El turismo de apartamento crece un 44% y se triplica en tres años

El turismo de apartamento crece un 44% y se triplica en tres añosGráfico

El número de pisos legales en la capital se dispara ante la amenaza de eliminar las ofertas no regularizadas a partir de finales de este mes

Juanjo Cerero
JUANJO CEREROGRANADA

Cada día de julio, unas 420 viajeros llegaron a la capital de la provincia para visitarla alojándose en un apartamento con fines turísticos. El conteo total, de 13.038 viajeros, la mayor parte de ellos de fuera de España, supone un incremento del 45% sobre el mismo momento del año pasado; con respecto a 2015, hace sólo tres años, la cifra prácticamente se ha triplicado, con un 277% de incremento. Y eso que, según los hoteleros de la provincia, julio fue un mes malo para el turismo en Granada. Así lo constatan los últimos datos sobre el sector, que el Instituto Nacional de Estadística (INE) hizo públicos ayer. Así, el número de apartamentos turísticos legales alcanzó en julio en su valor máximo histórico -el INE comenzó a recopilar estos datos en 2005-.

Buena parte de este crecimiento desbocado se explica por el progresivo afloramiento de oferta de este tipo de vivienda turística que hasta ahora se encontraba fuera de la legalidad. Desde 2014 existe en Andalucía la obligación de inscribirse en el Registro de Turismo de Andalucía (RTA) para poder operar. Pero muchos propietarios han decidido no hacerlo, lo que explica que, mientras en la capital aparecen 494 apartamentos registrados al cierre de julio, la cifra supere los 3.000, más de siete veces más, una vez se cuenta la oferta 'en negro' disponible en portales como Airbnb, según la web AirDna.co. Sin embargo, el pasado mes de febrero la Junta de Andalucía y Airbnb llegaron a un acuerdo que contempla que a partir del 30 de este mismo mes se eliminarán automáticamente aquellas viviendas que no cuenten en su descripción con un número de registro legal. Un movimiento que explica que el número de estos apartamentos haya crecido un 23% en sólo doce meses. Uno de los problemas de la oferta ilegal es precisamente que no hay manera de someterla al escrutinio de la sociedad.

Los datos para el conjunto de la provincia también apuntan la misma tendencia, aunque de manera algo menos acusada que en la capital. Mientras en la ciudad el crecimiento fue del 45%, en el conjunto de Granada fue del 34%%. En el caso del número de viviendas inscritas en el registro turístico andaluz, el aumento fue del 21%.

Menos turismo en hoteles

A falta de los datos de agosto, que se conocerán el día 24, el sector hotelero en Granada no es muy optimista en sus previsiones. Según Antonio García, secretario general de la Federación Provincial de Empresas de Hostelería y Turismo de la provincia, la expectativa es que el número de turistas en hoteles haya caído entre un 5% y un 8%, y que la ocupación media se sitúe en el entorno del 65%. Una cifra que resulta agridulce por encontrarse muy cercana a la media de ocupación del año completo en uno de los meses en teoría de más actividad. Y ello a pesar de que la «guerra de precios», como el mismo García la define, con los apartamentos turísticos haga posible pasar una noche en un hotel de cuatro estrellas de la capital por entre cuarenta y cincuenta euros la noche.

Uno de los motivos de la caída es la mayor competición por quedarse con el turista extranjero, en especial el que viene de zonas como el Este de Europa. Parte de la explosión turística de los últimos años no se entiende sin la delicada situación política que han vivido en ese lapso de tiempo países como Turquía o Egipto. Con la progresiva normalización de su situación han vuelto a invertir de manera importante en atraer turismo. El efecto se nota ahora en países como España, que fueron raudos a acoger a ese bloque de visitantes, y en ciudades como Granada. «Esto ya lo sabíamos desde Fitur», reconoce García, que no espera que la situación cambie demasiado en el futuro próximo.

Y, sin embargo, las calles siguen llenas de gente, dice el secretario general de los hosteleros. «Lo que no sabemos es dónde se están quedando, porque en los hoteles no». La llegada de esta nueva modalidad de turismo, que Antonio García reconoce que «no tiene vuelta atrás», lleva unos años poniendo patas arriba el sector hotelero tradicional y disminuyendo su rentabilidad por la guerra de precios. De cara al futuro, la Federación de Hostelería ha comenzado a pedir con insistencia, a través de todos los canales institucionales y en todas las cabeceras de comarca, que se haga una legislación estatal del apartamento turístico que lo considere actividad económica, así como que se potencie el turismo de congresos y de más calidad, como el que llega desde ayer en los vuelos con Berlín.

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