Tres meses de cárcel para unos padres de Granada por dejar que su hija faltara a clase

Tres meses de cárcel para unos padres de Granada por dejar que su hija faltara a clase
EFE

El padre justificó su comportamiento en base a su «escaso nivel de formación» y su pertenencia a la raza gitana»

C.B.

Tres meses de cárcel. Esa es la pena que ha confirmado la Audiencia de Granada para unos padres que permitieron que su hija de 15 años faltara varias veces a clase. La sentencia de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial confirma el fallo dictado en su momento por el Juzgado de lo Penal 1 de Granada por un delito de abandono de menores y desestima el recurso de los progenitores.

En su momento, el padre justificó su comportamiento en base a su «escaso nivel de formación» y su pertenencia a la raza gitana«. También alegó que desde el momento que «su hija marchó con el novio no puede recuperar el cuidado y custodia de ella sin dar lugar a situaciones más problemáticas» que el propio absentismo escolar, como un «ajuste de cuentas entre familias».

En el caso de la madre, defendió que el absentismo de su hija no era consecuencia de su dejadez como padres, pues han actuado de forma positiva con la Administración en la escolarización de sus siete hijos.

Añadió la mujer que, aunque en el caso de la joven fuera un «fracaso», pues «incumplió las directrices marcadas por sus padres y por la Administración», la actuación fue un éxito respecto el resto de sus hermanos menores.

La Audiencia matiza en su sentencia, contra la que cabe recurso de casación, que los informes del instituto desde septiembre de 2015 a enero de 2017, «hablan por sí solos» y «no se trata de una asistencia al colegio poco regular o intermitente sino de una inasistencia total en la que esporádicamente la menor acudía al centro con retraso o en tramos horarios, cuando acudía».

La Audiencia dice que el delito que se atribuye a los padres «no sólo depende del conocimiento de la obligación y de que la menor no acuda al colegio sino que se hace precisa una actitud de pasividad y despreocupación por parte de los titulares de la patria potestad»

Así, «resulta difícil encontrar la permanencia continuada en el centro escolar durante toda la jornada. Por tanto, el nivel de absentismo resulta muy elevado, siendo ello un dato absolutamente objetivo».

Agrega que el delito que se atribuye a los padres «no sólo depende del conocimiento de la obligación y de que la menor no acuda al colegio sino que se hace precisa una actitud de pasividad y despreocupación por parte de los titulares de la patria potestad, con un comportamiento irresponsable y consciente».

«El incumplimiento de los padres, que ha de ser voluntario y persistente, ha de entenderse como una falta de esfuerzo para conseguir la actitud colaboradora en el menor y ha de tratarse de una conducta desidiosa y dejada en los progenitores respecto al deber que les incumbe de educar a su hijo menor».

 

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