«Trabajo mucho con marcas granadinas porque son de muy buena calidad»

Amalia en en su punto de venta en la Plaza de la Caleta :/Ramón L. Pérez
Amalia en en su punto de venta en la Plaza de la Caleta : / Ramón L. Pérez

Entrevista a María José Mayans, dueña de una boutique

ÁNGELA MORÁN

María José es una alicantina fue atrapada por el encanto de Granada hace ocho años. Desde hace cuatro, es la dueña de una pequeña boutique en la calle Tablas a la que le ha dado el nombre de su madre: María José Miralles. Estudió derecho pero se define como una apasionada de la ropa y de la gente. Al llegar a Granada, decidió continuar con el legado familiar que creó su madre en Alicante. Tres tiendas de ropa para eventos en las que predominan los vestidos de reconocidas marcas españolas.

Ahora, María José defiende, además, las creaciones de firmas granadinas y dice estar encantada con trabajar en verano porque es una época que desprende mucho cariño.

–¿Por qué te decantaste por la moda si estudiaste derecho?

Pues yo estudié la carrera y empecé a ejercer pero sinceramente no me gustaba nada. Eso de meterme en un despacho a leer sentencias no era para mí. Me encantan los trapos, las mujeres y hablar con la gente y de eso me di cuenta cuando mi madre me propuso ayudarle un verano en la tienda. En cuanto lo probé me quedé con este oficio.

–¿Cómo es la tienda?

–Es una pequeña tienda en la que trabajo con ropa de señora, vestidos para las mamás que van de comunión, para invitadas de boda y también una parte más sport. En definitiva, tengo muchas marcas españolas y trabajo con algunas de granada que me encantan porque tienen mucha calidad. Prácticamente son las mismas marcas con las que trabajaba mi madre en sus tres tiendas y ahora que ella se acaba de jubilar, se puede decir que hay un poquito de Alicante en Granada.

–Y, ¿la clientela?

–Esta es una tienda de clientela fija porque es de marcas buenas y cuando las señoras tienen algún acontecimiento o se quieren poner algo bonito siempre vienen. Además, la mayoría de las vecinas de aquí son clientas del pequeño comercio de barrio, ¡y menos mal!. Este barrio compra mucho en el comercio local y esto siempre hay que aplaudirlo y fomentarlo.

–¿Cuál es la temporada alta?

–Normalmente es la temporada de las bodas y de las comuniones. Pero en verano yo no cojo vacaciones porque, aunque se va toda la clientela habitual a la playa, al tener la tienda al lado de la Catedral se llena de turistas y también se vende mucho. Se dan el típico paseo y si ven la tienda entran a curiosear. Además, las clientas que se van de vacaciones a la playa siempre suelen venir algún día a la ciudad a comprarse alguna cosita elegante para las fiestas del pueblo o para alguna boda o evento que tengan en septiembre y quieran ir preparándose.

–¿Cómo llevas trabajar en verano mientras todo están de vacaciones?

–¡Fatal!. (Risas). Lo bueno es que conoces a muchísima gente de fuera. Yo siempre les digo que es muy peligroso venir a Granada porque es una ciudad que te atrapa. Eso lo hablo mucho con los clientes porque viene mucha gente del norte y al ser yo también extranjera me siento identificada.

–¿Cuando te vas de vacaciones?

–Pues en septiembre haremos un pequeño viajecito de cinco días como buenos autónomos, algunos días en invierno y vamos raspando las vacaciones como podemos pero en verano se trabaja. ¡Vamos que si se trabaja!. Yo también es que estaba acostumbrada en las tiendas de Alicante a trabajar porque es una ciudad de playa pero aquí con la Alhambra la ciudad se llena de gente.

–¿Qué es lo más curioso que te ha pasado este verano?

–Una cosa muy curiosa es que las señoras, cuando llega el verano, se despiden con mucho cariño. Me dicen que se van a Calahonda, a Almuñecar, me dan un abrazo y se despiden hasta septiembre. Todas las clientas lo hacen y a mí me encanta porque julio es un mes de muchos besos.