El Tonto de la autovía de Granada

Suele adquirir las más variadas formas y colores. A veces es un hombre, a veces una mujer; y suele cambiar de vehículo con facilidad. Pero, cuando te topas con él, no hay duda: es El Tonto

El Tonto de la autovía de Granada
José E. Cabrero
JOSÉ E. CABREROGranada

A las 7 de la mañana uno no espera grandes cosas de la vida al arrancar el coche. Que suene una canción de Queen en M80, quizás. O que el semáforo de Recogidas esté verde, porque si no ya pillas rojos todos los demás. Bueno. Sí hay una. Una cosa muy importante. Que no te cruces con El Tonto de la autovía de Granada. El Tonto suele adquirir las más variadas formas y colores. A veces es un hombre, a veces una mujer; y suele cambiar de vehículo con facilidad. Pero, cuando te topas con él, no hay duda: es El Tonto.

Es muy fácil detectar a El Tonto de la autovía: siempre tiene más prisa que tú; tiene una capacidad sobrehumana para adelantar por la izquierda y por la derecha; le gusta olfatear la matrícula de tu vehículo con su morro, muy pegadito; en los atascos él sabe lo que habría que hacer y, por eso, pita; tiene alergia al carril derecho; como su compasión es infinita, cuando te adelanta, te mira de reojo para perdonarte la vida...

Si tienen curiosidad, una de las mejores maneras de capturar a El Tonto en todo su esplendor es observar la salida de la Carretera de Málaga en sentido Jaén a primera hora de la mañana. La cola que se forma es abrumadora. De hecho, es fácil encontrar coches en fila desde antes de la Chana (ni una canción de Queen calma a las víctimas que tienen que tomar esta salida todos los días). Bueno, pues si se fijan bien, verán cómo El Tonto los adelanta a todos con una destreza encomiable y, conforme se acerca la salida de Málaga, frena su marcha -casi llegando a parar- para forzar un hueco entre dos vehículos en el que poder incrustarse como un trozo de lechuga entre los dientes. «Ole mi polla», dice, orgulloso.

Una de las mejores maneras de capturar a El Tonto en todo su esplendor es observar la salida de la Carretera de Málaga en sentido Jaén a primera hora de la mañana

Luego hay días en los que El Tonto realiza una gesta legendaria que eleva la grandeza de su leyenda. Les cuento la última que tuve la fortuna de vivir el lunes a las 7.35 horas: Un puñado de coches circulábamos entre Recogidas y Méndez Núñez, con el atasco habitual. El carril central y el derecho van a tope. Y, en el izquierdo, un monovolumen gris circula muy despacio, con las luces de emergencia parpadeando. Como se pueden imaginar, el bloqueo es como aquel anuncio de los trigliceridos en las arterias. Un Hyundai blanco conducido por una tipa le pasa por la derecha, tras lo que da un acelerón que suena a onomatopeya de cómic para incorporarse al carril izquierdo. Cuando me toca pasar a su lado, la curiosidad -periodística- se apodera de mí e intento mirar de soslayo para ver qué problema tiene el conductor. Y lo veo. Perfectamente. Era fácil, como siempre. El Tonto siempre lo pone fácil: el conductor iba escribiendo con el móvil. Vamos a dedicarle un párrafo a esta idea para que no se pierda:

El Tonto iba conduciendo por el carril izquierdo, con las luces de emergencia encendidas, mientras escribía tranquilamente un mensaje con el móvil.

Unos instantes después, cuando ya le había pasado, apagó las luces de emergencia, supongo que enviaría el whatsapp de turno y, por fin, aceleró hasta que le pude ver las encías en mi retrovisor. Me aparté, me adelantó y me perdonó la vida.

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