Tiran el cuartel de Automovilismo para transformar el barrio de Pajaritos

Estado actual del antiguo cuartel del automovil/Alfredo Aguilar
Estado actual del antiguo cuartel del automovil / Alfredo Aguilar

Los vecinos tendrán al fin una calle que conecte con Camino de Ronda, un parque, nuevas viviendas y un colegio mayor

PILAR GARCÍA-TREVIJANOGranada

Comienza la transformación urbana del barrio Los Pajaritos. Los vecinos esperaban desde hace más de 20 años que alguno de los proyectos anunciados por los equipos de gobierno resucitaran el cuartel militar de automovilismo y, por fin, se han cumplido sus plegarias. Hace una semana las excavadoras tomaron la parcela de 23.000 metros cuadrados de avenida del Sur para continuar con el derribo de la estructura. La empresa de servicios de compraventa de bienes mobiliarios Global Elephas S.L convertirá el terreno en un espacio para viviendas de siete mil metros cuadrados, una residencia universitaria y una zona de jardines de seis mil metros cuadrados.

Las instalaciones estuvieron repletas de soldados, pero en la actualidad no son más que naves en ruinas. Las paredes que aún quedan en pie han sido testigos de botellones, campamentos okupas y molestias para un vecindario que venía demandando la ejecución de un plan que revitalizara la zona desde que Defensa anunciara su venta en el año 1998 y el Ayuntamiento se hiciera con las llaves en 2006.

La que fue base de apoyo a numerosos cuarteles de la capital yace llena de grafitis y asolada. A través de las ventanas se pueden ver los escombros, restos de cascotes, chatarra y botellas vacías. Los okupas que se han colado en el recinto a lo largo de los años han destrozado el cableado. En octubre, los propietarios instalaron una malla de contención en la parte del edificio que da a Camino de Ronda para impedir que el derrumbe alcanzara a algún transeúnte y evitar que ocurriera una tragedia. El edificio no soporta las rachas fuertes de lluvia o viento y los vecinos se han sorprendido con el desprendimiento o la caída de cristales a su paso.

El tiempo ha facilitado la tarea a los operarios que tratan de demoler con sus bulldozer las naves del complejo. En el portón de entrada que reza 'Todo por la Patria' la insignia militar en yeso de un águila aferrando una cruz ha visto mejores épocas. Las grietas separan cada vez más al ave del objeto que sujeta con sus garras y las tapias agujereadas dejan ver el interior del recinto, que ofrece una imagen aún más desoladora que el exterior. Muros que en unos meses habrán caído.

Las altas tapias que han aislado históricamente el barrio de Los Pajaritos desaparecerán para conectar el vecindario con el Camino de Ronda sin tener que emplear el paso elevado sobre las vías del tren. Urbanizar los terrenos de los cuarteles facilitará la comunicación existente entre estos dos barrios de la ciudad. El Ayuntamiento pidió permiso a Adif para construir en una parte de sus terrenos la pasarela que conecta calle Alondra con Camino de Ronda. En 2015 los residentes se subían a la pasarela y por primera vez podían llegar al distrito sin tener que dar un rodeo de 20 minutos. Sin embargo, el fin de las obras permitirá a los ciudadanos dejar atrás también su etapa de aislamiento entre el resto de las principales calles del área.

Los Pajaritos, pese a su bubólico nombre, es un barrio lleno y armado de hormigón. Los habitantes sólo disfrutan de un pequeño parque infantil sin ningún rastro de césped junto a la asociación vecinal y nunca han tenido una zona ajardinada en sus límites, hasta ahora. El plano del proyecto prevé crear un parque de seis mil metros cuadrados entre el bloque de viviendas y el colegio mayor.

El presidente de la asociación de vecinos, Asad Ali Asad, celebra que un nuevo proyecto vaya a revitalizar el vecindario y a poner «punto y final» a lo que era un «auténtico nido de ratas». Según explica Asad, el estado de dejadez del recinto perjudicaba a los inquilinos que sufrían el deterioro y apagón del barrio: «Estamos encantados con todo lo que sea mejorar y modernizar Los Pajaritos», mantiene. Durante los últimos meses se ha especulado mucho sobre el plan de regeneración. Los rumores no estaban muy desencaminados. Las habladurías de los residentes apuntaban a que el cuartel militar se convertiría en una residencia de ancianos o un bloque de viviendas de protección oficial. La asociación de vecinos de Camino de Ronda también está de enhorabuena. Su presidente, Francisco de Haro, manifestó a IDEAL su alegría al recibir la noticia: «Estamos contentos. Ya era hora de que lo echaran abajo. Aún no nos han dicho lo que harán con el terreno. Estaba en muy mal estado y se metía mucha gente allí. El cuartel daba mala imagen al Camino de Ronda», concluyó.

El proyecto se enmarca dentro del plan Beiro, puesto en marcha por el equipo de gobierno socialista, que se asienta sobre tres ejes principales: la reforma del viejo hospital de La Salud, que contempla el levantamiento de otra residencia universitaria, la apertura de un centro cultural en el distrito; el traslado de la Biblioteca de Andalucía al viejo Hospital Clínico; y ahora, este nuevo proyecto.

No exento de polémica

El plan para transformar Los Pajaritos no está exento de críticas. Unidas Podemos denunció ayer que el Ayuntamiento «ha destruido» el patrimonio industrial y las cocheras de automovilismo. Sin embargo, desde la asociación Granada Histórica apuntan que es un edificio de «protección singular» por lo que la catalogación del PGOU no contempla ninguna defensa especial.

Durante la etapa de Torres Hurtado al frente del Ayuntamiento se procedió en varias ocasiones al desalojo del cuartel militar. En 2008 la Policía intensificó la vigilancia al detectar que un grupo numeroso de personas se habían mudado a las instalaciones.  Dos años antes, en 2006, el Ayuntamiento proyectó la construcción de tres bloques de viviendas, parque y una zona deportiva con piscina climatizada. Un plan que se quedó en el tintero y que bajo varias alteraciones y nombres nunca se llevó a cabo. Pero sí la construcción de una sede para la asociación de vecinos en un pabellón militar con una superficie de casi 500 metros cuadrados de recinto, casi 200 edificados.

Inicio del abandono del cuartel

Los grupos de mantenimiento militar, compuesto por talleres de mecánica e ITV y de Armamento, dedicado a la conservación de vehículos y material de guerra, utilizaron estas instalaciones hasta que pasaron a ocupar el espacio del acuartelamiento Cervantes, dejando libre la parcela de avenida del Sur. El terreno, junto a la estación de Renfe, fue reclamado por el Ayuntamiento en varias ocasiones. En 2017 el Ministerio de Defensa sacó de nuevo a la venta los terrenos por casi once millones de euros. 2007 fue el primer año que Defensa puso a subasta en el mercado la propiedad. Los terrenos de uso militar fueron liberados en el año 2001 mediante un convenio que permitía su uso municipal. El acuerdo entre el Ayuntamiento y Defensa facilitaba la construcción de viviendas en el terreno. Proyecto que comenzará dieciocho años después.