El nuevo consejero de Cetursa: un inspector de Hacienda apasionado de la montaña

Jesús Ibáñez es inspector de Hacienda y aficionado a la montaña./ALEJANDRO MOLINA
Jesús Ibáñez es inspector de Hacienda y aficionado a la montaña. / ALEJANDRO MOLINA

Casado y con dos hijos, coge las riendas de la estación de esquí de Sierra Nevada

ALEJANDRO MOLINASierra Nevada

Cuatro. Son todas las fotos que muestra Google Imágenes cuando se teclea el nombre Jesús Ibáñez Peña. Hagan la prueba con cualquier otro político. No estamos ante un tipo mediático. El nuevo consejero delegado de Cetursa Sierra Nevada es granadino, inspector de Hacienda, le gusta el deporte y si usted no ha sido auditado por él o no trabaja en el ámbito tributario es casi seguro que no lo haya visto jamás. Quizá se lo haya cruzado si es aficionado a la montaña y el senderismo, porque este Licenciado en Derecho nacido en 1965 es habitual de los caminos de Sierra Nevada y ha hecho en nueve ocasiones el Camino de Santiago. Asegura que, si no falla nada, este verano continuará haciendo el Camino del Norte, que está completando por etapas.

No lo va a tener fácil, porque, desde hace pocas fechas, está al frente de Cetursa, una empresa tan apasionante como complicada, que se encuentra ante importantes retos. Con un movimiento económico anual que supera los 400 millones de euros, Sierra Nevada es uno de los motores más importantes de la provincia, y lo que ocurra con la empresa responsable de sus pistas de esquí, parking, hoteles, telecabinas, alquileres y demás servicios no dejará indiferente a nadie. No es casual que Sierra Nevada haya estado presente durante años en todas las campañas electorales y ahora, 40 años después, la expectación es grande. El nombre de Jesús Ibáñez no estaba en ninguna quiniela, pero es seguro que comenzará a ser conocido en breve.

Jesús asegura que le hubiese gustado ser empresario y seguir así con la tradición familiar. Su abuelo Salvador fue nada menos que el fundador del Bar Aliatar. Ahí es nada. Pero no, a Jesús se le dio muy bien estudiar. Fue a los Maristas y más tarde hizo derecho en la Universidad de Granada, donde se licenció en 1988. Paralelamente comenzó a estudiar empresariales en la UNED, pero esta carrera no la terminó porque sacó la plaza de inspector de Hacienda. Entre 1996 y 1998 fue delegado adjunto de la Agencia Tributaria en Málaga, desde dónde se traslado a Almería para desempeñar el puesto de delegado de la Agencia Española de Administración Tributaria (AEAT) durante cinco años.

Después ocupó un año el cargo de delegado especial de la Agencia Tributaria en Andalucía, Ceuta y Melilla y finalmente fue nombrado, por concurso, jefe de equipo regional de Recaudación en Granada. También es profesor de Máster Fiscal Profesional para los profesionales tributarios así como profesor de recaudación, Administración Electrónica y Ley General Tributaria. Es autor de más de doscientos artículos publicados en Carta Tributaria CISS de Wolter Kluwer, entre otras cosas. Con semejante currículum parece que argumentos no le van a faltar.

A pesar de su dedicación profesional no descuida su vida familiar. Está casado, tiene dos hijos y es capaz de sacar un hueco para disfrutar de Sierra Nevada, porque tiene claro que esta montaña le apasiona. Le encanta andar por el monte y ha coronado las cumbres más emblemáticas del Sistema Penibético (Veleta, Mulhacén, Caballo, Refugio de Elorrieta...). También ha recorrido la sierra de noche y conoce bastante bien recorridos importantes como la Vereda de la Estrella, la Cuesta de los Presidiarios... Si tiene que elegir un paraje especial en este macizo montañoso ese es el de Siete Lagunas. No todo es andar, a Jesús Ibáñez también le gusta esquiar y conoce bien las pistas de la estación. Las que más le atraen son aquellas a las que da acceso el Teleski Zayas y en concreto la Panorámica.

Tampoco le hace ascos Jesús a la bicicleta de montaña, de la que dice que es su gran pasión por encima de todo. La semana de su nombramiento como consejero delegado de Cetursa había subido al Llano de la Perdiz de noche usando un frontal. Con su grupo de amigos suele pedalear 1.500 kilómetros al año. Si de tele es de lo que se habla, afirma que acaba de terminar de ver Juego de Tronos, pero también ha leído los libros. Suele leer entre 30 y 40 libros al año.

Así es la vida de Jesús Ibáñez, o quizá así lo era hasta ponerse al frente de Cetursa. Y es que el grado de exigencia que impone esta compañía no es menor. Su capacidad académica y de gestión están más que acreditadas y su motivación tiene un gran componente sentimental. Jesús asegura que cuando le llamaron para hacerse cargo de Cetursa apelaron al compromiso con su tierra. Aceptó.