Así se ha sentido el terremoto en Granada: «Se han caído algunos pósters y cosas de la clase»

En la capital se ha notado también el seísmo./PILAR G-T.
En la capital se ha notado también el seísmo. / PILAR G-T.

Los vecinos de la capital cuentan cómo han vivido los segundos del seísmo de magnitud 4, aunque muchos ni lo han percibido

PILAR GARCÍA-TREVIJANO

Ha vuelto a ocurrir. Esta mañana del martes, sobre las 9 y media, un terremoto con epicentro en Santa Fe ha sorprendido a los vecinos de la capital y el Área Metropolitana. El seísmo de magnitud 4 y uno de los más intensos que la ciudad recuerda desde hace dos décadas, se une a la larga cadena de sacudidas que se registran desde el 3 de septiembre.

No ha ocasionado daños personales, ni materiales, sin embargo ha sido el despertador para muchos a primera hora de la mañana. Entre ellos, Marina Alcalá, de 19 años, estudiante de Derecho, que estaba en la cama de su piso en la calle San Antón cuando notó el temblor: «Los otros terremotos no los noté, pero esta vez estaba durmiendo cuando he sentido que la cama se movía un poco». Marina se despertó de un sobresalto y gracias al seismo ha conseguido llegar a clase, la joven se había quedado dormida.

A su compañero de pupitre, Jorge, le alarmaron los ladridos de su perro: «Supe que iba a haber un terremoto por la reacción que tuvo mi perro. Estaba nervioso, escondido en un rincón, y empezó a ladrar», asegura.

En las facultades del campus de la Cartuja los estudiantes han presenciado la caída de algunos objetos del aula: «En el grupo de la clase han comentado que se han caído algunos pósters y cosas del aula cuando estaban dentro. Además, una compañera dice que se han caído las cortinas de su salón», narra María, estudiante de Derecho y ADE.

El temblor también ha pasado desapercibido para muchos. Paloma Pérez vecina de Ambroz, charlaba en el sofá con su marido cuando éste la interrumpió para preguntarle si había notado la sacudida: «Mi marido dice que se ha movido hasta el sofá y yo no he notado absolutamente nada«.

Adela, una mujer de mediana edad, se ha enterado de la noticia en la calle. A la hora en la que el terremoto se hacía notar estaba en su casa en la Cartuja: «Vivo cerca del Cristo de la Yedra y con el trajín universitario que hay por las mañanas y el tráfico es difícil que nos demos cuenta», alega.

Marisa, que regenta un kiosko en plaza Bibrambla, tampoco ha percibido el temblor: «Vivo en un primero y creo que es por eso. Nunca he sentido un terremoto. Soy poco sensible para esas cosas», comenta.

Marga, dependienta en la calle Mesones, da «gracias a Dios». Le dan pánico los terremotos y muestra su preocupación ante la oleada de episodios que se han producido en los últimos meses: «Granada es zona sísmica, pero en mis 40 años de vida no recuerdo que se hubieran producido tantos», concluye.

Los servicios de emergencias han recibido una decena de llamadas avisando del seísmo, en Granada capital, Vegas del Genil, Pinos Puente, Atarfe o Jun.

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