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Seguridad y segundas viviendas en Andalucía

Seguridad y segundas viviendas en Andalucía
Una de cada cuatro viviendas en Andalucía pase desocupada la mayor parte del año.
IDEAL

Naturaleza, patrimonio, clima, gastronomía, gente… En Andalucía nos sobran las razones para habernos convertido en uno de los destinos favoritos para los visitantes, tanto nacionales como extranjeros. No es por tanto de extrañar que muchos de ellos acaben eligiendo nuestra comunidad para situar su residencia, al menos durante unas semanas al año. De hecho, somos muchos los andaluces que optamos por alguno de los cientos de pequeños paraísos que hay en nuestros pueblos, campos, montañas y costas a la hora de disfrutar de nuestro tiempo de ocio.

Andalucía es, con más de 1.100.000 viviendas «no principales», según las últimas estadísticas del Ministerio de Fomento, la segunda comunidad en número de segundas residencias, sólo superada por la Comunidad Valenciana.

Dada la importancia del turismo, y en particular del turismo de costa, no sorprende que una de cada cuatro viviendas en Andalucía pase desocupada la mayor parte del año. Las implicaciones de estos datos desde el punto de vista de la seguridad son múltiples. Sin necesidad de caer en el alarmismo, es evidente que los largos periodos de desocupación incrementan la exposición a una serie de riesgos como el robo, el vandalismo o incluso las averías convencionales (agua, electricidad, etc.) que pueden agravarse al pasar desapercibidos.

Mención aparte merece un fenómeno que, si bien no es nuevo, sí ha experimentado cierto auge en los últimos tiempos, la ocupación. Según estudios recientes, unas 270.000 personas ocupan viviendas de manera ilegal en España. A la dificultad para recuperar la propiedad de la vivienda se añade la pérdida de valor del inmueble debido a los desperfectos y otros daños asociados a este fenómeno.

Tradicionalmente, parte de estas vulnerabilidades tratan de mitigarse bien con la instalación de alarmas convencionales, bien, sobre todo en el caso de comunidades o urbanizaciones, con la contratación de vigilancia presencial 24 horas. Mientras que la primera opción puede resultar en muchos casos insuficiente, la segunda puede plantear costes excesivos o directamente inasumibles para propiedades individuales.

Existe, sin embargo, una opción intermedia que puede cubrir satisfactoriamente las necesidades reales de las segundas viviendas. Es el caso las soluciones de seguridad Mobile, que combinan un servicio de vigilancia presencial itinerante con la conexión permanente a un centro de control. Un servicio de calidad con un coste asequible que combina prevención e intervención e incorpora protocolos anti-ocupación para alcanzar el objetivo de seguridad y tranquilidad que precisan los propietarios.

El servicio de seguridad Mobile permite proteger varios inmuebles situados en la misma zona geográfica mediante visitas de control que actúan como medida de prevención y disuasión, con el consiguiente ahorro de costes. Durante estas inspecciones, el vigilante comprueba que todo está en orden: accesos (vallas, puertas, ventanas); funcionamiento de instalaciones (luces, suministros eléctricos o de agua) y sistemas de seguridad específicos. Las visitas se realizan periódicamente y en horario aleatorio, verificando tanto el perímetro interior como el exterior (jardín, parking, zonas comunes). Las visitas físicas pueden ser complementadas con otras medidas de protección y medios técnicos como CCTV, video análisis, acceso biométrico, sensores, etc. mientras que el cliente puede acceder a informes y estadísticas sobre el estado del servicio en tiempo real.

El incremento en la demanda de este tipo de soluciones de seguridad, especialmente para compañías inmobiliarias, comunidades de vecinos, urbanizaciones y puertos deportivos, demuestra que la tranquilidad y el descanso no son conceptos exclusivos de las vacaciones.

Miguel Sánchez Pizarro es Director de la Zona Sur de Securitas Seguridad España