De las redes al aula: la violencia se hace viral
La IA es el último recurso que usan los menores en el acoso y la violencia
El martes 4 de noviembre un menor de 13 años apuñalaba a otro de 12 en un aula en un instituto de Albuñol. Según el ... centro eran amigos y no habían protagonizado conflictos previos. El suceso se registró antes de las ocho y media de la mañana, al llegar a clase. Unos días antes, un chico de once años había fallecido atropellado en una incorporación de la autovía a la altura de Huétor Tájar. El siniestro aún se investiga, pero la familia denunció en este periódico que el pequeño llevaba un tiempo siendo víctima de acoso en el colegio. ¿Hay más violencia en las aulas? Es una pregunta difícil de responder. Desde luego hay más visibilización de este tipo de situaciones. Y las tecnologías, con la última incorporación de la IA para complicar más el asunto, están haciendo que esa violencia ahora sea viral y circular. No se sabe bien dónde empieza ni dónde acaba. Pero las consecuencias pueden ser terribles.
Para abordar el asunto, IDEAL ha hablado con expertos que conocen de cerca la realidad que se da en clase y que trabajan, desde hace años, para prevenir, acompañar y atajar estas situaciones. Todos coinciden en que lo que empieza en las redes puede después traducirse en una agresión física. Y en que a diferencia de lo que ocurría hace años, ahora el acoso, el insulto y la vejación no termina cuando suena el timbre de final de la jornada. En realidad, no termina nunca. Y eso hace que las sanciones a los acosadores, incluso cuando se llega a la expulsión, no siempre signifiquen el fin del problema.
Prevención y concienciación
La prevención es una de las claves para evitar estas situaciones. Policía Local, Nacional y Guardia Civil tienen programas en los que trabajan en coordinación con los centros educativos tanto para ofrecer apoyo cuando se producen casos de violencia, como para dar charlas y formación a alumnos, pero también a padres y docentes para detectar situaciones y concienciar sobre las consecuencias.
Elena García y Manuel Fernández son dos policías de Granada que forman parte del programa agente tutor, que empezó como un proyecto piloto en ocho centros de la ciudad y ya se ha extendido a un centenar. Los talleres preventivos, aseguran, son clave. E implicar a los jóvenes es muchas veces lo más efectivo. Para eso, una de las acciones que realizan es que los estudiantes hagan trabajos de investigación en los que ellos mismos analicen casos y vean en qué pueden derivar, cuáles son las consecuencias. Actúan con niños desde 5º de Primaria.
«El bullying mata. No siempre físicamente. Pero sí transforma al menor que lo sufre, mata al niño que era»
Pedro Godoy
Guardia Civil
«Los menores tardan hasta un año en contar lo que les está pasando»
Oriana Forgione
Fundación ANAR
Pedro Godoy es uno de los guardias civiles de la Comandancia de Granada que se encarga del plan director para la convivencia y mejora de la seguridad en los centros educativos. Lleva más de una década. Que los niños sepan que sus actos pueden ser un delito es importante. Pero también las consecuencias que pueden tener sus acciones en sus compañeros. «El bullying puede matar. Pero no sólo matar físicamente, sino matar a la persona que era ese niño. Transformarlo», explica Godoy, que afirma que es importante trabajar con ellos desde que son pequeños, para que cale.
Lo mismo indican desde la Fundación ANAR, que atiende tanto a menores que sufren esta violencia, como a familiares o docentes que la detectan. «Se puede empezar a trabajar en ellos desde pequeños, para que no normalicen conductas», explica Oriana Forgione, subdirectora de líneas de ayuda de la entidad.
«Las tecnologías están presentes en casi todos los casos y hacen que el acoso no termine en el aula»
Manuel Fernández y Elena García
Policía Local
«A veces las discusiones que empiezan en las redes terminan en el plano físico»
Luis Pinto
Director centro educativo
«Cada vez se detectan casos a edades más tempranas y ha un aumento clarísimo»
Emilia Santos
CSIF
Violencia viral
Pero muchas veces esa prevención no funciona. Y los casos se dan. Los propios agentes que forman parte de estos programas para la convivencia han 'descubierto' situaciones después de dar una charla. Los menores los han visto como una figura de confianza para contarles lo que les pasa o simplemente han sido conscientes de algo de lo que no lo eran. Y es que según los datos que maneja ANAR, las víctimas tardan hasta un año en contar qué les ocurre. Luis Pinto es director de un centro de Primaria en Granada. No tiene la sensación de que haya más violencia, pero sí de que ha cambiado. Los niños tienen móvil desde los 10 años, a veces antes, y acceso a contenido violento. Apunta que a veces las discusiones que empiezan en las redes llegan al plano físico.
Algo parecido indican tanto Policía Local como Guardia Civil. Las redes 'viralizan' esa violencia, que ya no tiene puertas.
«Si no se detiene a tiempo, puede pasar al plano físico. Incluso pueden ser simultáneas y tener consecuencias graves», indica Oriana Forgione de ANAR.
¿Aumento de los casos?
Ni Guardia Civil ni Policía Local hablan de aumento del acoso y la violencia, pero sí de que son cada vez más centros educativos los que se adhieren a los programas de prevención y que requieren de su ayuda para afrontar situaciones de violencia.
Desde CSIF sí que ven un incremento. Lo afirma Emilia Santos, responsable de sector de Educación del sindicato, que asegura que la violencia tanto entre iguales como hacia la comunidad docente ha aumentado «clarísimamente» y se da en edades más tempranas. Considera que faltan recursos en los centros. Y que las tecnologías han complicado más la situación. El último informe de Fundación ANAR sobre la percepción que tienen los estudiantes también va en esa línea. Las cifras de la encuesta, indican desde la entidad, muestran que la sensación entre los chicos es que hay más acoso.
La IA, el nuevo enemigo
Y lo último en incorporarse a este cóctel ha sido la IA. Una nueva herramienta que, como en su momento ocurrió con redes sociales y conexión a internet, ofrece a los menores otro 'arma' que, mal usada, puede tener consecuencias muy negativas. «Ahora se puede crear una imagen falsa por ejemplo de un desnudo, compartirla y que se haga viral», explican tanto desde la Guardia Civil como desde la Policía Local.
«Hay que sacar cada vez más conductas de la caja de las cosas de niños y meterlas en las de la violencia», explica Pedro Godoy, convencido de que ser conscientes de las situaciones es imprescindible para combatirlas. También es clave el acompañamiento en el uso del teléfono con los menores. Aclara, eso sí, que no todos los conflictos son acoso, pero que el entorno tiene que estar atento.
La violencia, ahora, ya no acaba cuando salen del colegio.
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