Rechazan indemnizar a una mujer que se rompió la cara tras tropezar con una loseta

Rechazan indemnizar a una mujer que se rompió la cara tras tropezar con una loseta

El juez, que exculpa al Ayuntamiento, cree la caída se debió solo a la «falta de cuidado» de esta granadina, porque «no debió ir pendiente por donde caminaba»

Yenalia Huertas
YENALIA HUERTASGRANADA

F. R., una vecina del área metropolitana de Granada de 57 años, aún no se lo cree. Después de una baja prolongada de ocho meses, de casi tres años de continuas visitas a médicos, de una complicada operación en el rostro para repararle el pómulo con una especie de cadeneta metálica y de sufrir secuelas en el oído derecho, la justicia le ha dado la espalda. Reclamaba 61.755 euros al Ayuntamiento de Granada, porque aquellas lesiones se las produjo al tropezar con una loseta levantada y colocada del revés en una acera de esta ciudad, pero un juzgado ha concluido que el accidente solo se produjo por su «falta de cuidado», porque el desnivel era «perfectamente visible».

La mujer sufrió la caída en la calle Recoletos, junto a la iglesia Santo Tomás de Villanueva, el 2 de octubre de 2015. Según su testimonio, recabado por IDEAL, iba caminando por la acera y se topó con aquel desnivel al desplazarse hacia un lado tras cruzarse con otras dos personas. El tropezón con la loseta le hizo caer de bruces sobre «una alcantarilla». Sufrió importantes daños faciales: una fractura malar y otra de la órbita derecha. También se lastimó la mano, «el escafoides». El grito que dio no fue un grito; fue un alarido. Una ambulancia la trasladó hasta el Clínico. Una vez allí, según afirma la afectada, el médico de Urgencias le hizo radiografías, pero se limitó a coserle la ceja antes de mandarle a casa porque no le vio «nada roto». Fue su médica de cabecera la que, el lunes siguiente -la caída fue un viernes-, la remitió a Traumatología al ver el estado de su rostro.

Esa misma semana pasó por quirófano y comenzó una larga y lenta recuperación tras la que decidió reclamar al Consistorio. Está convencida de que si el suelo hubiera estado en perfecto estado ella no se habría caído. Ante la falta de respuesta del Ayuntamiento -silencio administrativo- la mujer llevó su caso a los tribunales: interpuso un recurso contencioso administrativo al entender que existía una responsabilidad patrimonial del municipio por no haber estado el suelo en condiciones. De hecho, según asegura, después de su accidente la loseta fue arreglada «el 20 de octubre».

Pero no. El juicio, que se celebró en el Juzgado de lo Contencioso Administrativo 3, quedó visto para sentencia el pasado 5 de febrero y el juez no ha dado la razón a F. R., quien lamenta no haber podido describir personalmente al magistrado el calvario vital que le ha supuesto aquella simple caída. En su sentencia, dictada en marzo y que ha sido recurrida por F. R. ante la Sala de lo Contencioso Administrativo de Granada del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), el juez exime al Consistorio y a su aseguradora de tener que pagarle.

Seguridad

«Ante la imposibilidad material y económica de tener en perfecto estado todas las aceras y calles de nuestras ciudades, es exigible a los peatones un mínimo cuidado en su caminar para que, por su propia seguridad, se puedan evitar los obstáculos fácilmente apreciables», indica la resolución. Destaca que el accidente aconteció «a plena luz del día y con buen tiempo», así como que «la acera es lo suficientemente amplia para que no sea forzoso pasar precisamente por la loseta en cuestión». En este punto, concluye que «seguramente» la causa determinante del accidente fue la falta de cuidado de la lesionada, pues cree que pudo haber evitado «el desperfecto», ya que «era perfectamente visible y eludible, y no representaba un riesgo de gran entidad para los peatones». Prueba de ello es «la ausencia de otros percances en el lugar y las personas que previamente lo apreciaron y evitaron».

Y es que, según recoge el fallo, el desnivel en la acera estaba motivado por una loseta que sobresalía de la rasante y estaba al revés, «había sido colocada dada la vuelta por alguien de manera intencionada». Por eso entiende que era una situación «perfectamente visible», algo que a su juicio se aprecia en las fotos que se hicieron el mismo día. Junto a ello, resalta que otra señora había pasado por allí antes, y «la había visto y evitado». Hubo otra testigo además que al parecer manifestó que era «perfectamente apreciable». Pero F. R. no la vio y sus abogados siguen pensando que hubo un anormal funcionamiento del Ayuntamiento.

 

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