¿Sáhara o Sahara?

La Academia de la Lengua y la Fundación del Español Urgente admiten las dos grafías, pero reconocen que la palabra con acento se va imponiendo en el español actual

A. SOTOMADRID

El 22 de diciembre de 1975, un audaz reportero llamado Arturo Pérez-Reverte escribía su última crónica desde El Aaiún para el diario Pueblo antes de salir con destino a Argelia. Se acabó. Sáhara mogrebía. Sáhara marroquí, gritan esos chiquillos que, ante el Parador, agitan banderas rojas con la estrella de cinco puntas. Sáhara, con acento, escribía entonces el ahora académico de la lengua. En 1975, el uso de la palabra acentuada ya sustituía en muchas ocasiones a Sahara, sin acento, la grafía que en las décadas anteriores se había impuesto para designar al gran desierto africano. España perdía el Sahara, pero la palabra Sáhara ganaba un acento.

Los hablantes del castellano más veteranos todavía recuerdan que aprendieron en el colegio la forma Sahara. Los más jóvenes, sin embargo, solo han oído hablar de Sáhara, la palabra que reproduce la pronunciación árabe. Con el Sáhara (o Sahara) en todos los titulares de los periódicos desde que estalló la crisis de El Aaiún, la disputa lingüística entre quienes prefieren la forma acentuada y los que se decantan por el vocablo sin tilde se ha desatado, aunque con clara ventaja para los primeros, que cuentan con dos importantes bazas: tanto la RAE como Fundéu reconocen que en el español del siglo XXI se está imponiendo el uso de la palabra Sáhara.

Contrariamente a lo que pudiera parecer, la forma Sahara no es un anglicismo exportado de un idioma, el inglés, donde no existen los acentos. La Real Academia Española de la Lengua da las claves en su Diccionario Panhispánico de Dudas: Sáhara o Sahara: Desierto del norte de África. Ambas grafías son igualmente válidas, si bien a cada una le corresponde una pronunciación. La grafía más tradicional en español es Sahara, que corresponde a la pronunciación llana [saára]: «En esta parte del Sahara abundan los pozos» (Leguineche Camino [Esp. 1995]). La grafía Sáhara, que se va imponiendo en el español actual, corresponde a la pronunciación esdrújula [sáhara], con aspiración de la h por influjo de la pronunciación de este nombre en árabe: «Cruzaría el estrecho de Gibraltar y tal vez el desierto del Sáhara» (Marsé Embrujo [Esp. 1993]). El artículo que antecede a este topónimo debe escribirse con minúscula.

En la misma línea se pronuncia la Fundación del Español Urgente (Fundéu): Sáhara o Sahara. Se admiten las dos formas de escritura para este topónimo. En el uso actual se impone la escritura Sáhara, con acentuación esdrújula, y no la forma Sahara con pronunciación llana- y más tradicional en castellano.

Entre los medios de comunicación también triunfa mayoritariamente el uso de Sáhara. En la televisión y en la radio, apenas algunos veteranos profesionales utilizan la palabra sin acento. En la prensa escrita, los grandes periódicos, salvo ABC, utilizan Sáhara. El periodista de ABC y filólogo Antonio M. Figueras, responsable también del blog dedicado a la lingüistica Ale, ale, que es gerundio, explica que el objetivo del diario es no liar a los lectores.

Tradicionalmente, en ABC se ha escrito Sahara y mientras la Academia de la Lengua siga permitiendo su uso, nosotros lo utilizaremos, agrega Figueras, que sin embargo, admite que en el departamento de edición se encuentran con dos problemas. Uno, el de los colaboradores que escriben Sáhara. Les llamamos y les decimos que el periódico lo publica sin acento, pero solo se lo sugerimos, explica. Otro supuesto es el de las asociaciones que en su nombre llevan Sáhara. En esos casos, lo dejamos, no lo cambiamos, indica Figueras. La gran paradoja es que algunos lectores, acostumbrados a la nueva grafía, piensan que la palabra Sahara es una errata, un duende de las rotativas que se ha colado en el periódico.