Francia busca a entre seis y diez etarras por su participación en el asesinato del gendarme galo

Zapatero: «Francia ha pagado un alto precio por colaborar con España en la lucha contra ETA»

AGENCIASPARÍS
Francia busca a entre seis y diez etarras por su participación en el asesinato del gendarme galo

Francia ha desplegado un amplio dispositivo de búsqueda del presunto 'comando' de ETA que anoche mató cerca de París a un policía francés en lo que, de confirmarse, sería el primer asesinato de un agente de esta nacionalidad por parte de la banda terrorista. El 'comando' al que se atribuye este crimen estaría formado "por entre siete y ocho personas", según fuentes oficiales, que han precisado que todavía se desconoce la identidad de la que disparó a Jean-Serge Nérin, un brigada de 52 años y padre de cuatro hijos, causándole la muerte. Los investigadores están interrogando a una persona que puede haber sido testigo del tiroteo.

El único detenido hasta el momento ha sido identificado como Joseba Fernández Aspurz, alias 'El Guindi', con un amplio historial delictivo por actos de violencia callejera, de acuerdo con las mismas fuentes, que han explicado que las características del arma encontrada en el lugar de los hechos permiten "en principio" relacionarlos con la organización terrorista. Se trataría de una Smith and Wesson del calibre 357 Magnum, procedente del robo cometido por ETA en la fábrica de armas de Vauvert en octubre de 2006, en pleno proceso de negociación con el Gobierno.

A Fernández Aspurz se le vincula con el presunto miembro de la banda Artzai Santesteban, que forma parte de la lista de 14 etarras más buscados que se hacía pública este martes. Ambos estaban en paradero desconocido desde que este mes no se presentaran en un juicio en la Audiencia Nacional con otros cinco acusados, miembros de la ilegal Segi, por haber atacado con artefactos incendiarios a dos policías forales en Pamplona el 9 de marzo de 2008.

El único detenido tras el tiroteo es el octavo presunto miembro de ETA que cae en el país vecino en lo que llevamos de año. En España han sido arrestados 20 etarras, tres en Portugal y uno en Gran Bretaña.

Búsqueda compleja

Las Fuerzas de Seguridad centran la búsqueda en las cercanías del lugar del crimen, a unos 60 kilómetros al sudeste de París, una zona rodeada de autopistas y vías de acceso a la capital francesa por las que los presuntos etarras podrían haber huido con bastante facilidad. La Fiscalía del Tribunal de París ya ha abierto una investigación en torno a esta operación, que está es coordinada por la Subdirección Antiterrorista de la Policía Judicial francesa (SDAT), la entidad que se ocupa de investigar los casos vinculados a las actividades de la banda terrorista en Francia.

El agente fallecido participaba en un control a un coche robado de un concesionario de automóviles de la localidad de Dammarie-les-Lys (en el departamento de Seine-et-Marne). El suceso ocurrió hacia las 19.00 horas locales (18.00 GMT). Fuentes jurídicas han precisado que la Gendarmería sorprendió a cuatro presuntos etarras junto a otros tantos vehículos -que supuestamente acababan de ser robados del establecimiento de BMW- cuando trataban de llenar sus depósitos con garrafas de gasolina.

Los agentes pararon junto a ellos y les retuvieron; uno de ellos llegó a ser esposado. En ese momento dos o tres coches en los que circulaban otros tantos presuntos terroristas irrumpieron en el lugar y comenzaron a disparar. Fue entonces cuando los cuatro etarras que estaban siendo detenidos se dieron a la fuga: dos se subieron a los coches que habían acudido en su ayuda y otros dos se fugaron a pie aunque finalmente pudo ser detenido uno de ellos, Fernández Aspurz.

El agente Jean-Serge Nérin fue alcanzado por los disparos y, pese a llevar chaleco antibalas, falleció poco después como consecuencia de una de las balas, que se había alojado en la axila. Se trata del primer asesinato de un francés por parte de miembros de ETA que, en 2007 atentó en suelo galo, en localidad de Capbreton, donde mató a los Guardias Civiles españoles, Raúl Centeno y Fernando Trapero. Desde el final de la tregua, es la duodécima víctima mortal y el de ayer, el quinto enfrentamiento armado entre etarras y las Fuerzas de Seguridad galas desde 1996.

El tiroteo ha desvelado una nueva estrategia de ETA, que se había hecho con varios coches de alta gama en lugar de los tradicionales utilitarios o furgonetas con la intención de pasar desapercibidos en sus desplazamientos y operaciones.

Un alto precio

Las declaraciones de condena no se han hecho esperar ni en Francia ni en España. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha asegurado que el país galo "ha pagado un alto precio" por colaborar en la lucha contra ETA y ha garantizado que los dos países continuarán y redoblarán la persecución "implacable" de los criminales de la banda terrorista.

Zapatero ha comparecido ante los periodistas en el Congreso para expresar sus condolencias a la familia del agente, a la Policía francesa y al presidente de la República, Nicolas Sarkozy. "He sentido el asesinato de este gendarme como si se tratara de un miembro de nuestras Fuerzas de Seguridad del Estado, porque sé hasta qué punto colaboran con nosotros y sienten la causa de la libertad y del fin de ETA como lo sentimos nosotros", ha manifestado.

En los mismos términos se ha expresado el lehendakari, Patxi López, que ha reconocido como "uno de los nuestros" al policía sesinado. El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha elogiado el trabajo de la Policía francesa y ha pedido que otros países actúen "con la misma contundencia", en referencia a Venezuela.

El Elíseo ha emitido un comunicado en el que el presidente Sarkozy pide que sean "severamente castigados" los etaras implicados en el tiroteo.