Así quieren convertir los ecologistas el río Genil en el nuevo Manzanares

En el agua estancada, el Genil acumula suciedad y proliferan las bacterias que generan malos olores y atraen a los mosquitos. /PEPE MARÍN
En el agua estancada, el Genil acumula suciedad y proliferan las bacterias que generan malos olores y atraen a los mosquitos. / PEPE MARÍN

Pretenden renaturalizar el cauce del río a su paso por Granada eliminando el cemento con un proyecto listo para licitación como el que elaboraron para Madrid

JAVIER MORALES

El cauce del Genil que inauguraron los reyes en 1995 está obsoleto. El proyecto de embarcadero –retomado por el PP en la campaña de las municipales– nunca llegó a concretarse. Tampoco ha tenido utilidad el canal de aguas bravas en Bola de Oro. El cajón de cemento que se diseñó entonces se queda grande en algunos puntos en los que las presas dejan que el río, apenas un 'hilo' sobre la losa grisácea, fluya a su antojo. En otros tramos, del agua estancada que luego llega a los regadíos emanan malos olores. Es un caldo de cultivo para las bacterias, acumula suciedad y atrae a nubes de mosquitos que cada verano toman las calles y viviendas cercanas. Para revitalizar el río, solucionar el problema estético y acabar con la insalubridad, Ecologistas en Acción trabaja en un proyecto de renaturalización similar al que idearon para el río Manzanares, adoptado por el Ayuntamiento de Madrid, que ya se ha materializado.

El Genil ya se inspiró en el Manzanares hace 24 años. El ingeniero Jaime Riera apostó por estancar el agua porque «cuando el río está seco se le pierde el respeto», por lo que 'copió' un modelo similar al del cauce madrileño, con un embarcadero y zona de aguas bravas. Ahora, Ecologistas en Acción vuelve a mirar a la capital, pero para devolver la vida natural al cauce de cemento tras dos décadas de propuestas, declaraciones institucionales y proyectos anunciados por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) nunca concretados.

«Habrá que arrancar la plancha de hormigón en el suelo, porque no aporta nada, sólo aumenta la velocidad del agua, lo que generaría un problema en caso de avenida» Santiago Martín Barajas, portavoz de Ecologistas

En Granada, los ecologistas llevan años insistiendo en la necesidad de reformar el cauce urbano del río. De hecho, en 2017 trazaron un boceto en el que reflejaron su idea de renaturalización. El nuevo, que se trabaja en coordinación entre Granada y Madrid y se presentará a mediados de septiembre, va más allá. Pretende ser un dossier técnico que el Ayuntamiento pueda emplear para sacar directamente a licitación la reforma. Se presentará al equipo de gobierno, los grupos de la oposición, la Junta y la CHG.

Así lo explica Santiago Martín Barajas, portavoz de Ecologistas y uno de los impulsores de la idea en Madrid. Ya han tomado medidas, imágenes, todo tipo de anotaciones sobre el estado actual del Genil a su paso por Granada. Y hay una primera conclusión: «Habrá que arrancar la plancha de hormigón en el suelo, porque no aporta nada, sólo aumenta la velocidad del agua, lo que generaría un problema en caso de avenida». También habría que eliminar las compuertas, teniendo en cuenta que a la altura del hospital La Inmaculada habría que mantener de algún modo el nivel del agua para derivarla a los conductos de regadío. El canal de aguas bravas se mantendría –sin uso–, pero con árboles en la orilla.

Como describió Ecologistas en Acción en el dossier de 2017, la vuelta de la vida al río comenzaría con la eliminación del fondo plano de hormigón –ya deteriorado en muchos puntos– para que arraiguen los vegetales. Habría que aminorar la velocidad del agua, sin llegar a estancarla, para facilitar la sedimentación, empleando piedras que hagan que el río serpentee.

La idea no es reducir el cauce, sino favorecer la vegetación natural, creando un ecosistema que actuaría como pasillo ecológico de un extremo a otro de Granada

Son algunas de las pinceladas de un plan en el que se sigue trabajando. La idea no es reducir el cauce, sino favorecer la vegetación natural, creando un ecosistema que actuaría como pasillo ecológico de un extremo a otro de Granada. «El interés social es enorme y las razones medioambientales incuestionables», justifica Martín Barajas.

En dos años –menos de lo esperado– el río Manzanares se ha poblado de árboles y vegetación acuática, aves, han regresado truchas y nutrias... Tan sólo con abrir las compuertas se han formado orillas naturales e islas de matorral en mitad del cauce. Allí, la idea ha sido un éxito. A finales de julio, con el acuerdo de todos los grupos municipales, el Ayuntamiento de Madrid anunció que continuaría con el proceso de renaturalización. Una vez concretado, el nuevo plan de los ecologistas para Granada quedará en manos de las instituciones, que tendrán que sopesar su viabilidad.