Patrimonio de Granada
El puente desconocido de la AlhambraLa restauración del Baluarte de los Reyes Católicos permite el descubrimiento de un viaducto nazarí del que no había ninguna noticia y la recuperación de una escalera cegada en los años setenta
Granada es un municipio con 2.700 años de historia. ¿Y qué pasa en los municipios con 2.700 años? Que por poco que se excave en el suelo o se intervenga mínimamente en cualquier muro, aparecen las huellas del pasado. Imagínese entonces si se trata de la restauración de un baluarte del siglo XV en la mismísima Alhambra. En efecto... que han aflorado 'cosas' sorprendentes. Tan sorprendentes como un puente de diecisiete metros de largo y casi cinco de ancho que usaban los miles de habitantes que vivían en la Alhambra en época nazarí, y que entraban y salían a la ciudad palatina por la puerta del Arrabal, la que da a la Cuesta de los Chinos. Este es el principal descubrimiento que ha conllevado el arreglo de este pequeño fortín de seiscientos veinte metros cuadrados, construido en 1492 por orden de los Reyes Católicos y en el que el Patronato ha invertido setecientos mil euros.
No ha sido la única sorpresa. Esta construcción, cuyo acceso exterior está coronado por el águila de San Juan, el yugo y las flechas, los símbolos de Isabel y Fernando, ha sido erróneamente conocida como las Caballerías del Conde de Tendilla –el primer alcaide de la Alhambra–. Pero realmente fue concebida con una función defensiva desde 1492 hasta 1840, cuando finalizó la primera guerra carlista –con nula incidencia en Granada–.Los Reyes Católicos tomaron la decisión de blindar la Alhambra con seis bastiones, uno en cada una de las entradas al complejo y dos adicionales, en el extremo de la Alcazaba y junto al acueducto.
Este tenía capacidad para unos veinticinco cañones –cada uno manipulado por dos o tres soldados–. Según Antonio Orihuela, profesor emérito 'ad honorem' del CSIC en la Escuela de Estudios Árabes, no hay constancia de que aquí hubiera ningún tipo de escaramuza, aunque el peligro siempre estuvo. Especialmente durante la Rebelión de las Alpujarras entre 1568 y 1571. «Fue diseñado según los avances armamentísticos y la nueva forma de hacer la guerra», comenta Orihuela.
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Se distribuía en dos plantas coronadas por una torre. La diferencia entre las dos alturas era salvada por una escalera de quince escalones –con una altura de veinticinco centímetros entre peldaño y peldaño– que fue 'macizada' en los años setenta, en los tiempos de Prieto-Moreno, que decidió habilitar otra pensando en los turistas. Ahora se ha recuperado la primigenia por completo. Esta era la que usaba la soldada para subir y bajar. Tiene una anchura de setenta centímetros –cabe un solo cuerpo–.
El torreón sufrió varias modificaciones desde mediados del siglo XIX para transformarlo en vivienda. De hecho, tuvo este uso hasta los años setenta. Donde había dos ventanales orientados hacia la Alhambra, se puso un balcón de hierro volado. También se ha restituido la puerta original de dos hojas y una espectacular tronera de palo y orbe ovalado. Junto a ella se ha destapado un desagüe que era utilizado para evacuar los sobrantes de agua que se usaban para refrigerar la artillería.
En la galería de tiro se han hallado grafitis hechos entre los siglos XVI y XVIII de color negro y rojo
En la zona inferior, los trabajos de arqueología han permitido que salga a la luz el pavimento empedrado de esta pasarela de diecisiete metros que permitía penetrar en la Alhambra a través de la Puerta del Arrabal. «Era totalmente inédito;no había ninguna referencia en la historiografía,ni siquiera por parte de Torres Balbás, que llevó a cabo una rehabilitación entre 1924 y 1928», explica Orihuela. «El objetivo era salvar el barranco, que tiene unos siete metros de altura», añade. Este caudal está alimentado por los excedentes de la Alhambra, aunque también se nutre de pluviales. El cauce pasa por debajo del Bastión de los Reyes Católicos, que así ha sido bautizado genéricamente este anexo de la propia Alhambra –se hizo a continuación de la barbacana árabe–.
Otro de los hallazgos ha sido un conjunto de grafitos históricos, ejecutados entre los siglos XVI y XVIII. Se encuentran en el tramo de la galería de tiro, en la franja de entre uno y dos metros, donde llegaban las personas sin necesidad de subirse a una escalera. Unos son negros y otros rojos. Respecto a los dibujos, uno tiene forma de barco y otro de corona. «La mayoría se han quedado tapados, a la espera de que se desarrollen técnicas que garanticen la conservación», ha señalado Orihuela.
El arquitecto conservador de la Alhambra, Antonio Peral, ha comentado que esta actuación en el Baluarte de los Reyes Católicos es consecuencia de las patologías que surgen con el paso del tiempo «y que había que atajar antes de se agravaran». Había morteros desprendidos y pérdidas de conglomerado. «El objetivo es que esto se integre en la visita pública, una vez implementadas todas las medidas de protección y de seguridad», ha indicado.
Hay miles de libros e investigaciones sobre la Alhambra, pero el monumento guarda secretos y misterios que poco a poco van aflorando. Ahora ha sido un puente... ¿lo próximo?
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