Un año sin la sonrisa de Ana

Flores y fotos en recuerdo de Ana Huete y el resto de víctimas junto a las ruinas en Illica./IDEAL
Flores y fotos en recuerdo de Ana Huete y el resto de víctimas junto a las ruinas en Illica. / IDEAL

La joven granadina falleció en agosto de 2016 en el terremoto que arrasó el centro de Italia, donde pasaba las vacaciones junto a su pareja

Javier Morales
JAVIER MORALESGranada

Illica es un pueblo destrozado desde hace un año, cuando una sucesión de terremotos tumbó centenares de viviendas en el centro de Italia y se llevó 300 vidas por delante. Entre ellas, la de Ana Huete, una joven granadina que pasaba las vacaciones allí con su pareja, Christian Casini. Junto a las ruinas de este núcleo de la provincia de Rieti, una de las más afectadas por el temblor, los recientes mensajes en memoria de Ana y el resto de las víctimas mortales son apenas el único signo de que la vida sigue. «Un año después, tu recuerdo sigue vivo en nosotros. No nos acostumbraremos a tu ausencia. Tu familia», reza uno de ellos.

El suelo empezó a temblar en la madrugada del 24 de agosto. El primer gran sismo superó la magnitud de 6 grados en la escala Richter, suficiente para derribar viviendas débiles como las de Illica, con siglos de historia. Los movimientos posteriores acrecentaron la huella de la catástrofe. Todo se desencadenó un par de horas antes de que la pareja iniciara, así lo planearon, el camino de vuelta a Granada. Ana y Christian tenían el coche cargado de maletas para dirigirse al aeropuerto. Después de las vacaciones, con las fiestas del pueblo como colofón, regresarían a la capital, donde regentaban Pizza Roma. Acababan de comprar un piso en la Chana y querían casarse.

En la retina de Christian, los recuerdos están nítidos. «Estábamos muy felices, éramos una pareja magnífica, nunca tuvimos una pelea», relata sin perder la compostura, «mi novia tenía una cara que era todo sonrisa». Este chico italiano, que había despedido a su padre apenas un mes antes, perdió a varios familiares y sufrió heridas. En cuanto notó el seísmo se puso manos a la obra para ayudar en las tareas de rescate pero no pudo hacer nada por Ana.

De aquellas heridas quedan ahora las cicatrices, en la piel y el corazón. Recuerda a Ana como «una persona muy sencilla» y «buena profesional en su trabajo». Pizza Roma, con Christian al frente, sigue abierta: «Cuando pasan cosas así no hay apaño, no se puede hacer nada, no me queda otra que seguir». En perfecto español, pero con acento italiano, afirma que buena parte del barrio -la pizzería está ubicada en la avenida de Madrid- la conocía «por su sonrisa» después de cuatro años allí. Las puertas de la pizzería se llenaron de velas y mensajes de apoyo al conocerse la noticia. Hoy, una placa en el establecimiento reconoce su «pasión por la pizza y la gastronomía italiana».

También en Italia era popular. «Era el alma del pueblo», resume Casini. Estaba perfectamente integrada en Illica, un lugar que la enamoró desde un principio. Bromea Christian con que terminó por gustarle casi más que a él. Allí hizo familia -en verano apenas congrega a medio millar de vecinos-, la que ahora recuerda a Ana Huete con inscripciones, velas y flores en las proximidades de la casa verde en la que perdió la vida. Le gustaban las flores. Es por ello que en el histórico municipio, aún reducido a escombros, piensan en dedicar a la memoria de la granadina un jardín botánico que lleve su nombre: «Todo el pueblo estaba enamorado de Ana». Queda patente también en las redes sociales, todavía a rebosar de viejos y nuevos comentarios en apoyo a la familia y anécdotas con Huete como protagonista.

En Alfacar, una misa sirvió para honrar la memoria de Ana. Con respecto a Víznar, el alcalde del municipio, Joaquín Cabello, explicó ayer a IDEAL que no ha tenido constancia de homenajes más allá de los celebrados en la intimidad. Casini mantiene el contacto con los familiares de Ana, a quienes ve con mucha frecuencia: «Son como mis padres».

La familia es muy conocida en Víznar y Alfacar. Allí describieron a Ana como «una joven cargada de vida, de ilusiones, de sueños, con una personalidad arrolladora y libre como el viento». Cuando el 25 de agosto se conoció la noticia, fueron numerosas las muestras de cariño a las puertas de la casa de sus padres, en Víznar. La movilización se trasladó luego a la red: más de 140.000 personas firmaron en la plataforma Change.org para que el gobierno se hiciera cargo de los gastos de repatriación del cuerpo.

Finalmente, los restos de Huete llegaron a Granada el 31 de agosto, una semana después del terremoto, y los seguros sufragaron el coste. Al día siguiente, Alfacar dio el último adiós a la única víctima española del terremoto de Italia. Pervive entre sus allegados, y en la mirada de su pareja, Christian, el recuerdo de su sonrisa.