La Semana Mayor viste al pequeño pueblo de Rubite de fidelidad religiosa

La Semana Mayor viste al pequeño pueblo de Rubite de fidelidad religiosa

La Semana Santa en este pueblo alpujarreño es seria y penitencial a diferencia del ambiente fastuoso y del boato con que se rodean las procesiones en otros municipios y ciudades andaluzas

RAFAEL VÍLCHEZRUBITE

En el municipio alpujarreño de Rubite las fechas que conmemoran la Pasión de Cristo son fundamentalmente serias y penitenciales. En este tranquilo y sosegado pueblo se celebran procesiones el Jueves y el Viernes Santo guardando un silencio sepulcral. Participa poca gente porque la población ha menguado mucho en este pueblo. Hace siglo y medio Rubite tenía más de 1.800 habitantes y ahora no alcanza las 400 almas censadas. También llegó a tener dos molinos de grano y otro de aceite y a producir mucho carbón, esparto, trigo y leña.

El párroco José Jesús, y otro religioso, son los encargados de las iglesias de los municipios y aldeas de Rubite, Gualchos-Castell de Ferro y Lújar. Rubite limita con Lújar, Órgiva y Polopos. Los Gálvez, Casarones, El Lance, La Rambla del Agua y otros núcleos de población pertenecen al municipio de Rubite, un precioso y pintoresco municipio que se extienden desde la montaña a la costa mediterránea. Su carretera es serpenteante. El coro parroquial de Rubite es digno de admiración. Hace poco Rubite ha perdido al entrañable José González 'El Panadero'. Su familia sigue con la tradición de elaborar pan casero en horno alimentado con leña. En esta localidad existe también otra afamada panadería.

Uno de los vecinos de Rubite, Laureano Murillo Ríos, de 79 años de edad, recuerda que cuando él era joven <<todo el pueblo, hombres y mujeres, se turnaban día y noche para rezar y velar al Señor muerto en la iglesia de Rubite. En aquellos entonces residía en Rubite un sacerdote en la denominada iglesia del cura. Las tres tabernas y la tiendecilla de todo un poco que existían cerraban los días grandes para guardar el luto de la Semana Santa. A las bestias que salían al campo y a los rebaños de cabras y ovejas se les quitaban los campanillos y cencerrillos para que no sonaran. El templo se cubría de luto, colocándose grandes colgaduras de color violeta delante de los altares y retablos. La vigilia se guardaba mucho. Algunos, muy pocos, pagaban un tributo a la iglesia para poder comer carne. Las mujeres sustituían el almirez por el mortero de madera para que no se escuchara tanto en las cocinas. Los niños hacían sonar las carracas de madera y otro artilugio hecho con una caña. Rubite vivía y sigue viviendo la Semana Santa muy sencillamente pero con gran recogimiento y devoción>>, terminó diciendo.

La Semana Santa en Rubite y en otros pueblos de la Alpujarra ha sufrido una profunda evolución, y aunque se siguen celebrando las procesiones, muchas prácticas se han perdido. En la Alpujarra la Semana Santa ha cobrado gran importancia en Lanjarón, Órgiva, Albuñol, Cádiar, Almegíjar, Válor, el Barranco de Poqueira, Ugíjar, etcétera. Eso sí, el pueblo que más celebra procesiones en Semana Santa y durante todo el año es con diferencia Lanjarón. En la Alpujarra se celebran también muchas fiestas populares, que sin ser patronales tienen un gran arraigo que incluso han alcanzado tal relevancia que incluso han superado a las fiestas que se hacen en honor al patrono, como, y por ejemplo, pasa con la famosa festividad del Santísimo Cristo de la Expiración de Órgiva (patrón de la Alpujarra), siendo el patrón de este municipio San Sebastián.

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