«Antes robaban dinero y joyas pero la gente ha optado por no tener cosas de valor en casa»

Los vecinos de Loma Verde piden más seguridad y vigilancia en la urbanización, donde viven hoy día unas 450 familias. /JORGE PASTOR
Los vecinos de Loma Verde piden más seguridad y vigilancia en la urbanización, donde viven hoy día unas 450 familias. / JORGE PASTOR

Los vecinos de Loma Verde aseguran vivir con miedo por los robos y el último tiroteo relacionado con la marihuana

Jorge Pastor
JORGE PASTORGRANADA

Sucedió hace poco más de un mes. El pasado 26 de septiembre. De madrugada. Un enfrentamiento a tiros, con heridos, en la calle Madroños, en pleno corazón de Loma Verde. Fue en una vivienda alquilada donde se cultivaba marihuana. Los inquilinos la defendían. Los atacantes, que iban en un coche de color negro, se dieron a la fuga. Había sangre. Hubo heridos. Los focos apuntan nuevamente a Loma Verde, uno de los nueve barrios dispersos de Albolote, donde hay construidas unas 600 viviendas, de las que cuales hay ocupadas unas 450 en régimen de propiedad o de alquiler. Unos 1.200 residentes que veían con estupor nuevamente que aquel lugar tranquilo que eligieron para vivir salía en los papeles por un hecho delictivo de máxima gravedad. Con pistolas de por medio. Un salto cualitativo -valga la expresión- respecto a un reguero de robos en domicilios que mantienen en continua alerta a los 'lomeños', que reclaman algo tan básico como sentirse seguros en sus propias casas.

No hace falta más que darse una vuelta por el barrio, preguntar a cualquiera, rascar un poco y comprobar que todo el mundo, bien directamente bien a través de terceros, ha sufrido alguna sorpresa desagradable perpetrada por los amigos de lo ajeno, que no lo tienen muy complicado para hacer de las suyas debido a la ubicación de Loma Verde, donde resulta fácil entrar, salir y ocultarse en una parcela olivarera de unas cincuenta hectáreas que colinda con la urbanización.

El último golpe fue el 30 de agosto, en la vivienda de Manuel en la calle Abeto. Le han saqueado tres veces. Esta vez se llevaron una escopeta de cartuchos que utiliza en sus cacerías. En las anteriores el quebranto fue mayor. «Antes venían a por dinero y joyas, pero la gente ha optado por no tener en casa cosas de valor», comenta Manuel. «Estábamos fuera; tiraron una maceta contra la persiana del dormitorio principal para comprobar que no había nadie y reventaron la puerta del garaje para entrar». «Estamos hartos», lamenta. Hartos porque han alzado muchas veces la voz y no llegan las respuestas. «Hace un par de años pillaron unos coches robados en Loma Verde saliendo en hilera», recuerda. «Es cierto que estos sucesos ocurren en toda la periferia de Granada, pero aquí es más fuerte», dice.

«Recuerdo la angustia»

A Joaquín también le han entrado en dos ocasiones. En la calle Majuelo. La última fue el verano de 2017. «Estábamos a dos días de finalizar nuestras vacaciones en Almuñécar, cuando un vecino me llamó para decirme que estaban las ventanas abiertas», comenta. «Recuerdo la angustia cuando subía de la playa; no sabía lo que me iba a encontrar». También se metieron por la cochera. «Recorrí todas las habitaciones junto a los agentes de la Guardia Civil y la Policía Local para cerciorarnos de que allí no había nadie», comenta Joaquín. La otra vez se llevaron oro. Esta vez una bicicleta, un ordenador portátil, cámaras de fotos y vídeo y algún electrodoméstico más. Un palo de unos 1.200 euros. «Tenemos miedo», afirma Joaquín. «La primera vez, el 20 de diciembre de 2016, aprovecharon que salimos un par de horas a Granada, y no hubo daños; en la última sí hubo un estropicio mayor». Denunciaron las dos. No tiene noticias de que se localizara a los chorizos ni se recuperara ninguno de los elementos sustraídos.

Isaac vive en una pequeña urbanización dentro de Loma Verde formada por seis bloques de pisos de tres alturas. Está delimitada por una pequeña valla por donde sólo hace falta un poco de destreza para saltarla. «No es ningún muro ni ningún tapial», aclara. En el último año se están librando. Anteriormente no. Él mismo sufrió algún robo. El mismo día, además, que intentaron violentar tres hogares de una sola tacada y solo lo consiguieron en dos. «Prácticamente el cien por cien de los que vivimos en la planta baja optamos en su día por gastarnos el dinero para instalar rejas», explica Isaac. También los hay que han ido más allá y han puesto alarmas. Se queja de la falta de limpieza, pero también considera que la vigilancia es insuficiente. «Los coches patrulla de la Policía Local y la Guardia Civil pasan muy de tarde en tarde», según Isaac. «La Policía hace lo que puede con los recursos que tiene, lo que no quiere decir que falte más», matiza.

El presidente de la Asociación de Vecinos de Loma Verde, Nacho Ortiz, tiene la percepción de que «las administraciones no ven esto como un problema, sino como una consecuencia del sitio donde vivimos». «No se hace nada para minimizar los riesgos», subraya el representante vecinal, quien ha elevado al Ayuntamiento una serie de medidas muy concretas. Cierre de los viales abandonados que dan al olivar y del acceso a la vía de servicio por el que penetra mucha gente ajena a Loma Verde. También reclaman cámaras en la entrada y salida principal de Loma Verde, junto a la A 44, y una mayor presencia policial. «Que se den más vueltas y no sólo cuando pasa algo», recalca.

Mientras llegan las soluciones, los vecinos han optado por dar un paso hacia delante. Por lo pronto disponen de dos grupos de whatsapp para darse alertas cuando ven algún sospechoso o algún coche merodeando. También han pedido presupuesto a empresas especializadas para ver cuánto valdría la instalación de sistemas de protección. «Nosotros podríamos estudiar pagar los equipos de videovigilancia y que el Ayuntamiento, por ejemplo, asuma su mantenimiento», señala Nacho Ortiz. «Tenemos sensación de impotencia, de que vienen, te desvalijan y se van». A todo ello hay que sumar ahora los arrendamientos para el cultivo de marihuana, un tema que preocupa sobremanera -la Guardia Civil ya ha desmantelado varias plantaciones- y que, al parecer, sería la causa de los microcortes eléctricos que se producen en Loma Verde.

Albolote reconoce falta de policías pero lo achaca a la ley de racionalización

Desde alcaldía del Ayuntamiento de Albolote apuntan que, tras consultar con la Guardia Civil, este verano ha sido «tranquilo» en Loma Verde más allá del tiroteo relacionado con la marihuana del pasado 26 de septiembre. «La vigilancia está planificada y la Policía Local patrulla en coordinación con la Guardia Civil», señalan estas fuentes, quienes sí reconocen, sin embargo, que existe un déficit de efectivos en la Policía Local Albolote, al igual que en la mayoría de municipios del área metropolitana, «motivado por la ley de racionalización del sector público, que impide que se convoquen nuevas plazas para alcanzar la ratio de agentes recomendada». En el caso de Albolote la plantilla está compuesta hoy día por veintiuno -contando bajas y demás contingencias- cuando debería haber treinta. Un falta de recursos que se suma al hecho de que buena parte de los 18.800 habitantes de Albolote están dispersados en nueve urbanizaciones y pedanías.

Respecto a las peticiones de la Asociación de Vecinos de Loma Verde, alcaldía asegura que se habilitarán zanjas y montículos en las calles abandonadas que separan Loma Verde de Cortijo del Aire, al igual que en el acceso a la vía de servicio. No especifican cuándo se harán estos trabajos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos