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«Con todos mis respetos a otros pueblos, La Alpujarra real está en La Tahá. Aquí todo es más veraz»

Marcelo Avilés, alcalde popular de La Tahá. /P. A.
Marcelo Avilés, alcalde popular de La Tahá. / P. A.

Entrevista a Marcelo Avilés Gómez (PP), alcalde de La Tahá | Ha necesitado dos legislaturas y varios procesos judiciales, tras los que por fin se ha normalizado la vida política del municipio, según argumenta

PACO ÁLVAREZLA TAHÁ

Cuando en 2011, Marcelo Avilés Gómez (Huétor Tájar, 1960) llegó a la alcaldía de La Tahá, municipio alpujarreño que comprende los núcleos de población de Atalbéitar, Capilerilla, Pitres, Mecina, Mecinilla, Fondales y Ferreirola, nunca pensó que se encontraría una situación de extremo caos político, económico y financiero. «Gané las elecciones en 2011 siendo un perfecto desconocido, porque la gente sabía que allí estaba pasando algo muy gordo. Cuatro años después, aún sin tener la sentencia condenatoria a los anteriores gestores, obtuve mejores resultados. Ahora en 2018, ya parece que la situación se está tranquilizando».

-Hace unas semanas se dictó sentencia en segunda instancia donde dos exalcaldes socialistas de su municipio y el exsecretario-interventor han sido condenados por delitos de prevaricación y falsedad documental. ¿Qué le ha parecido la sentencia?

-Estamos ante una sentencia ejemplarizante que narra todo lo que, en su día, denuncié nada más llegar a la alcaldía en 2011, y que no tuve más remedio que hacer para evitar el embargo, intervención y desaparición del ayuntamiento, y convertirme en cómplice. Hoy, están demostrados unos hechos que al principio no podía creer de ninguna manera y que suponen un descontrol absoluto en la gestión política.

-¿Cuáles son esos hechos que han quedado probados en el fallo judicial?

-Bueno, en primer lugar tengo que decir, que nada más llegar nos encontramos con que el secretario-interventor era un 'intruso'. Es decir, que había estado simultaneando el cargo de fedatario público en La Tahá con el de alcalde de Atajate (Málaga). ¿Cómo es posible que la Consejería de Justicia e Interior no se hubiera percatado de ello? No me lo explico. Cuando empiezo a investigar tras varios meses de alcalde, veo que la Junta de Andalucía había concedido una subvención al ayuntamiento de aproximadamente dos millones de euros para la realización de un instituto. El ayuntamiento pide un préstamo a Caja Granada para ejecutar las obras e ir pagando. Cuando llega la subvención para pagar el préstamo, no se paga. Se pierde el dinero. Desaparece. Yo digo claramente en mi denuncia que se lo han repartido. Cuando hay que realizar el pago principal del préstamo el alcalde que había huye y deja a una sucesora que en vez de hacer lo que yo hice, que fue denunciar, cuando llega el vencimiento del pago en 2007, renuevan el préstamo en tres ocasiones, para lo que falsifican documentos, en connivencia con Caja Granada y ponen 2008. En 2008 tampoco se paga y ponen 2009; en 2009 no lo vuelven a pagar y ponen 2010 y la Caja lo sigue aceptando hasta que llego yo. Es entonces cuando me pongo a tirar del hilo y descubro todas estas irregularidades que, para más inri, están realizadas sin contabilidad, sin presupuestos y con la anuencia de toda institución supramunicipal. La propia instrucción a través de un informe pericial analiza las cuentas de la Caja del ayuntamiento y lo dice bien claro: «Hay más de un millón de euros que no están justificados». Está bien claro, el dinero no está y se le ha robado al pueblo.

-¿Cuál es la situación contable y financiera actual del consistorio?

-A día de hoy, la situación contable y administrativa del ayuntamiento es ejemplar. Se ha implantando un sistema informático que están copiando otros ayuntamientos y otros sistemas de gestión y control. En el apartado del personal también me encontré irregularidades, ya que nadie estaba nombrado conforme a norma. En los últimos meses varios trabajadores han superado un proceso de selección según el procedimiento legalmente establecido de igualdad, mérito y capacidad y poco a poco la normalidad también está llegando a la plantilla del ayuntamiento.

-¿Cuáles son las potencialidades económicas que cree debe aprovechar su municipio?

-La Tahá es un paraíso y las posibilidades de desarrollo son inmensas, ilimitadas. En el sector turístico, industrial y servicios sobre todo. No hay un alpujarreño que no tenga siete proyectos en la cabeza, pero al final se tiene que ir con su proyecto a otro sitio. Con todos mis respetos a otros pueblos, la Alpujarra real está en La Tahá. Aquí es todo más real, más veraz. Es la paz.

-Como alcalde de la Alpujarra, ¿qué problemas le preocupan especialmente?

-La despoblación es un problema, pero también el encorsetamiento por parte de la Junta de Andalucía con su delegación de Cultura, Parques Nacionales, Diputación, etc. Todo son problemas, burocracia; porque los alcaldes son ninguneados; son títeres, que no tienen autonomía alguna. Y lo que no se puede consentir es que las grandes decisiones se tomen fuera de la Alpujarra. Fíjese que le voy a poner un ejemplo: Los terraos tradicionales alpujarreños, cada cierto tiempo, en función de la climatología, hay que cambiarlos. ¡Oiga usted, hay que cambiarlos. Sí o sí! Pues ahora, póngame usted, que cada vez que tengo que cambiarlos le suplique a Cultura y ellos me digan: 'Que le mande un plano de cómo estaba antes, que le mande un presupuesto, un proyecto...'. Lo único que hacen, es estorbar«. Lo que quiero denunciar aquí no sólo es la burocracia, sino la usurpación de funciones que tienen los alcaldes que están mal gestionadas por terceros que no conocen la realidad de lo que aquí pasa.

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