El pueblo granadino que rinde homenaje a María, su eterna vecina fallecida a los 104 años
También en el Ayuntamiento de Nigüelas se exponen, entre otras cosas, la vida y la fotos de otras 15 mujeres, ya fallecidas, para dar visibilidad a sus logros y aportaciones, honrando su memoria y pasado
El Proyecto Huellas de Nigüelas organizado por la delegación de Bienestar Social, Igualdad y Familia de la Diputación de Granada homenajea las 'Huellas del Delantal ... de las Mujeres' de Nigüelas a través de un mural, una composición fotográfica con sus correspondientes biografías de las mujeres más representativas del pueblo, ya fallecidas. La intención final de este interesante proyecto es la de situar a estas 16 mujeres en el lugar que les corresponde, dando visibilidad a sus logros y aportaciones, honrando su memoria y legado. El mural, la exposición de delantales y la composición de biografías están teniendo mucho éxito. Todas las semanas la muestra expuesta desde el pasado año, recibe muchas visitas de dentro y fuera de Nigüelas.
Una de las mujeres que acoge esta exposición se llamaba María Robles López, conocida en el pueblo como 'María la de Germán', nacida en Nigüelas el 18 de septiembre de 1910 y fallecida el 28 de diciembre de 2014, a los 104 años de edad. Esta excelente mujer era la abuela materna de la estupenda concejala de Fiestas, Turismo, Cultura, Tradiciones y Deporte del Ayuntamiento de Nigüelas, Mari Carmen Alarcón. El texto que acompaña su foto dice lo siguiente: «Era de mediana estatura, ojos marrones, piel clara, siempre con su roete, y con una gran fuerza física. Desde los 12 años iba de luto por la muerte de su hermano. Tuvo 6 hijos, el primero falleció con un año de edad de meningitis y ella siempre tuvo la espina clavada de no haber conservado una foto de él. De hecho, a la siguiente hija le hizo un retrato enorme. Desde 1954 hasta 1965, junto a su marido Germán tuvo un negocio familiar, dedicado a realizar matanzas caseras y al intercambio de aceituna por aceite».
«Ella sabía hacer las matanzas del cerdo muy bien, y su marido era un excelente vendedor. Llevaban la carne a las tiendas de Granada, donde la vendía sin problema pues se apreciaba mucho su calidad. Fueron muy valientes y comenzaron a comercializar con las matanzas, algo que hasta ese momento era más para consumo propio. En la época en que ella vivió todo era muy laborioso: el agua se traía a mano de la fuente, la leña para el fuego se traía de la sierra, había que cortar los haces cargarlos y transportarlos… con frío y con lluvia, con calor. Fue una mujer de muy buen corazón y muy simpática. Socorrió a muchas personas gracias a su trabajo. Se guardaba los trozos de tocino y les llevaba cestos a los vecinos que lo necesitaban. Fue nodriza, o ama de cría, compartiendo su pecho con otros bebés del pueblo. Dejó un recuerdo imborrable en el pueblo, sobre todo entre los niños que hoy son ya muy mayores, y con los que hacía el trueque con la aceituna. Gracias a esto podían comprar sus chuches en las fiestas de San Marcos».
El mural instalado en la Casa Consistorial de Nigüelas es una manera de rendir homenaje a todas las mujeres del pueblo. El mural explora el uso del delantal como elemento simbólico de su universo, testigo de historias silenciadas y heredadas por sus madres, abuelas e hijas. El delantal era algo más de una tela que las preparaba para la faene. El delantal de aquellas madres y abuelas forma parte de las raíces de Nigüelas. El delantal hila el pasado y las memorias, y transporta esa herencia de silencios cargados de emociones, susurros, codazos y suspiros, de cuidados, de pobreza y precariedad, de hacinamiento y hambre. También transporta el olor de las manos laboriosas, de puchero, hierbabuena, chocolate, limón o geranios. Además recuerda las paredes encaladas, el patio de flores y la lumbre en la esquina de la habitación. Las manos de aquellas mujeres de Nigüelas encontraban en su delantal refugio y consuelo; el propio y el ajeno. En sus bolsillos se escondían todo tipo de historias, mezcladas entre lañas, botones, el pañuelo, las tijeras, caramelos, el dedal o la llave de la casa o el cortijo. La obra creativa sobre el paso del tiempo y las huellas que quedan en la memoria de Nigüelas está muy bien reflejada en este proyecto que se puede contemplar en el Ayuntamiento de Nigüelas.
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