El pueblo granadino que se hizo famoso gracias a sus bellos bordados de tul
Nigüelas llegó a ser reconocido dentro y fuera de Andalucía por sus impresionantes trabajos artesanales de tul realizados por mujeres en grandes bastidores de madera para tensar el material y facilitar el bordado o la decoración
El pueblo de Nigüelas, situado en la comarca del Valle de Lecrín, estuvo asociado en otros tiempos con el bordado de tul, principalmente. En esta ... primorosa localidad con mucho encanto el bordado de tul fue una tradición muy arraigada. Según la muy activa concejala del Ayuntamiento de Nigüelas, Mari Carmen Alarcón López, «muchas mujeres de mi pueblo realizaron infinidad de bordados artesanales utilizando bastidores grandes de madera para sujetar el tul y rellenar los diseños con puntadas como punto cruzado, punto de pasta, bastillas y zurcidos. Este oficio se desarrolló especialmente a partir del siglo XIX en regiones como Granada y Cúllar Vega, y se utilizaba para decorar una gran variedad de objetos como manteles, ropaje de cuna, mantillas… aunque la producción a gran escala cesó a principios del siglo XXI», indicó.
«El tul podía ser de seda, algodón o hilo, siendo la seda la más brillante y suave. Las artesanas de Nigüelas tenían fama de ser excelentes bordadoras. Los trabajos que hacían eran estupendos. Según los entendidos en esta materia el chikankar es uno de los estilos de bordado tradicionales más antiguos. Proviene de un lugar llamado Chowk en Lucknow. Las kurtis Chikan han sido apreciadas por las mujeres desde hace siglos por su sencillez y sus hermosos colores pastel. El tul bordado es una tela exclusiva y delicada. Se usa principalmente para vestidos de alta costura, ropa de ballet y vestuarios artísticos. Nigüelas ha dado grandes artesanas de bordados. Encarnita Berrio, de mi pueblo, establecida en Dúrcal, es una de las mejores de España. Ella, con más de medio siglo de trabajo, fue premiada en la VI edición de los Premios de Artesanía de Andalucía. Por su taller han pasado personalidades de todo el mundo, incluida la realeza, siendo su taller una referencia del buen hacer en el bordado a nivel nacional e internacional», terminó diciendo Mari Carmen Alarcón.
Antiguamente el bordado no solo servía para embellecer la ropa, sino también como una fuente de ingresos para las familias. Además, era visto como un signo de estatus y riqueza, ya que los materiales utilizados podían ser costosos. Antiguamente las niñas aprendían a coser y bordar con sus madres y con las modistas y artesanas en la materia. Era parte integral de su educación de las niñas, preparándose para su futuro rol como mujeres. Las mujeres de Nigüelas y otras zonas aprendían y transmitían técnicas de bordado entre ellas, preservando así un arte local y una tradición comunitaria. Cuando las mujeres bordaban se contaban muchas historias. Si hacía buen tiempo los bastidores se sacaban a la calle para trabajar en ellos. Las reuniones en las calles, plazas y plazoletas eran puntos de encuentro donde las mujeres charlaban, escuchaban la radio y cantaban, fortaleciendo los lazos comunitarios.
El bordado de tul es una técnica que consiste en añadir diseños, como flores, figuras o patrones, sobre una malla de tul, un tejido ligero y transparente. A diferencia del encaje, donde el diseño es el propio tejido, en el bordado de tul, el tul es la base sobre la que se aplica el hilo y a menudo otros adornos. Esta técnica es conocida por su delicadeza, su aspecto elegante y su uso en alta costura, moda, decoración y trajes de ballet.
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