La nueva vida de Linda, la perra que no se despegó durante 10 días del cementerio de Albuñuelas

El dueño de Lina falleció paseando cerca del cementerio y ella no se movió de ahí./R. V.
El dueño de Lina falleció paseando cerca del cementerio y ella no se movió de ahí. / R. V.

Lleva casi un mes con su nueva familia, la cual asegura que "es juguetona y está muy feliz"

RAFA VÍLCHEZ / R. GAVIRASaleres

Muchos recordarán la historia de una perra que estuvo casi 10 días a las puertas de un cementerio del Valle de Lecrín, en Albuñuelas. En principio nadie sabía muy bien qué le ocurría a este animal. Estaba triste y casi no dejaba que la gente se le acercara. Varios vecinos del pueblo le pusieron durante esos días agua y comida, pero la perra no quería moverse de allí.

No se tardó mucho en saber qué había sucedido. Al parecer su dueño y ella salieron a pasear por el pueblo y justo a la alttura del cementerio el hombre sufrió un infarto de miocardio y falleció. Y ella le esperó ahí, fiel, con la esperanza de que regresara en algún momento.

Cuando iban a hacer 11 días de esa espera, una familia muy apañada de Saleres apareció para llevársela consigo a casa. Desde hace casi un mes, Linda, que así es como la han llamado, vive con un matromonio y dos niños en Saleres en una espléndida casa rodeada de naranjos, olivos y limoneros. "Linda es muy cariñosa y jugetona, está muy feliz", aseguran Yessica, su marido José de Saleres y sus dos hijos,

Esta familia, que posee canarios y periquitos, es la primera vez que tiene en su morada un perro y están muy contentos de tenerla en sus vidas. A Linda le encanta que la saquen a pasear varias veces al día y cuando sale juega también con las dos mascotas que poseen los suegros de Yessica.

El inicio de todo

Durante los 10 días esta perra, muy buena y muy triste, que no ladra ni se mete con nadie custodiaba constantemente, día y noche, la puerta del cementerio del municipio de Albuñuelas, en la comarca del Valle de Lecrín. El animal se negaba a irse del lado del camposanto situado a la entrada del pueblo, entre olivos, naranjos y limoneros. La dócil perra, a pesar del frío y las intensas lluvias acaecidas últimamente ni se inmutaba, unas veces de pie empapadísima de agua y otras tendida en el suelo a la intemperie.

La maestra del Colegio Ramón y Cajal de Albuñuelas, Maria Teresa Linares Ropero, dijo sobre esta perra que "cuando yo y otros maestros y maestras volvimos a clase, tras el puente del Día de Andalucía, al pasar por la carretera vimos que había un perro, al parecer mestizo, pegado a la puerta del cementerio de Albuñuelas y no le dimos mucha importancia. Pero como al siguiente día volvimos a ver al mismo perro, que ha resultado ser hembra, en el mismo lugar soportando lluvia y viento, varios profesores y un grupo de niños del colegio decidieron de que la perra siempre tuviese comida, agua y algunas veces compañía para que sufriera menos", aseguró.

La perra, que es muy buena y cariñosa, se ve que ha estado muy bien cuidada

Según María Teresa "existen varias versiones contradictorias sobre la procedencia y lo que le ha ocurrido a esta mascota. Algunos niños dicen que la perra era de un inglés residente en Albuñuelas que falleció recientemente y que lo incineraron y no tenía familia y que entonces el animal se ha quedado solo y ha preferido pasar los días en la puerta del cementerio. Otros vecinos sostienen que ese inglés no tenía perro. Otras personas creen que la perra ha sido abandonada en ese lugar por un desconocido y por eso no se separa de ese sitio porque espera día tras día, como un perro fiel, la llegada de su amo. Otra versión es que hace unos días a un extranjero le dio un infarto cuando pasaba por la puerta del cementerio de Albuñuelas y se lo llevaron en una ambulancia al hospital y al poco rato falleció", manifestó.

Siete profesores, entre los que se encuentra María Teresa, y veinte alumnos se están haciendo cargo del ya conocido como 'El perro del cementerio'. Algunos docentes y algunos alumnos les llevan pienso y latas de comida para perros para que no pase hambre ni sed. También, el alcalde de Albuñuelas, José Díaz Alcántara, le acerca comida. Varias personas han intentado montar la perra en su vehículo pero no han podido porque aseguran que sale corriendo como una liebre y se esconde en una finca cercana.

La dócil perra ha encontrado un lugar para vivir y una familia para ofrecerle el cariño y la protección que se merece

A la profesora María Teresa y a otras personas les gustaría que "alguien se hiciera cargo lo más pronto posible de la perra para que no siga sufriendo en la puerta del cementerio y soportando las inclemencias del tiempo. La perra, que es muy buena y cariñosa, se ve que ha estado muy bien cuidada. Su dentadura está limpia y blanca y no tiene parásitos. Tan solo se revela cuando alguien quiere cogerla para llevársela a otra parte. También, apreciamos que conforme van pasando los días se va poniendo más dócil. Nosotras nos hemos puesto en contacto con el Ayuntamiento de Albuñuelas para que revisen el microchip de identificación de la perra para identificarla pero carece de ese aparato. Entonces Gabriel va a llamar al Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) para intentar saber su procedencia", terminó diciendo.

Desde tiempos inmemoriales se cuentan historias de perros que parecen tener una sensibilidad y una devoción especial hacia sus propietarios, un sentimiento de fidelidad indiscutible que, en algunos casos, los lleva a permanecer junto a la puerta de un hospital por la que su amo se fue a otro mundo, o sobre una tumba cuidando y velando el descanso eterno de su cuidador y ser querido hasta el último día de su vida, como y por ejemplo pasó hace unos lustros en el pueblo de Olías (anejo de Órgiva). Los perros gozan también de un gran sentido de la orientación y del olfato. La lealtad, la fidelidad y el amor incondicional de estas mascotas, y como no, de la que se encontrado sola y con cara de tristeza y padecimiento en la entrada del cementerio de Albuñuelas, se han ganado el título a pulso como el ‘mejor amigo del hombre’. Muchísimas personas de Albuñuelas, al conocer lo sucedido, se han alegrado mucho de que ‘El Perro del Cementerio de Albuñuelas’ haya encontrado un lugar para vivir y una familia para ofrecerle el cariño y la protección que se merece.