Un menor de edad, a Urgencias por la agresión de un espectador en el Huétor Vega-Maracena

Imagen del municipal de Las Viñas, en Huétor Vega./PEPE MARÍN
Imagen del municipal de Las Viñas, en Huétor Vega. / PEPE MARÍN

Según denuncia el padre del jugador, fue el hermano de un rival con el que forcejeó al final en el partido, que le dio un puñetazo en la mandíbula

CÉSAR GUISADOGRANADA

Los equipos juveniles de Huétor Vega y Maracena se midieron esta última jornada en Las Viñas con motivo de la decimotercera jornada de la Segunda Andaluza. Comenzaron adelantándose los locales, gracias a un gol de Edu Sánchez en la primera parte, pero cuando quedaban doce minutos para el final, Raúl Fernández haría las tablas definitivas para que ambos equipos se repartiesen los puntos. Hasta aquí todo normal. Lo impropio de un encuentro de fútbol, lo deleznable, pasó en el 88.

Dos jugadores bregaban a dos minutos del final por un balón cerca de una de las esquinas. La lucha por la posesión de la jugada derivó en un choque que, ya sin balón, terminó con ambos encarados, los dos menores de edad. Acto seguido, alguien que se encontraba en la banda viendo el encuentro saltó al campo, cogió por el hombro al jugador del Huétor Vega y al volverse este, le lanzó un puñetazo que impactó en su cara.

El árbitro lo reflejó en su acta. «En el minuto 88 se adentró en el terreno de juego, estando el balón parado por la línea media, un espectador, formándose un pequeño tumulto de unos 20 aficionados de ambos clubes. Resultado de eso es agredido por dicho espectador el jugador local número 10, recibiendo un puñetazo en la cara pudiendo continuar en el encuentro. Al final el delegado local me comunica que el espectador que irrumpió en el campo ha sido identificado en la salida de las instalaciones siendo seguidor del equipo visitante», escribió.

«Fue el hermano del jugador con el que mi hijo estaba disputando el balón», dice el padre del agredido, quien al ser este menor de edad ha preferido que su nombre no trascienda. La situación, al parecer, se produjo «después de un forcejeo normal, típico del fútbol y del pique que hay entre jugadores. Pero en ese momento, el hermano de este jugador entró al campo y agredió a mi hijo, que acaba de cumplir los dieciséis años, y el agresor es mayor de edad», dice el progenitor.

«No le dijo nada», abunda. «Lo cogió por el hombro y al girarse le dio un puñetazo», especifica. El agredido acabó el encuentro pero tras el mismo tuvo que acudir a Urgencias con un dolor en la parte izquierda de la mandíbula. El médico que lo atendió comprobó que no tenía daños en el oído interno pero sí un edema en la cara y eritema en el pabellón auditivo izquierdo.

«Llamé a la policía local, que identificó al agresor, y algo más tarde llegó la guardia civil. Como padre, la queja que hago es hacia administración y Federación porque existe una Ley del Deporte que debe servir para que no vuelvan a entrar personas así en una instalación deportiva. Mi hijo sigue jugando, pero se siente impotente con lo que ocurrido», advierte.

Al término del encuentro, el entrenador del Maracena juvenil se acercó al padre y le trasladó sus disculpas.

 

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