La gota fría se ensañó esta madrugada con Baza, que paradójicamente celebraba sus fiestas patronales, y causó la muerte del joven Francisco Campoy Carricondo, vecino del anejo de La Jamula y trabajador del hospital de la ciudad bastetana.

Fue el propio ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el que anunció la aparición del cadáver del infortunado vecino de La Jamula –pedanía situada a 20 kilómetros de Baza– a mediodía, cuyo rastro se había perdido durante la madrugada de este jueves cuando regresaba a casa tras disfrutar de la feria bastetana con un grupo de amigos. El viaje de vuelta tuvo un desenlace trágico. Al parecer, Paco, que es como era conocido el fallecido, intentó atravesar una rambla con su coche y una ola de agua y barro se lo tragó. El vehículo fue arrastrado por la crecida hasta al cauce del Río de Baza, que bajaba muy caudaloso debido a las fuertes precipitaciones que ya habían puesto en jaque a los servicios de emergencia de la zona.

El cuerpo sin vida fue localizado por el helicóptero de la Policía Nacional que se había sumado a las labores de rastreo y estaba dotado de sistemas para detectar víctimas desde el aire. Los restos mortales aparecieron a varios cientos de metros del coche del fallecido. El turismo había encallado entre unas choperas y estaba totalmente destrozado.

El cadáver estaba cubierto por ramas, cañas y lodo. Solo asomaba una mano.

Varios familiares y amigos de Paco conocieron la mala nueva cuando aguardaban noticias en el puente sobre el río Baza. Las escenas de dolor fueron desoladoras. Aunque las esperanzas de hallarlo con vida habían disminuido con transcurso de las horas, sus allegados aún convervaban un hilo de ilusión. Por desgracia se cumplieron los peores presagios.

Fueron los propios parientes los que identificaron el cuerpo de Francisco. La madre del difunto sufrió una crisis cuando fue informada de a muerte de su hijo y tuvo que ser atendida por los servicios médicos en su casa de La Jamula.