La Fuente Agria y El Chorrerón de Pórtugos se convierten en uno de los lugares más visitados de la Alpujarra

La Fuente Agria y El Chorrerón de Pórtugos se convierten en uno de los lugares más visitados de la Alpujarra

En 1972 se adecentó este espacio con motivo del primer centenario del viaje de Pedro Antonio de Alarcón a la Alpujarra

RAFAEL VÍLCHEZPÓRTUGOS

La Fuente Agria y El Chorrerón de Pórtugos se ha convertido en uno de los lugares más visitados de la Alpujarra. Data de tiempos inmemoriales. El manantial se encuentra a las afueras del pueblo, junto a la carretera que se dirige a Busquistar y Trevélez. En 1972 se puso en valor la Fuente Agria y El Chorrerón gracias a un gran entusiasta de la Alpujarra: Sebastián Pérez Linares (ya fallecido). Él ayudó a muchos alcaldes a impulsar el turismo, el patrimonio y la cultura en sus respetivos pueblos. La Fuente Agria se encuentra junto a la ermita consagrada a la Virgen de las Angustias. Se urbanizó todo el conjunto hace 45 años con motivo del primer centenario del viaje que realizó el narrador, escritor, periodista… Pedro Antonio de Alarcón por la Alpujarra. El Patronato de San Isidro se encargó del proyecto.

Según un tratado en 1790, la Fuente Agria de Pórtugos posee virtudes prodigiosas y saludables cualidades. Esta prodigiosa fuente sale del cóncavo de una piedra y al pie de la misma ermita. Aparece desde su manantial clara como el cristal, por donde corre hasta alguna distancia para incorporarse al río que pasa por debajo de Ferreirola. El agua deja un sarro o toba bermeja, la cual comunica también a las vasijas en que se trae y conserva. Su sabor es agrio, herrumbroso y huele a alcaparrosa. Sus virtudes son prodigiosas.

También las aguas de la Fuente Agria, según los entendidos, son eficaces para corregir cualquier obstrucción, aprovecha con especialidad en las enfermedades de primera región, socorren en sus respectivos accidentes al estómago, hígado, bazo, intestinos, riñones y útero: evacuando por correspondientes conductos la causa de sus dolencias. Son importante auxilio para los melancólicos, hipocondriacos y escurbúticos; corrigen prontamente el dolor nefrítico originado de materiales calculosos; curan los hidrópicos, aún cuando su dolencia está graduada. La experiencia las ha acreditado para sanar el flúor blanco y dolores atríticos.

Las paredes de la concavidad del Chorrerón son gigantescas. Los regueros son ocres y rojizos. La cascada está escoltada de yedras, helechos, musgos y otras plantas. Se puede bajar por una escalera para contemplar desde abajo este paradisiaco lugar.

Pórtugos se encuentra situado a 1.300 metros de altitud sobre el nivel del mar. Además de sus aguas, este pueblo es famoso por sus célebres secaderos de jamones, hoteles, caminos rurales, festejos… También posee Pórtugos castaños con más de 400 años de vida. El conjunto urbanístico es precioso y está repleto de soportales, tinaos, terraos y balcones abarrotados de flores. Sus barrios más típicos son: Zacatín, La Pocilla y Churriana. A un entusiasta de la Alpujarra nacido en Guadix y con sede en Trevélez, llamado Roberto Balboa, le encanta visitar Pórtugos para, y entre otras cosas, charlar con su viejo amigo Antonio ‘El Rulo’, el famoso sanador de animales y aves.

 

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