El frente común contra el tendido eléctrico en el Valle suma apoyos

El frente común contra el tendido eléctrico en el Valle suma apoyos

La Plataforma 'No a las torres' asegura que la línea es sólo de transporte y que no tendrá ningún beneficio para la comarca

JORGE PASTORGRANADA

La unión hace la fuerza. Los colectivos en contra de la 'autopista eléctrica' (220 kilovoltios) que atravesará el Valle de Lecrín, una infraestructura que se prevé que entre en servicio en 2022 y que está incluida en el Plan de Desarrollo de la Red de Transporte de Energía Electrica 2015-2020, siguen buscando apoyos a todos los niveles para que Red Eléctrica de España (REE) cambie el trazado y minimice el impacto sobre esta zona, por la que discurren veintinueve kilómetros de tendido.

Alcaldes como el del Padul y Nigüelas, Manuel Alarcón y Rita Rodríguez, respectivamente, han comentado que los ocho ayuntamientos de la comarca están a la espera de recibir copia de las alegaciones encargadas por la coordinadora que aglutina a entidades que rechazan la línea, a fin de que los consistorios den un paso adelante ante REE en la misma dirección que otros colectivos que apoyan la causa. Se prevé que estos escritos, basados a su vez en un pormenorizado informe de cien páginas elaborado por catedráticos y expertos, sean remitidos a los consistorios entre el 25 y el 26 de enero. Conviene recordar que el periodo de información pública finaliza el próximo 7 de marzo.

«No entraña ventaja alguna»

Mientras tanto, desde la Plataforma 'No a las torres' Miranda Mathias-Baker y Rosemary Vargas aseguran que estas líneas «son simplemente de transporte», y agregan que «ni reforzarán el suministro actual en cantidad y en calidad, ni evacuará energía de renovables», como insisten desde REE. «No entraña ventaja alguna para los vecinos, empresas e industrias» del Valle de Lecrín, recalcan. También afirman que muchos de los propietarios afectados no han sido contactados hasta la fecha por REE, «ni tampoco conocen los términos compensatorios de la expropiación ni de la cantidad de terreno». Y añaden que las bases de los postes no se limitan a los 64 metros cuadrados, sino que pueden llegar a los 250. También hablan sobre la repercusión de la subestación de Saleres, «que compromete 15000 metros cuadrados en el corazón del Valle». Respecto a este equipamiento, advierten de que está diseñado para albergar hasta catorce líneas -y no sólo cuatro- por capacidad y porque, según dicen, con el tiempo se podría aumentar la potencia de 220 kilovoltios a 400.

Tampoco comparten que el coste de soterrar los cables sea diez veces superior, como estima REE. «Suele ser de tres a cinco veces más» que el aéreo, dicen. Y apuntan como ventaja «que se pueden enterrar múltiples líneas en el mismo lugar, evitando multiplicar el número de torres». Otro de los aspectos positivos sería, bajo su punto de vista, que los costes de mantenimiento a corto y medio plazo se equilibran».

Por último, desde la Plataforma concluyen que más allá de los beneficios que promulga REE, está línea provocaría un «daño irreparable» en el Valle de Lecrín e «incrementaría de forma exponencial el empobrecimiento y la despoblación, condenando al Valle a convertirse en un bosque de torres de alta tensión en lugar de ser el mejor ejemplo de olivar nazarí que existe y candidato a patrimonio mundial».

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