La Fiscalía mantiene la petición de 26 años para el acusado de contratar a un sicario para que asesinara al novio de su expareja

El acusado, con ropa deportiva gris, entra en la Audiencia de Granada el pasado lunes/RAMÓN L. PÉREZ
El acusado, con ropa deportiva gris, entra en la Audiencia de Granada el pasado lunes / RAMÓN L. PÉREZ

Las acusaciones particulares piden, de forma definitiva, 25 años de prisión por asesinato y otros dos años por el delito de tenencia ilícita de armas

EFEGRANADA

La Fiscalía ha mantenido su petición de 26 años de prisión para un hombre acusado de contratar a otro para que asesinara al novio de su expareja por celos, víctima a la que dispararon en cuatro ocasiones en la puerta de su vivienda antes de huir en un coche robado e incendiarlo para eliminar pruebas.

Durante la cuarta sesión de juicio con jurado popular, que acoge la Audiencia de Granada, el Ministerio Público ha solicitado 22 años por el delito de asesinato, dos por el de tenencia ilícita de arma, y otros dos años de prisión por el de daños por incendio.

Las acusaciones particulares piden, de forma definitiva, 25 años de prisión por asesinato y otros dos años por el delito de tenencia ilícita de armas, mientras que las defensas de los dos acusados solicitan la libre absolución.

El pasado lunes, durante la primera sesión, el hombre acusado de encargar a otro que matara al novio de su expareja y el supuesto sicario negaron el crimen, ocurrido en agosto de 2017 en Güevéjar.

Serafín A.F. e Ignacio F.S. son juzgados por asesinar presuntamente de cuatro disparos en la puerta de su vivienda a la pareja de Rabia, mujer con la que el primero mantuvo una relación, fruto de la cual tuvieron un hijo, y de la que estaba separado.

El primer acusado declaró ante el jurado popular que solo conocía al otro procesado de una vez que le arregló el coche y negó que lo contratara para matar al novio de su expareja, con el que no tenía ningún tipo de relación.

«A mí me ha destrozado esta mujer la vida, maldita sea la hora en la que la conocí», sentenció Serafín, que aclaró asimismo que no perseguía ni vigilaba a Rabia y que insistió en que no tiene «nada que ver» con el crimen, del que se enteró al día siguiente.

Tras negar un «crimen pasional», relató asimismo que Rabia lo ha denunciado «mil veces» y que nunca lo han condenado por ello, y que la intención de esa mujer es «joderle la vida» desde que él decidió dejar la relación.

Por su parte, Ignacio, que dijo que no conocía de nada al fallecido, declaró que no sabía por qué lo han acusado del asesinato, dado que nunca ha cometido ningún delito de ese tipo ni nadie le he pagado por hacerlo.

Según el escrito provisional de acusación del Ministerio Público, la ruptura sentimental no acabó con las visitas de Serafín a su expareja en su vivienda de Güévejar, que se repetían todo el día y se sumaban al seguimiento y vigilancia de la mujer.

En ese contexto de celos al novio de su expareja, el acusado planeó matarle y compró un arma para materializar el asesinato.

Serafín le propuso entonces al también acusado Ignacio que se encargara de disparar, y juntos planificaron el crimen para que el primero tuviera una coartada.

La noche del 20 al 21 de agosto de 2017, los dos acusados robaron un coche que estaba aparcado en Granada capital y con el que Ignacio fue a la casa de la víctima, en Güévejar, mientras su compañero se personó en la casa de su expareja, en el mismo pueblo, y la llamó desde la calle para que ella y el resto de vecinos se percataran de su presencia.

Ignacio vio entonces salir de la casa a su víctima, lo agarró del pecho, lo tiró al suelo y «de forma sorpresiva y sin posibilidad alguna de defensa», le disparó cuatro veces y le causó la muerte de manera inmediata por el impacto de tres de las balas