Un acompañante de los dos fallecidos en el barranco trató de rescatarlos con una cuerda

Efectivos de rescate en la zona del suceso./Ayuntamiento de Órgiva
Efectivos de rescate en la zona del suceso. / Ayuntamiento de Órgiva

El progenitor trabaja de herrero en un taller de Maracena y había ido junto a su vástago y otro familiar a este barranco de Órgiva

José Ramón Villalba
JOSÉ RAMÓN VILLALBA

Un hombre de 43 años y su hijo de 17 fallecieron ayer cuando practicaban barranquismo en un paraje conocido como la Junta de los Ríos, en el término municipal de Órgiva. Un tercer acompañante, familiar de los dos fallecidos, pudo rescatar al adolescente del agua, pero el esfuerzo para recuperar sus constantes vitales no resultó suficiente. El cuerpo sin vida del padre apareció sobre las 21.30 horas atrapado en un remolino de agua a doscientos metros del lugar donde estaba el hijo.

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Todo comenzó pasadas las tres y media de la tarde. El menor sufría un resbalón en uno de los rápidos del descenso del Barranco de Trevélez, donde el río se encuentra encajonado entre dos paredes de caliza con apenas tres metros de separación. Se trata de un punto donde el agua del río Trevélez alcanza una velocidad brutal. Tras la caída del adolescente, el padre se lanzó detrás para evitar que la corriente se lo llevara. Los dos quedaron atrapados en un rebufo y desde arriba, el tercer acompañante, les lanzó una cuerda para que intentaran sujetarse mientras esta tercera persona trataba de sacarlos del agua. Consiguió rescatar al menor de 17 años, pero la corriente de agua se llevó al padre unos doscientos metros más abajo donde fue frenado por un tronco atravesado en medio de la corriente.

El tercer acompañante sacó del agua al menor. Le practicó numerosas maniobras de reanimación cardiopulmonar... una vez, otra, una tercera, pero fue imposible recuperar el pulso de este adolescente. La desgracia quiso cebarse con este menor de edad. Ahora quedaba localizar al padre arrastrado por la corriente.

El servicio de emergencias del 112 recibía una llamada de un particular sobre las 16 horas para pedir ayuda después de rescatar el cuerpo sin vida del adolescente. El despliegue de efectivos del Servicio de Rescate en Montaña de la Guardia Civil por tierra, agua y aire junto al Helicóptero del instituto armado fue brutal. Nadie sabía dónde se encontraba el cuerpo del padre. Con un agravante, el agua del río bajaba turbia y era muy complicado observar si había algún cuerpo sumergido o atrapado en algún recoveco del Barranco de Trevélez. El helicóptero sobrevoló todo el descenso del Barranco, mientras otros guardias del Sereim iban bajando la corriente a través del río. Otro grupo lo hacía por la zona más agreste del monte. Unos recorrían metro a metro el río, otros anduvieron kilómetros y desde el aire se daba una batida, para efectuar una segunda y una tercera, sin parar desde las cuatro de la tarde.

Atrapado bajo un tronco

Pasadas las nueve de la noche, un guardia del Sereim visualizaba desde el helicóptero de la Guardia Civil un cuerpo extraño atrapado en un tronco y sumergido en el agua. Los guardias bajaron a comprobar si se trataba del cuerpo ya sin vida del padre del menor. Era él y estaba muerto. Ahora tocaba sacarlo del agua en aquel rincón rodeado de paredes calizas y de una corriente de agua a una velocidad endiablada.

Desde el mismo helicóptero se deslizó una grúa para bajar una camilla y subir el cuerpo del finado. Pasadas las diez de la noche, había finalizado uno de los rescates más duros efectuados por el Sereim de Granada. No es fácil asimilar la muerte de dos personas, padre e hijo, después de un trabajo duro como el efectuado ayer.

Otro fallecido en el mismo sitio el año pasado

El Barranco Trevélez, en el término municipal de Órgiva, se cobró el pasado año la vida de otra persona. Fue el pasado mes de agosto, el deportista al que previamente le habían recomendado no efectuar ese descenso, sufrió un resbalón y cuando recuperaron el cuerpo del río ya estaba sin vida. Los expertos no recomiendan esta zona de barranquismo para personas noveles en esta práctica deportiva o aquellas otras que no vayan especialmente preparadas para este tipo de deporte. «La zona hay que conocerla bien, no es recomendable entrar en ella si no hay un guía conocedor del terreno», apuntó ayer un vecino del municipio de Órgiva que estuvo presente en el dispositivo desplegado. En 2017 hubo un encuentro de especialistas en barranquismos en Órgiva y Pampaneira que quisieron efectuar este descenso, así como el del barranco del Poqueira. La Junta de los Ríos del Barranco de Trevélez es una zona muy frecuentada por los grupos de barranquistas de la provincia y del resto de la comunidad autónoma. Sin ir más lejos, ayer había practicantes de este deporte de las provincias de Cádiz, Jaén y Granada bajando este barranco. Fue una jornada para olvidar.

Si ya la tarde fue estremecedora, hubo más elementos que la hicieron rayar casi el surrealismo. De forma paralela a todo el esfuerzo del Sereim y de las labores efectuadas por el helicóptero del instituto armado, hubo que rescatar a un barranquista con un esguince de tobillo de otro grupo de deportistas que se encontraba en otro punto del Barranco de Trevélez. Todo en la misma tarde.

El alcalde de Órgiva, Raúl Orellana, estuvo presente junto a efectivos de la Policía Local, Protección Civil, al dispositivo sanitario y Guardia Civil de Órgiva durante las labores de rescate. «Queremos expresar las condolencias a la familia y nos unimos al dolor de todos sus seres queridos», dijo el primer edil.

Los dos cuerpos sin vida fueron trasladados anoche al Instituto de Medicina Legal de Granada donde se les practicará esta mañana la autopsia.

Los dos fallecidos son granadinos. El padre del menor trabajaba de herrero en una taller ubicado en la localidad metropolitana de Maracena. Un día para olvidar.