La anciana fallecida en el incendio de Cájar vivía sola y se iba a trasladar una residencia

Levantamiento del cadáver de la fallecida./JAVIER MORALES
Levantamiento del cadáver de la fallecida. / JAVIER MORALES

El jueves, la alcaldesa del municipio visitó la vivienda junto a una trabajadora social para tramitar con fiscalía su traslado

Javier Morales
JAVIER MORALESCájar

El miércoles hubo una reunión para ultimar su traslado a una residencia. A mediodía de este domingo, Mari Carmen perdió la vida en la vivienda que no quiso abandonar, en un incendio que comenzó a las 13.30 y unos minutos más tarde ya había arrasado las dos plantas de la casa, en la que acumulaba decenas de objetos de plástico. Los residentes de la calle España, en Cájar, estaban acostumbrados al trato con su vecina, una mujer de 83 años que vivía sola, a la que echaban una mano a sacar la basura o hacer la compra. Su situación, de abandono, era de «extrema gravedad», según los servicios sociales.

No sufría el síndrome de Diógenes, de acuerdo con los vecinos, pues no acumulaba basura, sino artilugios de plástico que compraba en un 'todo a 100' y a vendedores ambulantes. Como ejemplo, mencionaban los muñecos o las sombrillas acumuladas en la terraza. Una mujer que vive a apenas unos metros de la casa de 'Juan y Mari Carmen' –como reza una placa en la puerta del domicilio– se hacía cargo de la anciana. El sábado no estaba en Cájar. Según la alcaldesa del municipio, Mónica Castillo (PP), su familiar más cercano es una cuñada, y el resto de parientes está en Cataluña, por lo que probablemente será el propio Ayuntamiento quien tenga que asumir los trámites venideros.

De acuerdo con la regidora, los servicios sociales comunitarios habían iniciado los trámites en el juzgado para llevarla a una residencia por orden de fiscalía. Ella no quería dejar su casa, y así lo reiteraba a sus vecinos.

El humo sorprendió a una vecina que por la tarde recordaba el momento exacto:13.29. Dio el aviso a emergencias desde una panadería cercana. Según los testigos, los bomberos tardaron algo menos de media hora en llegar. También se desplazaron efectivos de Guardia Civil y Policía Local.

Cada rincón

En unos instantes, la casa verde estaba ya teñida de negro. El fuego engulló cada rincón, algo poco usual, como comentaban los bomberos, salvo en incendios en los que hay alguna sustancia acelerante de las llamas. En este caso, fueron los objetos acumulados en el hogar. Según los testigos, ella estaba en la cocina, aunque los efectivos del parque sur de la capital no precisaron el origen ni la causa de la deflagración.

A las 17.14, la funeraria retiró de la calle del barrio de Bellavista el cuerpo sin vida de Mari Carmen, por una calle en la que se acumulaban los escombros carbonizados, plantas de plástico y restos de las macetas que adornaban la terraza. Los bomberos refrescaron y aseguraron la vivienda y se retiraron de la zona minutos después de las seis de la tarde, cuando el Ayuntamiento se hizo cargo de la limpieza del víal.

Un cordón de la Guardia Civil rodea la entrada a la que fue una casa colorida. Ahora, el único tono que brilla por encima del negro es el azul de unos tiestos de cerámica tradicional que resistieron al fuego. En la fachada asoman los hierros que soportaban los toldos de la terraza, consumidos por las llamas, y las tuberías derretidas del hogar que Mari Carmen nunca quiso abandonar.