Estampado de Fajalauza como camuflaje

Estampado de Fajalauza como camuflaje

Belén Mazuecos consigue un trampantojo a partir del representativo diseño de la cerámica granadina

R. I. Granada

El emblemático estampado de la cerámica de Fajalauza es el motivo que ha utilizado la artista multidisciplinar Belén Mazuecos en su propuesta creativa para la exposición 'El rebaño de Miguel', contribuyendo a la promoción de un producto autóctono de la zona, como es el cordero segureño, a través de otro de los elementos más representativos de la provincia.

A modo de tatuaje, el característico 'print' de la loza recubre la superficie de la escultura, trampantojo que simula el brillo y tonalidad propios de los platos y vasijas de Fajalauza, a pesar de que su autora ha intervenido con pintura acrílica. «El objetivo que he perseguido es hacer referencia a las señas de identidad de Granada; a la fragilidad del animal, como si de una pieza de cerámica se tratase; y al camuflaje del cordero en el entorno y su adaptación al medio como estrategia de supervivencia», explica la también profesora de la Facultad de Bellas Artes.

En este sentido, los diseños con referencias a la naturaleza y la fauna de la cerámica, integrados de forma continua en el modelado, sugieren esa mimetización del animal con el campo, entroncando con algunos de los últimos trabajos de la autora, en los que recurre al camuflaje, como algunas piezas de su actual exposición 'Genius Loci. Apuntes para una etnografía del mundo del arte', que puede visitarse en la sala Pescadería Vieja de Jerez y donde Mazuecos reflexiona sobre la supervivencia del artista en el sofisticado ecosistema del arte.

No obstante, esta es la única concomitancia con su obra pictorica personal, caracterizada por un estilo figurativo donde cobran protagonismo el concepto, la impronta, el gesto y la energía transferida al lienzo. «Lo he abordado como un nuevo reto donde no he intentado plasmar mi branding' personal, sino resolver r un proyecto concreto», comenta Mazuecos.

 

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