Dúrcal celebra sus fiestas patronales en honor de San Blas

Los fieles sacan en procesión a su patrono/
Los fieles sacan en procesión a su patrono

Cada vecino de este precioso pueblo del Valle de Lecrín guarda un lazo rojo bendecido y pasado por la imagen de San Blas para y en caso de enfermedad curar los males de garganta

RAFAEL VÍLCHEZDÚRCAL

Los vecinos y vecinas de Dúrcal han celebrado sus antiquísimas fiestas patronales en honor San Blas bendito durante cuatro días. Ha habido conciertos, pasacalles y dianas a cargo de las dos bandas de música, degustaciones de paella, puchero y postres típicos; misas; procesiones con las imágenes de San Blas y la Virgen del Carmen; actuaciones musicales, una de ellas a cargo del famoso y veterano grupo local 'Los Diablos Negros'; campeonatos de paulo y dominó; deportes; la I Quedada de Coches Clásicos; flamenco; actuación de 'Los Tres Cuatreros'; feria de día; actividades infantiles, etcétera. Aunque en un principio estaba prohibido el uso de fuegos artificiales en estas fiestas, al final sí que los hubo.

En Dúrcal existe la tradición de guardar cada vecino un lazo rojo bendecido por el párroco y pasado por la imagen del San Blas bendito, para en caso de enfermedad de garganta, colocarlo en el cuello para sanar. Un vecino, Blas Jesús, al igual que lo hiciera su recordada madre, Carmen, regala cada año centenares de lazos de San Blas. Antiguamente los mayores tenían la costumbre de decir aquello de que «todos los días comemos pan y cebolla y en el día de San Blas una buena olla».

Muchos de los milagros atribuidos a San Blas están relacionados con enfermedades de garganta, desde que curó a un muchacho en trance de morir asfixiado porque se le había atravesado en la garganta una espina de pescado. San Blas, patrón de los tejedores y zapateros, fue médico y después obispo. Nació en Sebaste, ciudad de Armenia, y siempre se dedicó a curar las dolencias del alma y el cuerpo. Fue decapitado en tiempos de Licinio en el año 316.

San Blas ha realizado muchos milagros en Dúrcal. Por ejemplo, una vez, en el siglo pasado, impidió que las aguas de una enorme tormenta inundaran parte del pueblo. Llovía a cántaros, y se desbordó el Barranco Porras. Algunos vecinos se armaron de valor y se dispusieron desviar las aguas, pero se quedaron de piedra al ver a un hombre vestido de obispo por el camino de Nigüelas, frente a la finca de David 'El rico nuevo', que dirigía con su mano el agua hacía otro cauce. Aquel hombre desapareció de repente, y apareció el sol. Aquellos hombres vieron en aquel milagro la mano de San Blas, y se dirigieron hacia la ermita, y al entrar en ella comprobaron que la vestimenta del santo estaba empapada de agua y que en el techo no existían goteras ni grietas. San Blas es también el patrón de las localidades alpujarreñas de Cádiar y Nieles.