Una diversión que se multiplica

Una diversión que se multiplica

El caballo, protagonista de las fiestas de Maracena, que hoy apuran sus últimas horas tras un fin de semana brillante

ENCARNA XIMÉNEZ DE CISNEROS

Aunque la traca final fue anoche, como prólogo a la esperada actuación de Los Puntos –otro grupo, Los del Río abrieron programa– hoy, día del columpio y día del casetero, aún quedarán fuerzas para que algunas personas puedan aprovechar estas últimas horas de asueto.

Y es que las fiestas de Maracena, como decía el alcalde, Noel López, «son todo un referente», en las que se ha sabido combatir el calor con ganas de pasarlo bien y en buena compañía.

Eso es lo que me confesaban, tras disfrutar de la paella popular, un grupo familiar que, bien protegido con sombreros y con la compañía de los abanicos, se marchaban a echar la siesta «luego volveremos por la noche, ya más fresquitos». Lo contaban Manuel Sánchez y Antonia Carrillo y las dos hermanas de esta última, Asunción y María Dolores a la que saludé –ella me lo recordó– con motivo de la presentación del cartel de la patrona –de la que lleva el nombre– de la localidad, obra de Rafael Dueñas y que conmemora el doscientos aniversario de la llegada a Maracena. Será el catorce de septiembre y hay mucha emoción en el ambiente por una efemérides tan especial en la que, espero, encontrarme con el hermano mayor, Juan de Dios Pérez y con otros amigos como Nicolás Leyva o el capellán mayor, don Manuel Reyes, que es de la tierra. La devoción es enorme y, por eso, el municipio se vuelca, tanto que la Corporación ha decidido renombrar el Camino Muevo, que se está remodelando, y que pasa a llamarse avenida Nuestra Señora de los Dolores.

Desde el pasado día quince, la localidad ha disfrutado de muchas actividades y contó con un pregón muy especial a cargo de Miguel y José Bravo, del Balonmano Maracena, que acaba de ganar, tras una gran temporada, el Campeonato de Europa de Universidades de Polonia, con la selección de la Universidad de Granada. Tienen veintiséis años y desde los cinco, detallaba el alcalde que los presentó, están practicando este deporte. Divertidos y cercanos, se llevaron de calle al auditorio, tras su puesta en escena conjunta «echando la vista atrás» recordando lo bien que lo han pasado «de chiquiticos», y enviando todo su cariño a su abuela Maruchi.

El deporte, precisamente, ha sido uno de los protagonistas a través de las competiciones, además de una exposición de fotografías sobre parques y parajes naturales de Andalucía, y otras muchas citas que han llenado de ambiente el recinto ferial y otros entornos que han acogido también los cultos a San Joaquín.

Al alcalde lo encontré en una comida organizada en la caseta de su partido, acompañando, entre otros, al presidente de la Diputación, José Entrena, mientras que, muy cerca también compartían el momento Francisco Álvarez de la Chica y Silvia Romero. Un alto en el programa, al que dedican su tiempo el equipo de gobierno, especialmente, los responsables de áreas como la de Deportes, Obras y Servicios , Cultura o Eventos, que ostentan Marcelo Montoya, Carlos Porcel, Antonio Ortigosa y Desiré Velázquez.

Por la tarde, los exteriores del recinto ferial se llenaban de caballos y caballistas que disfrutaban de las típicas carreras para recoger cintas. Mucha gente, amigos y familiares se acercaban para verlas y animar a Antony, Ricky o Jorge, que eran algunos de los nombres que escuché gritar cuando se lanzaban al galope. Chicos y chicas, de distintas edades que hicieron un alarde de dominio de los animales, en algunos casos, un poco revueltos.

María Casado contemplaba cómo su hija Verónica, que aún usa como transporte el carrito, se quedaba sorprendida por el espectáculo; mientras Andrés y Manolo aprovechaban para tomar una cerveza en la furgoneta que se convirtió en improvisada barra con la que encontrar lo necesario para calmar el calor de la tarde.

Luego llegaron otros participantes en la segunda parte de la tarde en la que también se iba a disfrutar de un espectáculo ecuestre. Mientras, dentro del recinto ferial, se iban desperezando los columpios, se abrían de nuevo las casetas y los diversos quioscos. Joaquín Salas no estaba exactamente de feria, pero aprovechaba como cada día para dar un paseo. Y mientras charlábamos, pudimos comprobar la larga cola que se iba montando en el CEIP Emilio Carmona donde, también en esta ocasión, el homenaje era para los mayores que, como decía alguno «ya estamos preparados para bailar».

La fiesta se iba animando, justo cuando yo tenía que abandonarla para contarles lo que había vivido, mediodía y tarde-noche en Maracena, una localidad más de las que saben disfrutar de sus días grandes.

Me quedo con las palabras que me contaba otros de los espectadores que no faltó a la carrera de cintas: «Mire usted, cuéntelo mañana (por hoy) en su periódico. Para dos días que estamos aquí, habrá que divertirse».

Se llama Juan, estaba hecho un pincel y no creo que llegue a los cincuenta –no quise preguntar–. Eso se llama filosofía popular.