«Se han desdibujado los límites entre el error administrativo y el delito penal»

El exregidor santaferino, en la puerta de la Audiencia de Granada, donde tuvo uno de sus juicios. /Y. H.
El exregidor santaferino, en la puerta de la Audiencia de Granada, donde tuvo uno de sus juicios. / Y. H.

Entrevista a Sergio Bueno Illescas, exalcalde de Santa Fe | Ningún proceso contra él ha acabado en condena, por eso cree que las denuncias deben ponerse para buscar la verdad y no para erosionar a nadie

Yenalia Huertas
YENALIA HUERTASGRANADA

Sergio Bueno (Barcelona, 1974) es un hombre de partido, del suyo: el PSOE. Sus siglas lo catapultaron a la alcaldía de Santa Fe, donde gobernó once años. Hijo de emigrantes retornados, estudió Derecho en Granada. Ya licenciado, cursó un máster y actualmente ejerce como abogado. Aunque dejó el bastón de mando en junio de 2014, sigue muy ligado a su pueblo, donde todavía muchos se dirigen a él como «alcalde». En estos días se ha declarado firme su absolución tras su último juicio como acusado. De todos ha salido airoso. Por eso esta entrevista.

-Finalmente no eran ilegales las contrataciones que le han hecho sentarse en el banquillo por última vez.

-El juez entiende que no y así ha quedado acreditado. Se han desdibujado demasiado los límites entre lo que es un error administrativo y un delito penal, en este caso prevaricación. Hay una carga excesiva de criminalización de la gestión pública, donde todo parece convertirse en derecho penal, y desde el punto de vista de jurista creo que debiéramos replantearnos esos límites para evitar este tipo de situaciones y facilitar la labor de la justicia también.

-Antes ha habido otros procedimientos contra usted. ¿Cuántos?

-En total han sido 11 procedimientos, de los cuales ha habido tres sentencias absolutorias en primera instancia y no recurridas, y ocho archivos en fase de diligencias previas, amén de alguna otra denuncia que no llegó a materializarse en un procedimiento. En total podemos estar hablando de 14 o 15.

-¿Ya no tiene ninguna causa pendiente?

-No. Después de casi diez años concatenando denuncia tras denuncia en la gestión que desarrollé como alcalde, actualmente no. Y por fin puedo decir que cierro una etapa, saco una especie de marcapáginas del año 2012 y puedo vivir con cierta serenidad ahora, ya casi en 2019.

-¿Respira tranquilo?

-Sí, evidentemente sí. Es una satisfacción, aunque te deja un sabor agridulce. De alguna manera ves que el tiempo pone las cosas en su sitio y las ordena, pero es agridulce sobre todo por el padecimiento de tu entorno más íntimo, de tu familia, que es duro, porque no están en esa batalla o trasiego político, pero esta parcela la sufren en primer persona, junto a ti. Sabor agridulce también porque se pone en tela de juicio la labor de un partido que me duele y, sobre todo, porque se hace un daño innecesario a la imagen de un municipio como Santa Fe, que no merece estar envuelto en este tipo de circunstancias.

-¿Se siente orgulloso de la gestión que hizo como alcalde de Santa Fe?

-Evidentemente, cuando echas la vista atrás, habría cosas que harías de otra manera... Pero en términos generales me siento muy satisfecho. En 11 años invertimos casi 40 millones de euros en una situación económica que no era fácil y conseguimos dejar en positivo el remanente de tesorería del Ayuntamiento, después de tomarlo en 2003 en una cifra malísima y en negativo. Después te dejas cosas en el tintero, como la aprobación definitiva del Plan Especial del Conjunto histórico artístico, en el que trabajamos con la Universidad y con el profesor Romero Ordóñez, a quien le quiero reconocer su papel. También me quedó dotar a Santa Fe de una nueva biblioteca pública y un archivo al nivel de lo que requiere su archivo histórico municipal.

-Vienen las municipales. ¿Cómo se presenta el panorama?

-El PSOE está en una coyuntura compleja, tanto a nivel andaluz como a nivel nacional por distintos motivos. Y toca hacer unidad y cohesión en paralelo a un ejercicio de autocrítica como consecuencia de los resultados electorales, porque toca decidir una cosa muy importante: quiénes van a ser los alcaldes y alcaldesas de la provincia y de España. Es el alcalde el que gestiona los sentimientos más cercanos y las necesidades más básicas de sus ciudadanos, con lo cual es una cita muy importante. Hay que volcarse en ayudar a los alcaldes en su gestión desde la unidad de la organización. Porque si la ciudadanía no nos percibe como un partido unido, es muy difícil que nos vean como un estamento válido para resolver sus problemas.

-¿Ha sopesado volver a ser alcalde?

-Volver a la política municipal como alcalde tengo claro que no. Nunca puedes decir que de este agua no beberé, pero creo que lo que le toca a la organización ahora mismo es hablar poco, escuchar mucho y sobre todo evitar debates personalistas.

-¿Qué le parece VOX?

-A mí, VOX, entre comillas, no me preocupa. A mí lo que me preocupa es el cierto corrimiento hacia esos postulados de parte del PP. Desde la noche electoral, donde Ciudadanos parecía que era el partido presidencialista, el que iba a detentar el Gobierno, según discurren las negociaciones se ha convertido casi en el apoyo de un gobierno de coalición entre el PP y VOX en cuanto a los planteamientos políticos. Ciudadanos está desdibujando su papel y es preocupante la deriva del PP. Eso sí me preocupa, porque el PP es un partido de gobierno y no puede estar abierto a según qué postulados de carácter populista o demagógico.

-Siendo profesional del Derecho, ¿duele más que le investiguen a uno?

-Tiene una doble lectura. Por un lado, en los momentos de soledad te hace ver las cosas con un cierto optimismo, porque eres conocedor de los procedimientos y no te desesperas demasiado por los tiempos de la justicia, porque conoces cuáles son por su falta de medios. Y por otro lado sí te duele, porque se juega también, de alguna manera, con tu capacidad personal y profesional, con tu calificación como jurista, porque ves afectado, por así decirlo, tu prestigio.

-¿Se ha sentido víctima de la pena de banquillo?

-En cierto modo sí. El que denuncia tiene derecho a denunciar y eso no lo vamos a cambiar, sea un partido político, un particular o la fiscalía. Frente a eso yo no tengo ningún tipo de rencor ni de sentimiento de hostilidad, porque lo veo desde esa perspectiva. Pero sí creo que se han desdibujado esos límites entre lo que es una cuestión administrativa y una penal. Y criminalizar la acción política, lo haga quien lo haga, al final es un caldo de cultivo para los populismos, porque genera desafección de la política, desconfianza de los servidores públicos y es campo abonado para posiciones demagógicas, populistas.

-¿Y víctima de una cacería política?

-Sí, en cierto modo sí. Hay una frase que dice que el poder desgasta. Desgastan más los procedimientos judiciales. Yo me fui por motivos personales y políticos. Los personales en aquel momento los enunciaba, hoy los explicito: llegó un momento en el que mis hijos me necesitaban como padre prácticamente 24 horas al día y no podía dedicarme en plenitud a la gestión política. Y en segundo lugar, cansado de tanto procedimiento judicial y ante una situación de bloqueo en Santa Fe tremenda, intenté también con esa renuncia, dado que tenía claro que no iba a repetir en 2015, suavizar y aliviar la situación política y liberarme un poco de esa presión e intentar resolver esos flecos judiciales.

-La presunción de inocencia es...

-Poder ir a un juzgado con la cabeza alta.

-¿Cuál ha sido la pena más alta a la que se ha enfrentado?

- No sé si eran dos o cuatro años. Era en alguno de los supuestos donde a la prevaricación se aparejaba la malversación. Pero no recuerdo... Tengo esa parte un poco reseteada.

-¿Cómo se limpia un nombre?

-Creo que eso es muy difícil. Ahí jugáis un papel muy importante los medios en ponerle luz a las situaciones cuando terminan de manera plausible. El dolor no te lo satisface nadie, aunque tampoco puedes vivir en el rencor. Tienes que pasar página y seguir trabajando.

-¿Quiere decir la última palabra?

-Mi última palabra, en este caso fruto de la experiencia, sería que antes de interponer cualquier tipo de denuncia se haga bien asesorado y midiendo los tiempos, buscando realmente la verdad y esclarecer hechos, y no por erosionar a nadie.