Lanzan perros y gatos por encima de la valla de la Protectora de Animales de Granada para deshacerse de ellos

Un hombre y un niño miran al perro que el adulto ha arrojado por encima de la valla de la Protectora. ideal

La organización ya ha presentado tres denuncias contra otros tantos individuos que fueron grabados mientras llevaban a cabo esta bárbara práctica

Carlos Morán
CARLOS MORÁN

La última vez ocurrió fue el pasado 26 de julio. Un vehículo se aproxima a la entrada de la sede de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Granada. Al volante va un hombre. Inopinadamente, el conductor abre la puerta del automóvil «y tira» a un gatillo «al arcén». Instantes después, el coche huye «a gran velocidad». El felino, «aturdido», trata de seguir al turismo, pero es una misión imposible. Es muy pequeño. Debe pesar poco más de 300 gramos. No sabe qué hacer y finalmente «se pierde por la carretera».

Por fortuna, el personal de la Protectora pudo rescatar a la cría y evitó que sufriera «una muerte dura e injusta» ya que las instalacionesde la organización «se encuentran a unos pocos metros de una carretera con un tránsito fluido y continuo».

Con todo, el examen del veterinario de urgencia determinó que el gato presentaba lesiones «que eran consecuencia de la falta de cuidados». Así, estaba deshidratado, desnutrido y padecía varias afecciones en la piel y en los ojos.

Uno de los denunciados arroja a un perrillo en presencia de un menor de edad

El relato de este deprimente episodio está extraído de una de las tres denuncias judiciales, elaboradas por el letrado Aritz Alfageme Toribio, que la Protectora ha presentado contra otros tantos individuos por deshacerse de sus mascotas 'a lo bestia', esto es, dejándolas tiradas de mala manera junto a la puerta de la sociedad o incluso arrojándolas por encima de la valla que circunda la sede de la entidad, ubicada en el término municipal de Fuente Vaqueros.

Lo que no sabían (o quizá les dio igual) las personas que hasta el momento ha recurrido a esta bárbara práctica es que se habían puesto a tiro de las cámaras de seguridad que vigilan el perímetro de la Protectora. Sus movimientos fueron grabados y la sociedad reclama que sean imputados por la presunta comisión de los delitos de maltrato o abandono de animales (o por ambos cargos).

Con un niño

El incidente más sangrante ocurrió hace ahora un año, cuando un hombre tiró a un perrillo por encima de la verja que rodea las instalaciones de la organización proteccionista. Y lo hizo delante de un niño, lo que añade un 'plus' de incivilidad a una acción ya de por sí deplorable.

Tras lanzar al animal, el individuo en cuestión y el menor se subieron a su coche, «y sin empatía alguna», dejaron al perro «solo y desatendido». En este sentido, y siempre según el relato de los hechos recogido en la denuncia y que se apoya en las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad, el can intentó buscar a su presunto propietario, a la persona que acaba de abandonarlo de una forma brutal. «El animal, desesperado y en estado de ansiedad y agobio, sin entender lo que ocurre, busca una salida moviéndose por la valla metálica, buscando una salida para encontrarse con su dueño».

Los miembros de la Protectora se hicieron cargo del perro unas horas después de que hubiese sido arrojado al interior de sus instalaciones.

La denuncia insiste en que, hasta que fue rescatado, el animal corrió un serio peligro, ya «que podía haber salido del recinto» con el riesgo de sufrir un atropello en la carretera que discurre junto a la Protectora.

En este caso, la sociedad atribuye al sospechoso la supuesta comisión de un delito de abandono de animales.

Un agujero en la verja

El otro episodio de este tipo sucedió el pasado mes de enero. Un sujeto se acercó hasta la verja de la Protectora y, con la ayuda de una herramienta, practicó en ella un agujero de «un metro de diámetro». Acto seguido, tiró a dos perros a través del boquete y se marchó del lugar de los hechos.

En este caso, y además del presunto abandono de animales, la Sociedad Protectora considera que la conducta del sujeto podría constituir también un delito de daños que habría afectado «a los intereses generales», ya que esta clase de entidades recogen a los animales abandonados y ayudan a las distintas administraciones (municipales, regionales, etc.) perseguir los desmanes que padecen.