El conductor más longevo de la Alpujarra tiene 93 años

El conductor más longevo de la Alpujarra tiene 93 años

El abuelo de Busquístar, de 91 años de edad, sigue recorriendo la Alpujarra y otros lugares con su vehículo porque conserva perfectas sus facultades para conducir

RAFAEL VÍLCHEZBusquístar

Antonio Fernández Vargas nació en 1924 y con el paso de los años se ha convertido en el hombre más longevo de Busquístar. Antonio tiene carnet de conducir en activo desde el año 1965. Pese a su avanzada edad se mantiene muy activo y, entre sus pasatiempos preferidos se encuentran la escritura, la poesía, los sainetes y los viajes con su mujer Dolores Ortega por la Alpujarra y otras zonas conduciendo su propio coche, un Fiat Uno, también con buena salud y muchos años. Antonio es un conductor muy responsable. Es la envidia de sus colegas de Busquístar. Pocas personas pueden presumir de contar con un historial de conducción tan impecable. Antonio es todo un ejemplo de humildad, trabajo y dedicación a su familia y amigos.

El abuelo de Busquístar habla con lucidez. Con respecto a su vida, relata que sus padres, Federico y María tuvieron 7 hijos. <<Yo nací el primero ellos en 1924. Dos de mis hermanos ya no están con nosotros. Solo pude ir a la escuela 4 meses porque estalló la Guerra Civil y todo se fue al traste. Cuando cumplí 7 años comencé a ayudar a mis padres guardando cabras y ovejas y una burra. Las cabras nos proporcionaban la leche, las ovejas la lana y la burra el acarreo de las cosas del campo>>, recuerda perfectamente Antonio Fernández.

Según el más mayor de Busquístar, <<mi infancia y juventud la viví muy pegada al escalonado y pendiente campo alpujarreño. Tanto que vi por primera vez Granada capital y el mar Mediterránea en 1945, cuando ingresé en el servicio militar. Cuando me licencié y deje de estar ingresado en un hospital durante 45 días, regresé a Busquístar enfermo y no pude trabajar hasta pasados tres años. Uno de mis pulmones lo perdí en la mili. Más adelante, en 1951, contraje matrimonio con Dolores y tuvimos tres hijos como tres flores que nos han dado 4 nietos y un biznieto>>, expresa orgulloso.

El hombre más viejo de Busquistar trabajó en el canal de la central hidroeléctrica del Barranco de Poqueira. Después montó en su pueblo una tiendecilla de todo un poco y como no le fue bien el negocio emigró en 1960 a Figueras en busca de porvenir y después a Francia donde estuvo 14 años, 9 meses y 14 días trabajando, pagando algunas deudas contraídas en Busquístar y ahorrando algún dinero. Desde hace años suele compartir su querido terruño con tierras de Barcelona, donde reside su familia.

Antonio Fernández ha escrito varios libros de poesía, fábulas, cuentos, refranes, adivinanzas, diálogos o teatro. Hace unos años, el Ayuntamiento de Busquístar, presidido por Elizabet Lizana, lo homenajeó. El abuelo de Busquístar colabora con el Centro de Poetas Fina Palma de Horta, de Barcelona. Antonio no aparenta su avanzada edad. Su rojiza faz carece de arrugas, surcos ni pliegues. Su frente está despejada. Su mejilla es carnosa. Antonio camina todos los días cinco kilómetros para mantenerse en forma. Los recuerdos le superan. Nunca ha sido ambicioso. Su hoja de servicios está colmada de merecimientos.