Condenan a una madre de Santa Fe a pagar 320 euros por amenazar a la maestra de su hija

Condenan a una madre de Santa Fe a pagar 320 euros por amenazar a la maestra de su hija

El padre de la menor también ha sido multado con 160 euros por retar al jefe de estudios «a solucionar el asunto como hombres»

YENALIA HUERTASGranada

Una madre de Santa Fe ha sido condenada a pagar 320 euros de multa por llamar en 2015 a la maestra de su hija «mamona» y amedrentarla con frases como «te voy a matar» o «te tengo que pisar la cabeza», provocando que la docente tuviera que buscar refugio en la secretaría del colegio.

La mujer fue considerada en su día por el juzgado mixto número 1 de Santa Fe autora de dos faltas de amenazas –este tipo de infracción penal desapareció a los pocos meses de dictarse esta condena– y el castigo ha sido ratificado ahora por la Audiencia Provincial de Granada.

En la sentencia dictada por la Sección Segunda, fechada el 22 de noviembre y a la que ha tenido acceso IDEAL, el tribunal confirma de igual modo la sanción de 160 euros que se impuso también a su marido, pues este, al día siguiente del incidente, el 9 de abril de 2015, acompañó a la denunciada al centro escolar para hablar con la Dirección de lo sucedido y «retó» al jefe de estudios «a solucionar el asunto como hombres» tras recriminarle su participación en «una cuestión de mujeres».

Intimidación

Para la Audiencia, frente a las alegaciones exculpatorias de la pareja, las conclusiones del juez que en su momento enjuició los hechos fueron acertadas «a la vista de lo practicado en juicio». Los magistrados respaldan el fallo, tras haber visionado las grabaciones de los testimonios de unos y otros, y establece que por parte de la pareja se produjo «no ya un comportamiento improcedente y mal educado, sino relevante penalmente, pues se utilizó la intimidación contra el personal docente como instrumento de comunicación, lo cual resulta muy reprobable».

La sentencia que ha sido por tanto confirmada «íntegramente» fue dictada el 10 de marzo del año pasado y consideró probados los hechos, que separó en tres momentos distintos. El primero ocurrió el 8 de abril de 2015, cuando la denuciada se encontraba en el colegio de su hija a la hora de salida del centro. La madre entendió que la profesora había obrado incorrectamente respecto de su hija, «al parecer porque pensó que su hija podría haber quedado desatendida» y, se dirigió hacia la profesora «diciéndole a voces y en actitud agresiva» que era «una desgraciada». También la llamó «mamona» y le profirió las amenazas antes indicadas.

La docente se tuvo que ocultar en un despacho del colegio «para evitar la violencia de la denunciada». Este primer incidente se quedó ahí después de que acudiesen al lugar otras personas que estaban en el centro escolar «alarmadas por estas expresiones» y advirtieran a la airada progenitora de que iban a llamar a la Guardia Civil.

El segundo y tercer momentos descritos en la sentencia ocurrieron justo al día siguiente, el 9 de abril. La madre acudió a primera hora al colegio «con la misma actitud de reproche hacia la profesora» y como no la halló, al encontrar al jefe de estudios le dijo «que le tenía que denunciar» a él, y «que se iba a inventar» que había «abusado» de ella y de su hija «para arruinarle la vida».

Después, ya sobre las 13.00 horas, la denunciada acudió de nuevo al colegio acompañada de su marido y fueron recibidos tanto por la Dirección del centro como por el jefe de estudios, «quienes recibieron la queja de los denunciados» por el incidente del día anterior.

Sin embargo, el encuentro terminó con una intervención del padre de la alumna que propició que al final se llamara a la Policía Local, pues llegó a decirle al jefe de estudios «que por meterse en asuntos de mujeres se tenía que ver con él en la calle». Es más, según consideró probado el magistrado, le espetó: «Te las vas a ver conmigo y me vas a demostrar lo hombre que eres».

El fallo condena por el primer y segundo momentos descritos a la madre como autora de dos faltas de amenazas, por las que le impone una multa –por cada una– de 20 días con un cuota diaria de 8 euros. Al padre lo ve autor de una sola falta, también de amenazas, por el ‘reto’ al jefe de estudios.

La pareja, que pedía su libre absolución, quitó en la vista oral importancia a lo sucedido; ambos progenitores manifestaron «que no se mostraron violentos, ni amenazantes con el personal docente» del centro educativo de su hija.

Pero la Audiencia considera más creíble la versión de los docentes, que además fue acreditada indirecta y parcialmente, según enfatiza, por la Dirección del colegio. A su vez recuerda que la finalidad de la denuncia de los dos profesores no fue en realidad personal «sino para preservar el orden que ha de prevalecer en un centro educativo de menores de edad».

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