Condenada por vender las alianzas de oro que no pagó

Condenada por vender las alianzas de oro que no pagó
E. P.

La mujer, a la que se le imponen 8 meses de cárcel, dijo a la joyería que eran para su boda, pero las llevó a un local de compraventa

YENALIA HUERTASGRANADA

A Berta (nombre ficticio) la estafa le salió redonda: alegó que iba a casarse para conseguir que en 2015 una joyería de Huétor Tájar le entregase dos alianzas con el compromiso de que las pagaría de forma inmediata. No sólo no las abonó, sino que las vendió luego en una tienda de compraventa de oro. Cometió un delito que no le va a salir gratis, pues la Audiencia Provincial ha confirmado los ocho meses de cárcel que le había impuesto el Juzgado de lo Penal 5 de Granada.

La mujer, según consta en una sentencia dictada por el tribunal provincial, acudió en varias ocasiones durante las navidades de 2014 a la joyería y, «ante su insistencia y alegando que iba a contraer matrimonio en fechas próximas», logró, en febrero de 2015, que la empleada del local le entregase los dos anillos, que estaban valorados en 500 euros. Berta le prometió que abonaría su importe en «un breve espacio de tiempo». Sin embargo, en realidad, nunca tuvo intención de saldar su deuda, sino que lo que pretendía era «ganar dinero». De hecho, vendió las alianzas los días 13 y 14 de marzo de ese año.

Así lo refleja la resolución, dictada por la Sección Segunda el 28 de junio y consultada por IDEAL. En ella, se desestima el recurso que interpuso Berta contra su condena. Para el tribunal, su acción integra un delito de estafa, pues engañó a la dependienta, quien, confiada, creyó en su palabra y en que haría de inmediato una transferencia.

La acusada no llegó a comparecer en el juicio, pero a lo largo de la investigación judicial ofreció «diversas versiones de lo sucedido». La primera la prestó en el juzgado de Instrucción 1 de Loja. Allí sostuvo que había pagado las sortijas y que tenía facturas. Sin embargo, nunca llegó a aportarlas, «de manera -indica el tribunal- que no ha demostrado el supuesto pago de su precio».

Para la Audiencia, «carece de sentido que si pagó el precio de las alianzas, las responsables de la tienda le reclamen». Cabe destacar en este punto que los dueños de la joyería han ejercido la acusación particular. «Tampoco tiene lógica -añade- que poco tiempo después vendiera las alianzas en una tienda de compraventa de oro por un precio, a buen seguro, menor del abonado cuando desde la tienda le estaban reclamando su pago o la devolución de las mismas».

Pero es que además, según enfatiza la Audiencia, en el expediente del caso hay un documento especialmente revelador, aunque Berta no lo reconoció durante la fase de instrucción. Se trata de una «carta certificada» dirigida por la acusada a la joyería y en la que admite que debe los 500 euros, a la vez que se compromete a abonarlos en dos semanas. Existe asimismo una conversación de WhatsApp en la que Berta reconoció adeudar los dos anillos y «primero se ofrece a pagar y luego quiere devolver las alianzas por correo». Al final, la mujer envió una carta a la joyería con dos cajitas en su interior... pero «vacías». La Audiencia destaca en este punto tanto el testimonio de la joyera como el de la directora de la oficina de Correos donde se abrió el sobre acolchado que contenía las dos cajas. Ambas dieron fe de que en ellas no había nada.

Huétor Tájar no es Madrid

Berta alegaba en su recurso que el engaño no había sido suficiente como para apreciar una estafa, pues ella no había sido cliente antes de la joyería ni la dependienta había comprobado su solvencia.

Sin embargo, la Audiencia resalta el hecho de que la estafa se cometiera en un pueblo pequeño, como es Huétor Tájar -tiene unos 10.000 habitantes y está ubicado en el Poniente granadino-, y «no en un Madrid», pues en los pueblos la gente se conoce «y resulta más sencillo ganarse la confianza de la empleada de la joyería para lograr la entrega de las alianzas». Aparte, Berta para llevarse las sortijas dio en prenda un DNI. Ahora deberá devolverlas o pagar 500 euros a la joyería. No ha trascendido si la boda fue un invento.

 

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