El mal estado de un camino en Morelábor deja casi aislada a una pareja de ancianos en su casa

Parte del camino que tienen que recorrer los Garrido para llegar a casa./ALFREDO AGUILAR
Parte del camino que tienen que recorrer los Garrido para llegar a casa. / ALFREDO AGUILAR

Una de las hijas de la pareja reclama semanalmente ante el Ayuntamiento y advierte de que no parará hasta que le hagan caso

ÁNGELA MORÁN RICOMORELÁBOR

Un kilómetro y medio lleno de zanjas, escombros y barro separa a Rafael y Concepción de la civilización. Se trata de una pareja de ancianos de 88 y 78 años, respectivamente, que teme que llegue el día en que, por necesidad, una ambulancia tenga que acceder a su casa. Aseguran que sería imposible.

La pareja reside con una de sus hijas en un cortijo cercano a Moreda desde hace seis años. Manifiestan que desde el comienzo de la construcción de su vivienda, el Ayuntamiento prometió hacerse cargo de adecuar el trayecto que les separa del pueblo, pero hasta el momento sólo han recibido evasivas por parte del consistorio.

El recorrido tiene dos variantes: una pendiente de gravilla o una ruta llena de baches; ambas opciones prácticamente inaccesibles para un turismo. La primera, aunque parece la mejor alternativa, con las nevadas y el hielo se convierte en una pista de patinaje situada en una empinada cuesta, lo cual hace difícil mantener la dirección del vehículo. Las dos convergen en otro tramo que, cuando llueve, se llena de charcos de lodo que se extienden hasta la entrada del cortijo. «Ahora peligra la vida del coche, todavía no peligra la vida de la gente», explica una de las hijas. A las dificultades meteorológicas y el mal estado de los caminos se suma la avanzada edad de Rafael, que, además, tiene un alto nivel de dependencia. Se ayuda de una silla de ruedas y padece enfermedades relacionadas con la edad. «Tengo que ir a por los médicos hasta el pueblo porque ellos no pueden acceder con sus coches», lamenta la hija.

Existe un tercer camino que parte de la carretera que une Moreda y Laborcillas y que sirvió -aunque no en mejores condiciones- de acceso al cortijo hasta la pasada primavera, pero ahora lo han declarado de propiedad privada, por lo que los Garrido sólo cuentan con el tramo en el que priman los socavones y el barro.

Las hijas han anunciado que iniciarán un proceso judicial si no les dan soluciones. «Antes queríamos que nos lo parchearan, ahora queremos que nos lo arreglen por completo», señalan. Después de presentar numerosas quejas formales -e informales- ante el Ayuntamiento y no intuir un ápice de interés por parte de la institución, dicen no tener miedo a luchar por sus derechos.

«Si yo pago mis impuestos, el Ayuntamiento debe hacer su papel», sostiene una de las hermanas. El problema reside en las competencias que las administraciones poseen en los distintos tramos del camino. El primero -el de los socavones- pertenece a la Diputación, el segundo -donde se forman los charcos de barro- a la Junta de Andalucía.

Alcalde y perito se han reunido para valorar una posible solución que sirva para paliar, provisionalmente, el problema de esta familia. Visitaron el terreno y posteriormente el regidor, José Montalvo, declaró que en lo que a él compete está al tanto del problema y que siempre se ha intentado solucionar, pero que nunca ha recibido un presupuesto que se lo permita.

«Somos un pueblo pequeño y el presupuesto es limitado», lamenta Montalvo, y añade: «No podemos arreglar todos y cada uno de los caminos del pueblo».