Cádiar celebra desde hace 256 años sus fiestas patronales en honor a San Blas bendito

Cádiar celebra desde hace 256 años sus fiestas patronales en honor a San Blas bendito

Un año más la famosa Asociación Musical San Blas se ha encargado de las dianas, los pasacalles y los conciertos

RAFAEL VÍLCHEZCÁDIAR

Cádiar ha celebrado durante tres días sus fiestas patronales en honor a San Blas bendito. Como viene siendo costumbre el día de los Reyes Magos la imagen de San Blas fue llevada en procesión desde su ermita a la iglesia. Desde el día 24 de enero al 1 de febrero se celebraron las novenas en honor del patrón de la garganta. Estas fiestas fueron creadas hace 256 años. Cádiar es uno de los municipios más históricos e interesantes de la Alpujarra. Sus gentes son muy hospitalarias, trabajadoras y maravillosas.

Merece la pena visitar este pueblo y sus dos anejos: Narila y Yátor, así como sus aldeas, bodegas, cortijadas, restaurantes… Desde tiempos inmemoriales Cádiar ha sido famosa por sus fraguas, posadas, talleres, panaderos, molinos, herrerías, artesanos, modistas, sastres, zapateros, talabarteros, yeseros, alfareros, fabricas de harinas y de gaseosas, chacinas, banda de música, grupo de música tradicional, feria, repostería morisca, vinos, aguas minero medicinales… Antiguamente la mayoría de los vecinos trabajaban en el campo.

También dispone Cádiar, entre otras cosas, de una amplia oferta gastronómica, rural, artesanal, turística... En su amplio término municipal se encuentra una de las bodegas más famosas dentro y fuera de España, creada y mimada por el virtuoso Manolo Valenzuela en el 'Barranco Oscuro', situado en la impresionante Sierra de la Contraviesa. También son de Cádiar el fenomenal poeta Enrique Morón; el trovero con fama internacional Juan Morón; el entrañable y admirable escritor Francisco García Valdearenas; el gran juez de paz, Francisco Ocaña, con casi 40 años en el cargo; el próspero empresario Carvajal…

A las frioleras fiestas han acudido dos de los hijos de recientemente fallecido Pedro Miguel Ibáñez Aguado 'El Dulcero de Ugíjar'. También han estado presentes los dos hijos de Miguel 'El Dulcero' establecidos en Válor, y el hombre de los buenos y sabrosos pinchitos morunos venido un año más desde Lanjarón. Antiguamente en las fiestas de Cádiar se encargaban de vender garbanzos tostados y retostados muy ricos y crujientes y churros 'Joseíco el garbancero', Eloy y otros vecinos del municipio. La gente que podía y tenía posibles estrenaba alguna prenda para las fiestas.

De las fiestas de San Blas se encargan cada dos años un grupo distinto de mayordomos y mayordomas. Estas personas se encargan también de pedir casa por casa, vender lotería, estadales (lazos) de muchos colores y otros objetos de San Blas para recaudar fondos para sufragar los gastos de las fiestas. El día de la Candelaria los niños más pequeños nacidos en ese año son bendecidos en la iglesia consagrada a Santa Ana. Los niños que no superan el año de vida, también reciben estadales de San Blas más pequeños que los que adquieren las personas mayores.

Desde hace una década una vecina de Cádiar, la entrañable y admirable Maribel Gualda Manzano, se encarga, entre otras cosas, de vestir la imagen de la Virgen de la Candelaria y el niño. Esta excelente bordadora ha confeccionado gratuitamente atuendos de varias imágenes religiosas y también se ha encargado de realizar cortinas de terciopelo, el mantel del altar mayor, etcétera. También, en las iglesias de Ugíjar y Lobras existen trabajos realizados por Maribel, una mujer muy buena, generosa, hospitalaria y religiosa que aprendió a bordar con su madre y que estudió corte y confección en Cádiar, en la casa de Catalina. Además colabora en estas fiestas el célebre enólogo de Güéjar Sierra de la prestigiosa bodega Cuatro Vientos de Murtas, Francisco Molina, establecido en Cádiar desde que contrajo matrimonio con una mujer que es de este bello municipio alpujarreño.

Según el profesor, historiador y escritor de Cádiar, Francisco García Valdearenas «cuenta la tradición, que la talla actual del patrón de Cádiar iba destinada, al parecer a la localidad de Laroles. El transporte se hacía con caballerías y el camino real era por el río, Rambla del Portel, Venta de Cuatro Caminos, Camino de Mecina… y al llegar a la Ramblilla del Portel decidieron desviarse hacia Cádiar y pernoctar en una posada del Calvario. Al siguiente día, a la hora de salir, no pudieron subir la talla del santo a la cabalgadura debido al aumento extraordinario de peso. Y en ese instante, cuentan, que San Blas dijo las siguientes palabras: »Que no me muevan de este pueblo«.

Francisco García Valdearenas indicó también que «el origen del patronazgo de San Blas en Cádiar se remonta a principios del siglo XVII, siendo designado por sorteo entre los vecinos. Corría el año 1600 y una epidemia de peste asoló Cádiar, pereciendo las dos terceras partes de su vecindario; al no tener patrón, los vecinos lo echaron a suertes, entre muchos santos, saliendo elegidos Santa Ana y San Blas. En noviembre de 1763 el vecindario, a través de una votación, confirmó el patronazgo de San Blas y el día 11 de diciembre de 1763 fue confirmado canónicamente por el señor arzobispo de Granada, don Pedro Antonio Barrea, como patrón tutelar. También diré que es costumbre de tocar a mano el campanillo de la ermita de San Blas mediante turnos y durante 24 horas, el día de San Blas».

En estas fiestas ha habido novenas, procesiones, misas, venta de estadales (lazos de San Blas), actuaciones de la Orquesta Buda y del DJ Xeka, degustaciones de churros con chocolate y paella, y vino, mucho vino gratis de la famosa 'Fuente del Vino'. Los mayordomos y mayordomas de estas fiestas han sido 16 personas: Francisco Jiménez, José Manuel Callejón, Paqui Romera, Ana, Paqui Romera, Rosario Santiago, Manuel Rodríguez, María Matilde Fernández, Cristóbal García, Isa Fernández, Natalia López, Maribel Gualda, María del Carmen Martínez, etcétera. El alcalde de Cádiar José Javier Martín Cañizares ha asistido a los encuentros religiosos y a otros eventos festivos.