Bayacas celebra sus fiestas patronales en honor a San Sebastián

Los vecinos de Bayacas e/RAFA VÍLCHEZ
Los vecinos de Bayacas e / RAFA VÍLCHEZ

En este pueblo alpujarreño Federico García Lorca escribió su famoso romance de 'La casada infiel' que luego incluiría en 'El Romancero Gitano' publicado en 1928

RAFAEL VÍLCHEZBAYACAS

El pueblo alpujarreño de Bayacas ha celebrado durante tres días sus fiestas patronales en honor a San Sebastián. Los mayordomos de estas fiestas han sido Joaquín Castillo, Antonio Moya y Vanesa Rodríguez. Los actos religiosos han corrido a cargo del entrañable y admirable sacerdote titular de la iglesia de Órgiva, Rafael España. Ha habido baile, cucañas, fuegos artificiales, colchones hinchables y concurso de rentoy.

En estas fiestas con sabor a pueblo ha habido también degustación de migas caseras acompañadas de sardinas asadas. También se ha podido degustar arroz, jamón, queso y chocolate con buñuelos donados estos últimos por un vecino de Capileira. Yolanda la esposa del célebre pescadero de Órgiva 'Retrepos' y Raquel fueron las encargadas de la barra. En este lugar hubo vino del terruño y otras bebidas acompañadas de tapas de caracoles, boquerones, bacaladilla, pulpo, panceta, pinchitos, carne en adobo, lomo, mejillones, gambas, pimientos fritos, etcétera.

Carmen Vigil, de 74 años de edad, ha sido una de las encargadas de elaborar las migas para las fiestas completamente gratuitas. «A mi me enseñó a cocinar muy bien las migas y otras comidas mi madre Rosario Samos, que en paz descanse. Las migas las confecciono yo con harina de sémola, agua, sal y aceite de oliva. También, Juan José y mi hermana Isa han cocinado migas en sus casas para después repartirlas a los vecinos y visitantes a la hora del almuerzo. Dos mujeres se han encargado de asar una respetable cantidad de sardinas para acompañar las migas», indicó.

Carmen Vigil recuerda que «cuando yo era muy joven las misas las oficiaba el cura de Cáñar. Unas veces venía andando y otras venía subido en una bestia. La música solía venir de Lanjarón. Una vez un cura no quería que se bailara en las fiestas de Bayacas y cuando llegó al pueblo y vio que había baile se fue y estuvo mucho tiempo sin decir misa. También se celebraba en Bayacas las fiestas en honor a San Antonio y la Virgen de la Fe. Ahora quedamos pocos vecinos y muchos son de otros países. Aquí, en el casco urbano, ya no hay ni tiendas ni bares. Eso sí, existen artesanos y oferta turística de primer orden», terminó diciendo.

Según el recordado periodista, escritor, investigador, locutor, cronista del Barranco de Poqueira, Rafael Gómez Montero, «las huellas lorquianas en tierras granadinas han quedado también fuera de la capital y de la vega, por tierras alpujarreñas, concretamente en la zona de 'Pollo Dios', en el 'Cortijo Montijano', entre Órgiva y Caratáunas, muy cerca de Bayacas y de la Cueva de Sortes. Allí escribió su famoso romance de 'La casada infiel', que luego incluiría en 'El Romancero Gitano'».

Fue durante unas vacaciones de Pascua que Federico pasó en el caserío de Rafael Aguado (Bayacas) con él Antonio Luna García, que fue embajador y catedrático de Derecho Internacional en Madrid; José Segura, catedrático de Derecho en Granada, y Manuel de Falla. Una noche a la hora de la cena llamaron al hijo del cortijero que sabía tocar la guitarra y se apuntaba al cante. Allí pasaron la velada. Al final, el chavea cantó por soleá esta copla: «Que yo me la llevé al río, creyendo que era mozuela, pero tenía Mario…». Los contertulianos dijeron a Federico que si era capaz de hacer un romance partiendo de aquella copla. Él lo pensó y no hizo ningún comentario. A la mañana siguiente, cuando salían hacia Órgiva, les recitó su poema que pronto alcanzaría popularidad, según Gómez Montero.