El atestado apunta a la falta de atención del conductor como causa del accidente de Bailén

El autobús chocó contra el camión a más de cien kilómetros por hora./IDEAL
El autobús chocó contra el camión a más de cien kilómetros por hora. / IDEAL

El autocar chocó a 104 kilómetros a la hora contra el camión parado en el arcén, que tampoco dispuso el triángulo para advertir de su avería

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Eran la seis de la tarde pasado 18 de junio. El autobús de la línea Granada-Madrid, operado por la compañía Alsa, acababa de pasar Bailén (Jaén). Le quedaba algo más de un hora para llegar a su destino en la capital granadina. Pero lo que hasta ese momento era un plácido viaje para los treinta y cuatro pasajeros que iban a bordo, se convirtió en un auténtico infierno. El transporte chocó de lleno contra un camión de matrícula francesa que estaba parado en el kilómetro 0,2 de la A-44. El impacto fue brutal. Dos mujeres, una residente en Granada y otra en Otura, resultaron muertas. El resto de los viajeros sufrieron heridas de diversa consideración y hubo varios hospitalizados. Algunos aún siguen en proceso de recuperación de sus lesiones físicas y psicológicas.

La Guardia Civil auxilió a las víctimas a los pocos segundos de producirse el siniestro -se dio la circunstancia de que un coche patrulla transitaba justo en ese momento en sentido contrario-, pero también inició una investigación para esclarecer todo lo sucedido. Las grandes conclusiones figuran en un atestado al que ha tenido acceso a este periódico y donde se apunta como principal causa a la «falta de atención en el ejercicio de la conducción por parte del conductor del autocar», identificado como J.L.P. «Se aprecia una absoluta deficiencia en la percepción», dice. «Dicho conductor circulaba por un trazado totalmente favorable, configurado por un tramo recto y con buena visibilidad, que le proporcionaba espacio y tiempo suficiente para percibir el riesgo existente originado por la situación de un vehículo articulado, en régimen de parada, que ocupaba el arcén y parte mínima del carril derecho de la circulación», reza el informe técnico.

Una vez observado el peligro, continúa el documento, el chófer «debió efectuar una simple maniobra evasiva», al igual que hicieron los coches que iban por el mismo lugar en los dos minutos anteriores a la colisión. Una vez realizado un análisis espacio temporal sobre la circulación del autobús, «se puede afirmar que desde el punto de percepción posible, ubicado a unos quinientos metros del punto de conflicto y teniendo en cuenta la velocidad (104 km/h), el conductor recorrió esta distancia en aproximadamente catorce segundos», tiempo en que, según aparece en el texto, ni percibió el riesgo ni redujo la marcha del autobús, «el cual impactó contra el semirremolque a la misma velocidad que llevaba en su aproximación a la zona de conflicto». «En este espacio de tiempo de catorce segundos, el conductor efectuó una conducción con atención difusa», dice el atestado.

El camionero no señalizó

Respecto al camionero, identificado con las iniciales S.A., se concluye que dispuso de un minuto y cincuenta y cinco segundos para «haber señalizado mediante la colocación de al menos un triángulo de emergencia cincuenta metros por detrás del vehículo detenido, que hubiera sido visible al menos a cien metros, circunstancia que hubiera podido alertar al conductor del autobús». Es decir, el susodicho no adoptó las medidas necesarias para advertir a los demás usuarios de la existencia de un obstáculo. También se indica que el conductor del camión «no debió pararlo en la autovía», pues se considera que la avería, «consistente en un aumento de la temperatura», permitía abandonar la A-44 a la altura del punto kilométrico tres, donde hay un ramal de salida.

Respecto al camión, el informe también contempla que se dejó parado el remolque a 0,90 metros de la barrera metálica de contención. De haberlo colocado más pegado, señalan los investigadores, hubiera habido una menor invasión del carril.