Una anciana con alzhéimer pasa varios días con su hijo fallecido en el sillón de su casa de Granada

Una anciana con alzhéimer pasa varios días con su hijo fallecido en el sillón de su casa de Granada

La mujer, de 86 años y dependiente de su hijo, fue trasladada al hospital con una deshidratación grave después de que la policía, alertada por los vecinos, irrumpiera en el domicilio de calle Azorín

PILAR GARCÍA-TREVIJANOGRANADA

Carmen no tiene quién la cuide. La muerte casi alcanza a la anciana de 86 años cuando las autoridades descubrieron el cuerpo sin vida y con señales de descomposición de su hijo, Francisco Bolaños, de 57 años de edad, en el sillón de su casa y a la mujer en la habitación aledaña postrada en la cama con una deshidratación aguda por la que tuvo que ser trasladada a un centro hospitalario. Los comerciantes y vecinos de la calle Azorín en Camino de Ronda echaban en falta a Francisco desde la mañana del sábado. Hacía varios días que no se encontraban con el inquilino, pintor de profesión, en el rellano del bloque donde el hombre vivía junto a su madre en el sexto B.

La anciana sufría alzhéimer y una minusvalía física que le obligaba a permanecer en cama bajo el cuidado de su hijo y de una trabajadora social que acudía al domicilio un par de veces por semana.

El hombre llevaba varios días muerto cuando– alertados por los vecinos y la trabajadora social– los bomberos, agentes de la Policía Local y Nacional irrumpieron en la vivienda utilizando una radiografía. Según informaron a IDEAL fuentes cercanas a la policía local, todo indica que la causa de la muerte fue natural. El cuerpo del hombre no presentaba signos de violencia y en los próximos días se esclarecerá la causa del fallecimiento con los resultados que arroje el informe de la autopsia.

El servicio coordinador de Emergencias 112 Andalucía recibió la llamada del servicio de ayuda a domicilio a las 12.10 horas y activó el dispositivo para el acceso a la casa.

A la una del mediodía, el trasiego de ambulancias, coches de policía, el camión de bomberos y una funeraria preocupó a los negocios de la zona. En la panadería de la esquina de la calle Azorín, Inma Tallón, dependienta de 28 años, fue testigo del dispositivo. La empleada aseguró que no veía a Francisco, cliente habitual, desde el fin de semana. Carmen, debido a su discapacidad, no salía del edificio y sólo se podía ver a madre e hijo juntos los días en los que la anciana acudía a sus revisiones médicas. El pintor conocido en el vecindario también estaba enfermo. Otros comerciantes de la calle manifestaron que hacía varios meses que la anciana no se dejaba ver por las calles y que pensaban que había fallecido.

Por su parte, uno de los vecinos de la misma planta del fallecido mostró su consternación ante la triste noticia. «Era un hombre amable, sólo coincidíamos en el ascensor o en el edificio de vez en cuando.Me mudé hace año y medio a este bloque y sabía que su madre estaba enferma y él se hacía cargo a tiempo completo de ella. Espero que la anciana se recupere», concluyó.