La abuela de Alhendín cumple un siglo

Rufina Gamarra comenzó a trabajar a los seis años guardando cabras y se jubiló a los 95 después de haber ejercido 43 años de ama de llaves

Rufina Gamarra, acompañada por su nieto, alcalde de Alhendín./R. V.
Rufina Gamarra, acompañada por su nieto, alcalde de Alhendín. / R. V.
RAFAEL VÍLCHEZALHENDÍN

La salud sigue siendo su aliada. Rufina Gamarra Aparicio, abuela paterna del alcalde de Alhendín, Francisco Rodríguez, ha cumplido 100 años. Esta mujer, que se conserva muy bien y es muy coqueta, nació en Gabia la Grande el 29 de enero de 1919, y hasta los 95 años estuvo trabajando en la casa de la familia Quesada Páez.

La historia de Rufina es la de una mujer que comenzó a trabajar ya en la infancia. Ella, que conserva una buena memoria, una vitalidad contagiosa y una salud de hierro, no pudo ir a la escuela porque a los seis años de edad comenzó a guardar un rebaño de cabras para ayudar a sus padres, José y Josefa y a sus seis hermanos. Fueron años de duro trabajo, según reconoce.

Poco después comenzó a lavar ropa, coser y planchar con una plancha alimentada con carbón. Para ella no había regalos, domingos ni días de fiesta. Siempre tenía algo que hacer en el campo de sol a sol, pasando frío, lluvias y calor. Su morada carecía de luz eléctrica y agua potable.

A los 21 años contrajo matrimonio en Alhendín con Francisco Rodríguez. Este hombre se valía de una pesada bicicleta para transportar desde su pueblo varias cajas de madera repletas de pescado para venderlo puerta por puerta en Las Gabias y allí fue donde conoció a la mujer que se convertiría en su esposa. Esta familia tuvo dos hijos (José, recientemente fallecido y padre del alcalde de Alhendín) y Francisco. En la actualidad, tiene 7 nietos y 14 biznietos.

«Cuando enviudé hace muchísimos años comencé a trabajar de sirvienta en Granada capital con una buena familia, con don José registrador de la propiedad, su esposa Alicia y sus tres descendientes. Y desde aquellos entonces y hasta que cumplí 95 años he estado allí con esta familia que estimo mucho. Yo pude conocer Madrid, Barcelona, Tenerife, etcétera, gracias a estos señores. Yo entré de sirvienta y me convertí en la tata y ama de llaves durante 43 años», revela con desparpajo.

Sobre su familia, solo tiene palabras de admiración. «Todos se portan muy bien conmigo. Uno de mis nietos, Francisco, ha llegado a ser alcalde de Alhendín porque es muy trabajador, honesto y buen político. Viene a verme varias veces al día, cosa que agradezco muchísimo. Es un encanto de persona y su mujer, que es de Órgiva, también», cuenta.

Sobre su salud, asegura que se mantiene muy bien y está a la última moda porque hace muchos años que no come carne. Eso sí, sus debilidades son las patatas fritas de bolsa, la carne de membrillo, las natillas, un refresco muy conocido, quesitos... «Hasta la presente no he estado enferma. Espero durar mucho más. Hasta que Dios quiera. Solo he tenido varios 'resfriaíllos' de poca monta en toda mi larga vida. Yo no tengo que tomar pastillas ni nada de eso a pesar de ser ya centenaria», asegura.

Rufina se considera «muy devota de la Virgen de las Nieves de Las Gabias y de San José, patrón de Alhendín». «También, adoro a la Virgen de las Angustias de Granada capital y a otros santos», asegura.

«Una mujer maravillosa»

El regidor de Alhendín asegura que su abuela «es una mujer maravillosa que comenzó a trabajar a los seis años y hasta los 95 años ha estado trabajando con la familia Quesada Páez».

La edad no ha hecho mella en Rufina, asegura Francisco Rodríguez, que explica que Rufina «todavía se viene con nosotros al cortijo y se entretiene recogiendo aceituna de las ramas de los olivos plantones. También, arregla las macetas y les quita las hierbas».

En Alhendín solo hay otras dos mujeres, Encarna e Isabel, que han cumplido recientemente los 100 años de edad. A ese exclusivo club se suma ahora Rufina.