Los caminos medievales de la Alpujarra atraen a senderistas de España y otros países

Los caminos medievales de la Alpujarra atraen a senderistas de España y otros países

En esta comarca se puede disfrutar de paisajes prácticamente vírgenes, así como de hábitats seminaturales derivados de actividades humanas enraizadas en la tradición y el respeto a la naturaleza

RAFAEL VÍLCHEZUGÍJAR

Senderistas de España y otros países acuden a la Alpujarra en cualquier época del año para transitar por sus caminos medievales entre valles y montañas. Las rutas, inauguradas hace unos años por la que fuera delegada de Turismo de la Junta, y actual delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía en Granada, Sandra García, se pusieron en valor el a través del Plan de Desarrollo Turístico de la Alpujarra. Las rutas pretenden dar a conocer el desarrollo de la época medieval en la comarca, a través de la recuperación de los viejos caminos medievales y de la interpretación del patrimonio cultural heredado de aquella lejana época.

Algunas rutas medievales recorren los términos municipales de La Taha, Busquistar, Cástaras, Lobras, Pórtugos, Juviles, Nieles, Tímar, etcétera. Las rutas surgieron dentro del Plan de Senderos, que también contempló la adecuación de senderos de un gran número de municipios alpujarreños. Asimismo, se mejoró el trazado y se trabajó en la reposición de las señalizaciones del GR-7, etcétera. A través de los senderos se pusieron en valor los caminos ancestrales, el paisaje y las costumbres de la Alpujarra.

La Ruta Medieval se divide en cuatro tramos: Pórtugos-Ferreirola-Busquistar; Busquistar-Portichuelo de Cástaras; Portichuelo de Cástaras-Nieles y Nieles-Juviles. El primer tramo tiene 4,7 kilómetros de longitud, el segundo 4,2 kilómetros, el tercero tiene 5,6 kilómetros y el cuarto tramo tiene 6,5 kilómetros.

Las rutas medievales se consideran un nuevo producto para el desarrollo turístico activo de la Alpujarra. Recorren el Sitio Histórico de la Alpujarra Media y La Taha, partiendo de la zona más conocida (Pórtugos, el municipio de los buenos hoteles, restaurantes, jamones), para acabar en la Alpujarra media-oriental, fuera de las dinámicas turísticas actuales y recorriendo núcleos de población de ensueño bien conservados y menos conocidos.

A estas rutas se unen el valor paisajístico y la belleza del recorrido. La señalización es de carácter interpretativo. Se muestra un número de información turística comarcal (el aportado por la Asociación Turismo Alpujarra) para que el turista y senderista tenga accesibilidad a la información sobre alojamientos y reservas, etcétera, ubicados en los municipios por donde discurren las rutas.

La huella de medioevo en la Alpujarra es muy fuerte en lo que se refiere a la percepción general del paisaje, pero muy escasa en lo relativo a restos patrimoniales concretos. Se mantiene el espíritu que forjaron, primero los mozárabes, después los moriscos, pero no se han encontrado elementos físicos de esa época, según algunos entendidos. Las grandes excepciones son las acequias y, sobre todo, los caminos de herradura. Una buena parte de la red de caminos, de los centenares de kilómetros de caminos, tiene origen medieval.

Existen también algunos elementos que se sabe que son también medievales porque aparecen recogidos en la documentación que los castellanos elaboraron tras la guerra, como es el caso de algunas eras y albercas. Además, y por supuesto, existen algunos puentes de clara factura medieval, como los de Fondales, Mecina Bombarón, Válor, etcétera. Algunas personas opinan que estos puentes son romanos.

Uno de los principales itinerarios medievales comienza en Pórtugos y desciende a Atalbéitar encaminándose hacia Ferreirola, tomando luego el camino de Busquistar para ascender el camino por La Carihuela del río Trevélez, hasta conectar con la carretera que cruza El Portichuelo. Después, continúa por el camino de Cástaras a Trevélez, camino documentado en el libro de apeo de Cástaras, de 1574, por lo que su origen medieval es indiscutible, y que llega al barrio alto de Cástaras.

Después de Cástaras, el camino continua hasta la Piedra Horá, situada en el barrio medio de Cástaras, para enlazar con el denominado Caminillo Viejo, que finaliza junto a la antigua chimenea de condensación del vapor de mercurio de las Minas de Mancilla. Luego el camino continúa por la carretera que une los núcleos urbanos de Cástaras y Nieles.

Después el sendero continúa por Tímar, Lobras y Juviles. Unos pueblos, con puro sabor a antaño, con muy buenas gentes y productos, que merecen ser visitados y conocidos pausadamente. Por cierto, Tímar ha perdido hace poco tiempo a unos de sus seres más queridos y respetados: la ermitaña de las Ánimas Benditas, Ida Ortega. Su hija ha heredado su oficio para que la pequeña y antiquísima ermitica, situada en la carreterilla que se dirige a Nieles, se encuentre en perfectas condiciones y para encender las luminarias que le hacen llegar durante todo el año muchos devotos para cumplir con sus mandas o para pedirle algo. En la Alpujarra también existen muchísimos senderos que surcan la Sierra de la Contraviesa y los municipios de Ugíjar, Válor, Nevada, Turón, Albuñol, Torvizcón, Cádiar, Alpujarra de la Sierra, Bérchules, Juviles, el Barranco de Poqueira, Soportújar, Gualchos-Castell de Ferro, Rubite, Lújar, Sorvilán, Almegíjar, Órgiva, Cáñar, Caratáunas, Polopos-La Mamola, Murtas, Lanjarón