Las residencias del Cinturón y Granada agotan sus plazas públicas para atender a los mayores

Los trabajadores animan a las familias a utilizar los recursos intermedios que promocionan la autonomía de los mayores./
Los trabajadores animan a las familias a utilizar los recursos intermedios que promocionan la autonomía de los mayores.

Los centros residenciales con plazas concertadas están al 95% y se registran listas de espera de hasta 6 meses; este periodo se reduce en las zonas rurales

CAROLINA RODRÍGUEZGRANADA

Si cualquier familia a la hora de llevar a sus hijos al colegio opta por el más cercano, cuando llega a la hora de llevar a sus mayores a una residencia también quiere el centro más cercano. Una demanda que en Granada se resiste y que se convierte en una odisea para las familias ya que el 95% de las plazas públicas disponibles en la capital y el Área Metropolitana están copadas y estos centros pueden acumular hasta seis meses de lista de espera para poder ingresar a una persona mayor. Desde Igualdad son conscientes de ello y sostienen que la demanda ha ido increscendo en los últimos años. El envejecimiento de las personas, el traslado de muchas de ellas a la capital para estar con sus familiares y el movimiento poblacional hacia el Cinturón explican que este recurso asistencial se agote en estas zonas mucho antes, a pesar de que en Granada durante los últimos 4 años se hayan incorporado 52 plazas nuevas de concierto.

El que las plazas en estas zonas estén agotadas no quiere decir que no cubra la asistencia. Los plazos se acortan y hay más facilidad de ingreso en residencias más alejadas -comarca de los montes orientales, por ejemplo- donde la demanda es menor y se puede obtener una plaza en cuestión de semanas, aunque también en las zonas más rurales las plazas se cubren cada vez con más rapidez.

Sin duda, mejorar -en cuanto al número de plazas- este tipo de asistencia es uno de los retos que tienen desde la delegación de Igualdad de la Junta de Andalucía en Granada y su titular, Higinio Almagro es consciente de ello. «Actualmente hay 5.165 plazas distribuidas en las 95 unidades de día y las 81 residencias destinados a mayores y personas dependientes y casi todas están ocupadas. Uno de nuestros objetivos es acortar plazos y crear nuevas plazas de concierto porque es ahí donde está la demanda», apunta el delegado de Igualdad, Higino Almagro.

Pacto de Estado por la Salud para blindar la Dependencia

Se ha reclamado para la Educación y aquellos que trabajan con los mayores y dependientes también claman un Pacto de Estado por la Salud que blinde leyes como la de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en situación de Dependencia. Trabajadores y usuarios necesitan que los servicios que se presten no estén supeditados a colores políticos o la existencia o no de financiación. Una idea que también comparte el delegado de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, Higino Almagro, quien sostiene que el derecho a los servicios de la dependencia deben estar comprometidos y garantizados. «En estos temas no puede existir incertidumbre porque hablamos de atención a las personas por eso hay que ser capaces de aunar esfuerzos para garantizar este derecho», concluye.

Nadie duda que con la llegada de la conocida Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en situación de Dependencia se han ganado muchos derechos pero también las obligaciones por parte de las administraciones para ofrecerlos, algo que no se ha visto cumplido en todas las ocasiones. Se calcula que el recorte por parte del gobierno central de 518 millones dejaron en la 'estacada' a 105.000 personas, 10.000 de ellas en Granada. Una situación que se ha denunciado desde diferentes ámbitos y que requiere una respuesta, especialmente, cuando ya se trabaja en la incorporación de los usuarios de grado 1 (grado de dependencia) que podría aumentar la lista de personas atendidas entre 8.000 y 9.000 personas en Granada.

Paragüas de servicios

Aún así, durante esos 10 años, en la provincia se han atendido cerca de 37.000 personas con más de 46.000 prestaciones y, a día de hoy, se tienen registrados 23.335 usuarios que participan en 30.197 recursos. Cifras que también llevan aparejada la generación de empleo entorno a esta ley y que ha llegado a 5.000 personas.

En cualquier caso y teniendo en cuenta que los usuarios van a ir en aumento en los próximos años desde la delegación y se ponen sobre la mesa una serie de retos para frenar las carencias actuales. Al aumento de plazas concertadas en las diferentes residencias, otro de los grandes objetivos es reducir los tiempos, no sólo para acceder a ciertos recursos, sino el tiempo desde que un ciudadano entra en el ciclo de los servicios.

Este engranaje no es nada sencillo porque intervienen varias administraciones -Ayuntamientos- y entidades; en el momento que una pata falla, todo se retrasa y llegan los sonados casos de personas sin valorar o a la espera de recurso que fallecen por las largas demoras. No en vano, durante el 2016 se solicitaron 11.000 valoraciones, 1.200 menos que el año anterior y se cerraron 9.000 de ellas. En este aspecto los plazos se mueven en esta cadena y en los recursos que se tengan para agilizarla más. Fuentes de Igualdad apuntan que actualmente de media un expediente normal que no sea de tramitación prioritaria puede estar tardando unos 10 meses y luego su Programa Individual de Atención (PIA) puede realizarse entre dos y seis meses.

En este sentido, Mariví Nogueras, jefa de servicio de valoración de Dependencia aclara que los tiempos también varían dependiendo del recurso y hace hincapié la necesidad de promocionar la autonomía antes de dar un paso más que requiera el internamiento del familiar. Nogueras explica los beneficios físicos y psicológicos que tiene para los usuarios los talleres de autonomía o las diferentes actividades para socializar que se realizan en las unidades de estancia diurna. La importancia que tienen estos servicios paralelos también se traduce de manera presupuestaria y hoy por hoy se destina prácticamente lo mismo 59 millones a los a las residencias que a la Ayuda a Domicilio, 59 millones. Todo a fin de que nuestros mayores estiren y disfruten todo el tiempo que puedan de su entorno más cercano.