Si las piedras hablaran...

Un ciudadano francés culmina su proyecto artístico al depositar una piedra volcánica de Albepierre en Güéjar Sierra

Michel Cerdan, con el texto sobre la piedra colocada en Güéjar. /
Michel Cerdan, con el texto sobre la piedra colocada en Güéjar.
J. J. PÉREZGÜÉJAR SIERRA

Michel Cerdan lleva a 1.300 kilómetros desarrollando su proyecto artístico: 'Regresar por la Vía de la Plata: las piedras que viajan'. Cerdan es francés, nacido en Argelia y con raíces españolas. Su iniciativa es una «celebración de la fraternidad entre los pueblos», según dice. La meta de su camino se encontraba en Güéjar Sierra, a donde llegó el domingo.

Dos días antes de culminar su propuesta, la capital francesa vivió uno de sus peores horrores. Michel estuvo a punto de anular su llegada a Güéjar Sierra, en señal de luto por la masacre, pero desde París le pidieron los suyos que siguiera adelante. Cerdan reflexiona y asegura que «no hay musulmanes, cristianos o ateos; hay gente de buena voluntad y otros, fanáticos, con enfermedades mentales que tenemos que combatir». Para él, los valores que se pretende hundir son los que salen reforzados en los ataques del pasado viernes: «Es un honor que elijan Francia para sus atentados, eso significa que seguimos siendo un símbolo de libertad, igualdad y fraternidad, lo que no pueden soportar los integristas y fanáticos».

Güéjar Sierra estaba preparada este domingo para una fiesta, la llegada de Michel Cerdan, un artista francés conocido como el 'peregrino cangrejo'. El recorrido de 1.300 kilómetros a lo largo de todo el Camino de Santiago, por la Vía de la Plata, pero en sentido inverso, tenía como objetivo la localidad granadina y allí celebrar una fiesta de hermandad, integración, amistad.

En su mochila viajaba con él una piedra volcánica desde la localidad francesa de Albepierre. En un emotivo acto, Michel Cerdan depositó esta piedra en la, casualidades de la vida, avenida de la Libertad, dedicada por la localidad a las víctimas del terrorismo, según recordó el alcalde de la localidad, José Antonio Robles. Numerosos vecinos se unieron al acto, en el que también se guardó un minuto de silencio por las víctimas de los atentados de París del pasado viernes. Entre los presentes también se encontraban representantes del Camino Mozárabe de Santiago, que han apoyado el peregrinar a la inversa de Cerdan.

El artista francés ha ido recogiendo piedras por el camino; las geolocaliza y las fotografía, escribe un texto sobre algún encuentro, reflexión o mirada histórica relacionados con esas piedras y las remite a Le Motif, una editorial de París donde exponen sus textos. Ya ha enviado más de cien para que creen una biblioteca de textos y piedras. Pero, ¿por qué Michel Cerdan recorre el Camino de Santiago en sentido inverso? Lo hace con la idea de encontrarse con sus orígenes, para encontrarse con sus ancestros, con su propia historia y la de su familia.

Este artista peregrino es licenciado por la prestigiosa HEC parisina (Escuela de Altos Estudios de Comercio) y ha sido director de comunicación de los periódicos 'Libération' y 'Le Monde', de la cadena TV5 Monde, ha trabajado en Canal Plus France y su último empleo, entre 2009 y 2013, fue el de director de comunicación de Marsella-Provenza, Capital Cultural Europea 2013.

Pueblo de sus antepasados

Cerdan ha vuelto al pueblo al que llegaron a finales del siglo XIX dos de sus antepasados, que se trasladaron desde la localidad francesa de Albepierre, en el Massif Central de Francia, hasta Güéjar Sierra a vender burros. Allí se casaron y se establecieron. Sus descendientes vivieron en estas tierras hasta que el hambre los obligó a trasladarse a Orán, en Argelia.

Más de cien años permanecerían los antepasados de Michel en este país norteafricano. En 1962, al producirse la independencia de Argelia, su familia tuvo que salvar su vida huyendo apresuradamente a Marsella; sus padres dejaron atrás su trabajo como maestros en tierras argelinas. Michel nos deja a todos sorprendidos al contar su historia, el pasado de su familia. Pero a los que deja sin palabras es a los funcionarios de correos de los pueblos por donde pasa, ya que entra en las oficinas y deja paquetes postales con piedras con destino a París. «Yo -comenta- estoy marcado por el éxodo, como lo sufrieron judíos o moriscos, y en esta historia de huidas sólo hemos ido dejando atrás piedras como únicos testigos de la historia personal de cada uno de nosotros».

 

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