Prisión para el dueño de un bar por los ruidos de su terraza

La terraza del bar objeto de la sentencia./
La terraza del bar objeto de la sentencia.

El Supremo condena a un hostelero a cuatro años de cárcel y le impone 24.000 euros de multa por molestar a los vecinos

EFEGRANADA

El Tribunal Supremo (TS) ha rebajado de seis a cuatro años de cárcel la condena impuesta al dueño de un bar de Atarfe (Granada) por superar los niveles de ruido permitidos, que tendrá que indemnizar a una familia con 24.000 euros y pagar una multa de 14.040 euros.

La sentencia del TS corrobora que el condenado, Juan B.M.B., cometió un delito contra el medio ambiente por el ruido que provocaban los equipos instalados en la terraza anexa a su bar, ubicado en Atarfe (Granada).

La Audiencia de Granada lo condenó el pasado mes de marzo a seis años de prisión por un delito contra el medio ambiente al considerar probado que, al menos durante siete años, su local sobrepasó el nivel de ruido permitido y menoscabó así la calidad de vida de los cuatro miembros de una familia que residían en la vivienda colindante al establecimiento.

El Supremo reduce la condena impuesta inicialmente por la Audiencia porque entiende que corresponde aplicar la pena mínima al delito, junto con el agravante de no haber pedido la autorización necesaria para su actividad y descartar como válida que pidiera licencia después de presentarse las denuncias por ruido contra su terraza.

"Hasta a la más burda de las sensibilidades se le alcanzan las graves consecuencias que la emisión de ruido, en las condiciones que lo hacía el acusado, deriva en grave desasosiego para quienes la padecen", ha apuntado la Sala, que ha considerado que el condenado actuó con "voluntad de persistir en el comportamiento con grosero olvido de los derechos de los demás sacrificados al puro egoísmo del autor".

La Audiencia basó la condena por un delito contra el medio ambiente en un informe pericial que detectó en la vivienda vecina de los denunciantes 53 decibelios de ruido, una cifra que supera los 48 decibelios máximos previstos por ley.

El TS ha mantenido la calificación de los hechos como un delito contra el medio ambiente agravado ya que el condenado mantuvo la actividad del bar sin la correspondiente licencia municipal y a pesar de los requerimientos del Ayuntamiento, que decretó el cierre cautelar de la terraza en abril de 2011.

Además, el alto tribunal condena al dueño del bar al pago de una multa de 5.400 euros por el ruido de su terraza y lo considera autor de cuatro faltas de lesiones por los daños que ocasionó a los cuatro miembros de la familia que vivía junto al bar.

La sentencia lo condena además a indemnizar a la familia por los daños ocasionados con 24.000 euros y a pagar otra multa de 2.160 euros por cada una de las cuatro faltas de lesiones.

La Audiencia de Granada que lo condenó inicialmente consideró probado que el bar funcionó durante varios años con televisores y equipos de música "sin limitadores acústicos", lo que ocasionó que los vecinos "no pudieran descansar".