El 'ángel de la guarda' de la piscina

Chema trabaja por primera vez como socorrista, un «trabajo cómodo» a su juicio./
Chema trabaja por primera vez como socorrista, un «trabajo cómodo» a su juicio.

José María Adamuz lleva poco tiempo como socorrista. Es su primer año vigilando a los bañistas de las instalaciones de Huétor Tájar y, aunque los primeros días vivió cierto nerviosismo, este vecino se siente «afortunado por trabajar cerca de casa», aunque sea en verano...

NOELIA JIMÉNEZGRANADA

El socorrismo es, quizá, el trabajo veraniego más extendido. Convertirse en el 'ángel de la guarda' de los bañistas de una piscina es algo que muchos quieren -700 personas este año, según la Federación Andaluza de Socorrismo Acuático-. Sobre todo, jóvenes aficionados al deporte que ven en este puesto «una forma de ganarse un dinerillo en verano en un sitio agradable, como la piscina», dice José María Adamuz. Este joven hueteño está viviendo este verano su primera experiencia como socorrista y, por sus palabras, no solo no le importa trabajar cuando todos descansan y se zambullen en la piscina sino que disfruta asegurándose de que ese baño sea todo diversión.

«Este es mi primer año en la piscina de Huétor y, aunque es un poco agotador, todo esfuerzo tiene su recompensa», comenta. Chema, como le gusta que le llamen, asegura que lo que más le agrada de este trabajo es que le ofrece la posibilidad de ayudar a alguien en un momento crítico, estar en contacto con el medio acuático y al aire libre. «La sensación de sentirme útil y el contacto con gente joven es más que suficiente para convertir el puesto en un privilegio. Hasta ahora solo puedo decir que me está encantando la experiencia», insiste.

Situaciones 'delicadas'

Por su entusiasmo, se deduce que para Chema trabajar en vacaciones está siendo más que satisfactorio. «Las situaciones más 'delicadas' a las que suelo enfrentarme son curar heridas y atender alguna que otra hemorragia. Pero, afortunadamente, no ha habido situaciones de riesgo, aunque lógicamente tienes que estar preparado para todo lo que pueda ocurrir», admite.

Además de socorrista, Chema ejerce de monitor en las jornadas que no ocupa el puesto de socorrista. «La satisfacción de ver cómo aprenden y avanzan los niños gracias a ti y, sobre todo, el cariño que te dan son extraordinarios», califica este vecino de Huétor Tájar, que también ve algunos «problemillas» en ser el protector de los bañistas. «Las pequeñas llamadas de atención a los usuarios, a las que a veces tenemos que recurrir para mantener las instalaciones tranquilas y limpias... eso no es muy agradable. Me siento incómodo teniendo que hacerlo», comenta.

Aunque este empleo veraniego es un trabajo estacional con muchos candidatos, también tiene sus contras cuando se está en faena. «Tener bajo tu responsabilidad a 15 o 20 niños inquietos y armando lío a veces resulta agotador», cuenta el joven. «Por un lado es una satisfacción que la gente pueda confiar en ti y se sienta segura pero, por otro, resulta un poco inquietante saber que puedes tener en tus manos la vida de una persona», reconoce.

'Vigilando' el recreo de otros

En los calurosos días del verano (o sea, casi todos), el socorrista pasa el tiempo observando cómo otros se refrescan y se divierten. «Y mientras tú tienes que estar concentrado en tu trabajo, vigilando el recreo de los demás», cuenta Chema con cierta resignación. Aún así sabe que no deja de ser un «privilegiado», porque ahora hay muchos demandantes de este tipo de empleos, para los que es bastante sencillo formarse. «Hay más candidatos que ofertas, por que el curso, aunque es bastante duro, no es excesivamente caro. Cada vez hay más gente con este título», indica Adamuz.

En cuanto al sueldo, «no es para tirar cohetes, pero tampoco para quejarse». Aunque es un recién llegado al gremio, este hueteño dice que «los primeros días de trabajo estás un poco cohibido, porque a nadie le gusta tener que imponerse a los demás para mantener el orden. Pero en general las jornadas se hacen muy llevaderas». Además de ser un trabajo relativamente tranquilo, este joven socorrista cuenta que «es un puesto que tiene bastantes 'novios'».

Entre los requisitos básicos que se le exigen a los socorristas están que se encuentren en buena condición física y que sean buenos nadadores. Y en eso también tiene todo a su favor Chema. «De una forma indirecta es una profesión que está muy relacionada con el deporte, que es mi mayor afición. Por eso me animé a sacarme el título», se despide.