Los profesionales sanitarios sufrieron una agresión cada cuatro días y medio

Medios centenar de especialistas se concentraron contra las agresiones./Alfredo Aguilar
Medios centenar de especialistas se concentraron contra las agresiones. / Alfredo Aguilar

El año pasado se cerró con un total de 78 ataques contra los especialistas de Granada, dos más que en 2017; el 71% de las víctimas fueron mujeres

ROSA SOTOGRANADA

Medio centenar de profesionales sanitarios se concentraron ayer frente a la sede del Distrito Sanitario Metropolitano de Granada, en el Edificio I+D Armilla, para mostrar su rechazo a las agresiones que diferentes especialistas sufren en el ejercicio de sus funciones y pedir a la ciudadanía concienciación sobre un problema que consideran que va a más. Las cifras los respaldan. Según las últimas estadísticas sobre agresiones a profesionales sanitarios facilitadas por el Servicio Andaluz de Salud (SAS) a IDEAL, los especialistas granadinos sufrieron una agresión cada cuatro días y medio a lo largo del año pasado. En total, padecieron 78 ataques (25 físicos y 53 no físicos, como amenazas e insultos), dos más que en 2017.

El mismo informe destaca que el 71% de las víctimas de estos ataques fueron mujeres, pero no especifica el cargo en concreto que ocupaban estas profesionales ni el centro en el que sufrieron la agresión. Este porcentaje se repite con ligeras variaciones en los dos últimos años, de acuerdo con lo datos consultados y disponibles hasta la fecha.

Desde la Consejería de Salud subrayan que mantienen una posición de tolerancia cero contra este tipo de situaciones. La directora gerente del distrito sanitario Granada-Metropolitano, María Aguilera, resaltó este mensaje ayer en la concentración y pidió a la ciudadanía granadina la «implicación directa y concienciación» ante «un problema de la sociedad en general».

Aguilera recordó que la manifestación se convocó a modo de repulsa por los tres últimos ataques que sufrieron especialistas de Zafarraya, Huétor Tájar y Granada capital los días 12, 22 y 25 de diciembre de 2018, respectivamente. Por ello, añadió que tanto facultativos como enfermeros o cualquier otro miembro de la comunidad sanitaria granadina necesitan un entorno seguro para el correcto desempeño de su labor profesional. En este sentido, recalcó que un ambiente hostil les genera ansiedad e inseguridad y esto les dificulta su trabajo y, cuando se da el caso, pone en peligro tanto su integridad física como psíquica.

La directora gerente del distrito sanitario Granada-Metropolitano destacó también que en más de una ocasión «tuvieron que intervenir las fuerzas del orden público» ante agresiones de profesionales sanitarios que posteriormente denunciaron. «El año pasado hubo condenas de prisión y multas por agredir a personal sanitario», apuntó Aguilera, quien insistió que «una sola agresión ya es motivo de repulsa».

Los afectados

«Tenemos miedo porque algunos pacientes han perdido el respeto hacia los sanitarios y se muestran muy agresivos», confesó a este diario Puri, una enfermera que trabaja en el distrito sanitario de Granada y que prefiere no especificar el centro de salud por «precaución». «El malestar genera nervios que el paciente transforma en agresividad y lo paga con nosotros si tiene que esperar a ser atendido, si el médico no le receta lo que quiere porque lo ha leído en San Google y se autodiagnostican, porque quieren ir al hospital y el doctor le indica que su estado no lo requiere», agregó Puri.

Esta enfermera considera que se ha perdido el respeto hacia la figura del médico y recuerda que hace tres años ella misma vivió una agresión en primera persona. «Entró un muchacho con dolor de muelas que exigía un calmante, el celador le pidió que esperara unos minutos y entonces le pegó mientras gritaba», recordó. «Al final, tuvimos que llamar a la Guardia Civil».

Cristina Castillo es la delegada del Sindicato de Enfermería Satse. Esta representante considera que hoy en día hay mucha agresividad en la sociedad y eso se traslada a centros sanitarios y hospitales. Además, cree que la «mala educación» también influye mucho. «No puedes prever que un paciente te vaya a agredir, pero trabajas con inseguridad cuando se empiezan a repetir los casos», lamentó Castillo al concluir la concentración.

Por su parte, el celador y conductor Antonio Rascón indicó que lo que «falla en el sistema es la falta de seguridad», tanto de videocámaras como de personal y atribuyó esta ausencia de medidas a los «recortes tanto en recursos humanos como materiales para atender correctamente a los pacientes que se han sucedido en el SAS». No obstante, no quitó culpa a la «falta de educación» de algunos ciudadanos. Personalmente, en una ocasión tuvo que mediar entre dos pacientes que estaban discutiendo por quién tenía prioridad para entrar antes una vez efectuado el triaje. En este caso no se vio envuelto ningún miembro sanitario, pero la «violencia estaba presente en el centro sanitario».

Protocolo de actuación

Andalucía fue la primera comunidad en España en poner en marcha en 2005 el Plan de Prevención y Atención de Agresiones, según informó el Servicio Andaluz de Salud (SAS) a este diario. Dentro de las líneas de este plan existe un protocolo de actuación que se activa ante la notificación de una agresión en un centro sanitario. Entre estas medidas está la asesoría jurídica al personal agredido por parte de los servicios jurídicos del SAS, el apoyo psicológico si lo estima conveniente y la posibilidad de favorecer su traslado a otro centro sanitario si también lo solicita.

Otra de las líneas del plan consiste en dotar a las instalaciones sanitarias con medidas de seguridad que posibiliten un ambiente de confianza para profesionales y usuarios. Según el SAS, en esta línea los centros sanitarios de Granada cuentan más de 3.200 medidas de seguridad registradas en 2018, entre ellas: cámaras de seguridad, GPS en ambulancias, interfonos, salidas alternativas y software antipánico.