Martes, 25 de septiembre de 2007
Registro Hemeroteca

en

LOCAL

GRANADA
El violador de la Vall d'Hebron se refugia con familiares en una casa de Iznalloz
En libertad tras cumplir condena por la agresión probada a dieciséis mujeres, José Rodríguez Salvador ha querido 'esconderse' en el pueblo de sus padres que él conoció de niño
El violador de la Vall d'Hebron se refugia con familiares en una casa de Iznalloz
FUERA DE LA CÁRCEL. José Rodríguez es un hombre libre desde la madrugada del sábado. /IDEAL
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El personaje más odiado y más buscado de España por los medios de comunicación ha dormido esta noche en Iznalloz. José Rodríguez Salvador, conocido como 'el violador de la Vall d'Hebron', se refugia en la misma localidad granadina de Los Montes que conoció de niño, el pueblo del que salieron sus padres cuando decidieron buscar trabajo y una vida mejor en Cataluña.

Sus padres lograron rehacer sus vidas en Barcelona lejos de la miseria del paro y el hambre hasta que José los arrastró con él hasta la vergüenza y el dolor tras ser detenido y juzgado por la violación de unas 40 mujeres entre el verano de 1990 y la primavera de 1991. La Audiencia de Barcelona sólo pudo probar dieciséis de las agresiones y lo condenó a 311 años de prisión de los que finalmente ha cumplido dieciséis. Ahora es un hombre libre.

José Rodríguez Salvador ha llegado a Iznalloz para 'huir' de la presión mediática y del intenso debate social, político y jurídico que ha generado su caso, poniendo sobre le mesa opiniones que abogan, incluso, por la castración química de los delincuentes sexuales que no estén rehabilitados, una medida propuesta por el Gobierno francés.

Con familiares de su infancia que habría elegido tras su salida de la cárcel de Quatre Camins, el violador pretendía pasar desapercibido y con su abogado y algunos de sus más íntimos pensaron que Iznalloz era el mejor sitio para 'esconderse' tras salir de la cárcel y buscar la tranquilidad. De hecho, hasta ayer a José nadie le había visto en la calle. El alcalde del pueblo, debutante tras las elecciones de mayo, se encuentra de vacaciones. La Policía Local dice poca cosa, más bien nada, y en el Ayuntamiento sólo quedan por la tarde un par de chavales que no viven ni en el pueblo.

Nadie lo ha visto

José no ha salido desde que llegó, probablemente el sábado, y sus familiares más próximos niegan hasta la saciedad que esté refugiado en el pueblo. Sus tíos aseguraban ayer en declaraciones a IDEAL que desconocían el paradero y renegaban en público de un «perturbado que no debería estar en libertad». Sin embargo, un periódico de Cataluña revelaba en su edición de ayer que el violador abandonó Barcelona nada más salir de la cárcel. José viajó en coche al domicilio de sus tíos, en Iznalloz, donde fue recibido por sus padres, José y Cándida. El mismo periódico ya adelantaba que el destino no será definitivo y que lo que pretendía era protegerse de los medios de comunicación.

Pero su anonimato le ha durado menos de 48 horas. Ayer Iznalloz era un pueblo tranquilo. Pocos sabían aún que tenían por vecino a uno de los peores delincuentes sexuales en la historia de España.

La temperatura era agradable e invitaba a los vecinos a descansar en las plazas o pasear por las empinadas calles que recorren la localidad. Cuando preguntamos a una mujer que acarreaba la compra del supermercado si José estaba en Iznalloz, respondió que sabía del caso por la tele, pero que ni de lejos conocía que ese hombre estuviese en el pueblo. «!Qué miedo»!, comentó en voz baja antes de seguir su camino.

Muchos ponían cara de asombro ante la posibilidad de que el violador de la Vall d'Hebron pudiese estar entre ellos, como tres ancianos que hablaban de sus cosas junto a la plaza que acoge un centro de mayores, varios jóvenes que hablaban entre risas desde una cabina de teléfono o un vecino que «no quería problemas». Pero otros sí acabaron por reconocer a los periodistas de IDEAL que los orígenes de esta familia marcada por la tragedia estaban allí, entre las calles que casi coronan la zona alta del pueblo.

Allí nacieron sus padres y allí jugó él con su hermano tantas veces en la calle. De los recuerdos de aquel niño «normal» apenas queda rastro en Iznalloz, pero su estremecedor currículo todo el mundo lo conoce, aunque pocos se atreven a contarlo. Como mucho algunos, los pocos, se atreven a hablar con la prensa para decir que su familia es «estupenda» y «muy buenas personas».

Vecinos incómodos

Iznalloz era ayer también un pueblo silencioso que vivía ajeno a cualquier problema o a vecinos incómodos. Ni siquiera las ruidosas motos que soliviantan las tardes de pueblos como éste rompieron ni una vez la monotonía.

Al caer la noche, junto a la casa de un tío de José, permanecía aparcado un coche patrulla de la Guardia Civil. Sólo un agente en él. Tampoco sabe nada del violador de la Vall d'Hebron. Bromea con los periodistas, avisa que van en dirección prohibida y los despide.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master de Periodismo | Club Lector 10 | Visitas a Ideal

Canales RSS