Lunes, 20 de agosto de 2007
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OPINIÓN

CARTAS
Monseñor Martínez y el cardenal Segura
Sr. Director de IDEAL: Aunque parezca increíble, existe en la historia reciente de Andalucía un antecedente similar a la decisión de Monseñor Martínez (arzobispo de Granada) de castigar a la localidad de Albuñol a quedar sin sacerdote que celebre los oficios religiosos (misas, bodas, entierros, etc.) necesarios para su feligresía. Efectivamente, en los años 50 del pasado siglo, el cardenal D. Pedro Segura Sáez, cardenal Arzobispo de Sevilla tras la guerra civil, aunque previamente a la Segunda República había sido cardenal primado de Toledo, castigó a los ciudadanos de la localidad sevillana de Los Palacios a vivir sin sacerdote que les oficiara las ceremonias religiosas. El delito cometido: en la citada localidad se había celebrado un baile en sus fiestas, y este baile público no había sido evitado por su párroco (los bailes habían sido prohibidos por inmorales en toda la provincia eclesiástica de Sevilla por el citado cardenal). El castigo: expulsado el párroco de la orden sacerdotal y todo el pueblo puesto en entredicho (excomulgado). La solución: cuando tras el primer fallecimiento, se les comunicó a los parientes del difunto que tenían que enterrar a su familiar fallecido fuera del recinto sagrado, el pueblo montó en cólera tras lo que el gobernador civil autorizó el enterramiento en el adecuado lugar sagrado (cementerio municipal). Tras éste desaguisado, Roma nombró al posterior cardenal Bueno Monreal como administrador apostólico de la diócesis de Sevilla, a fin de controlar al inefable D. Pedro Segura. A propósito, por si alguien lo ignora, el cardenal Segura no permitió la colocación de la cruz de los caídos en la fachada de la catedral de Sevilla (caso único en España), por lo que tuvo que ser colocada en la pared de los Reales Alcázares; asimismo impidió al Jefe del Estado (general Franco) entrar en la Catedral bajo palio. El motivo: el Cardenal Segura consideraba a Franco un izquierdista por no haberle permitido volver a su diócesis de Toledo. Así pues, la noticia de que monseñor Martínez ha castigado a un pueblo (Albuñol) sin sacerdote, no es nueva en la historia reciente de la iglesia andaluza. Esperemos que Roma reaccione con monseñor Javier Martínez de forma similar a como actuó con el cardenal Segura.

 
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